Ronda Rousey será recordada como pionera

¿Qué si realmente éste es el final de la carrera de Ronda Rousey?

Amanda Nunes venció a Rousey en el UFC 207 y no fue un combate cerrado. Nunes defendió su título en 48 segundos, ganó por nocaut y no tuvo mayores problemas antes de que el réferi Herb Dean detuviera la pelea para rescatar a la ex campeona.

Rousey le declaró a Ramona Shelburne el sábado: “Necesito tomarme un tiempo para reflexionar y pensar sobre el futuro”. Después de la pelea, Dana White visitó SportsCenter y expresó su incertidumbre sobre si Rousey volverá a pelear.

Así que, ¿qué significa si no lo hace?

Significa que hemos visto por última vez a Rousey con la mirada fija y su andar poderoso al octágono mientras suena ‘Bad Reputation’ de Joan Jett. Significa que vimos por última vez su predecible lanzamiento de judo ‘Harai Goshi’. También significa que vimos por última vez su ‘armbar’, el sello de la casa de Rousey, más que otro golpe o sumisión con cualquier otro peleador.

Si éste fue el final del camino, la última vez que Ronda alzó la mano y se colocó un cinturón en la cintura, no fue en su final. Tampoco fue en la pelea antes del final. Si es éste el fin, Ronda perdió sus dos últimos combates. Su última victoria vino hace casi 17 meses, en el UFC 190, cuando Rousey acabó con Bethe Correia con un gancho de derecha.

Examinando su legado es molesta la reflexión de los columnistas de su salida inmediata. Pero, para una atleta de la estatura de Rousey, con un impacto como el de ella, la consideración es apta.

Así que, ¿cómo será recordada Rousey? Afortunadamente para ella, la historia la considerará como una pionera.

Tomen a Royce Gracie como ejemplo. Es una leyenda viva en la corta lista de grandes peleadoras de la era pre-Zuffa. Se ha olvidado todo menos su reinado. Gracie tuvo marca de 2-2-3 en siete peleas, antes de ganar un torneo en el UFC 4. Después de un choque con Ken Shamrock en la infame ‘súper pelea’ de UFC 5 y una pausa de cinco años, el resto del mundo quedó atrapado con su ataque unidimensional.

El tiempo no recordará la boca sangrante de Ronda Rousey y su mirada confundida en el UFC 193 o por su regreso el viernes por la noche, cuando ‘La Leona’ pasó como tormenta sobre Ronda. La ventaja de Nunes de 27-7 en golpes efectivos, un margen que se sintió más amplio de lo que realmente era y que será un pie de nota.

En cambio, Rousey será vista por siempre como una precursora.

Es la única responsable de la competencia de las mujeres en el más alto nivel de la MMA. Rousey tiene la habilidad y mercadotecnia para respaldar a una división entera y el presidente de la UFC, Dana White, lo sabe. En enero de 2011, White le declaró a TMZ que las mujeres “nunca” pelearían en UFC. Apenas dos años después, en el UFC 157, Rousey estaba encabezando una cartelera Pago Por Evento.

White la llamó la decisión más inteligente que ha tomado, pero no fue por benevolencia que cambió su corazón. Rousey era una estrella certificada, una de las más grandes en la historia del deporte.

Se convirtió en celebridad de manera instantánea y llevó a las mujeres en las Artes Marciales Mixtas a planos principales. Rousey demolió a un carrusel de retadoras por el título, en segundos, no importó si fue en su casa en el Sur de California o contra una brasileña en Río de Janeiro. Las arenas hacían erupción en cada round de sus peleas los fines de semana.

Rousey hizo añicos el techo de cristal de las MMA y es la última responsable de momentos como ese en el que Paige VanZant fue invitada a competir en ‘Dancing With The Stars’ o en el que Nunes encabezó la cartelera del UFC 200 en la mayor función en Las Vegas. Por Rousey es que sabemos pronunciar el apellido de Joanna Jedrzejczyk, campeona de UFC en la categoría Paja.

Las opciones de Rousey fuera de la jaula aún son lucrativas. Tiene una amplia reputación como chica mala en películas y comerciales. Si Rousey quiere volver a los reflectores alguna vez, dentro o fuera de la jaula, ahí está, con todos sus destellos y espinas.

Rousey le ha dado a las Artes Marciales Mixtas, no sólo de lado de las mujeres, un camino más que suficiente para cambiar la dirección sin explicaciones. Pagó sus deudas y ganó lo que le correspondía.

¿Cómo será recordada Rousey? Quizá eso no importe.

Su impacto es innegable. Y como canta la famosa Joan Jett, le importa un demonio su reputación.