Mikaela Mayer: Ronda es una leyenda

Para Mayer, Ronda es una mujer con agallas que inspira a otras en el deporte y alrededor del mundo. AP

Poco después de regresar a casa de Río de Janeiro, donde se quedó a sólo un combate de ganar una medalla olímpica en boxeo para el equipo de Estados Unidos, Mikaela Mayer recibió un curioso mensaje directo en Instagram.

Era de Edmond Tarverdyan, el coach de Ronda Rousey, quien le preguntaba si estaba interesada en entrenar con la ex campeona de la categoría Gallo para su regreso al octágono. Fan de Rousey por mucho tiempo, Mayer no desaprovechó la oportunidad.

Unos meses después, Mayer estaba al lado del octágono en el UFC 207 como una de la invitadas de Ronda en la T-Mobile Arena de Las Vegas donde se reunieron 20,000 espectadores para ver a su compañera de sparring en un intento histórico por regresar a las Artes Marciales Mixtas.

Mayer habló de su historia con Rousey, cómo fue entrenar con ella y cómo, a pesar de su derrota contra Amanda Nunes esa noche, ha creado un gran impacto en el deporte.

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Conocí a Rousey hace seis años. Me iba a encontrar con mi entrenador de gimnasio en San Fernando Valley, en California, para almorzar y discutir nuestro plan de entrenamiento. Era 2010 y mis ojos estaban puestos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 (para los que fallé en calificar) y teníamos un año y medio para los clasificatorios. Nos encontramos a la mitad de la calle y él estaba con otros atletas con los que había estado trabajando.

Tenía músculos trabajados e iba en ropa de gimnasio, con el cabello atado, así que podías notar que acababa de entrenar. My coach de fuerza me presentó con Ronda Rousey y me explicó que era medallista olímpica de judo en Beijing 2008. Nos dimos un apretón de manos y fuimos al almuerzo para hablar de su experiencia olímpica, de mis aspiraciones olímpicas y de su plan para trasladarse a las Artes Marciales Mixtas.

En ese momento, no tenía idea de quién era Ronda. No pensé en ese almuerzo o ese nombre hasta unos años más tarde cuando vi su rostro en portadas de las revistas fitness en el 7-Eleven. Dije: “Dios, es la chica del judo con la que almorcé. Realmente lo está haciendo”.

En los siguientes años, el nombre de Rousey se convirtió en el más grande de las Artes Marciales Mixtas. Aunque no fueras fan del deporte, habías escuchado que esta chica estaba pateando traseros. Así que sabías quién era. Mientras perseguía mi sueño olímpico, seguí su carrera. Cuando me hacían una entrevista, los reporteros me preguntaban con frecuencia sobre los modelos que seguía en mi carrera y muchos se habrían reído de lo que pasó alguna vez.

Estoy relacionada a ella porque hay gente a mi alrededor que pensó que mi sueño olímpico era una tontería. Para muchos, yo no encajaba en el molde de boxeadora y los Olímpicos parecían demasiado grandes para una chica que se puso los guantes por primera vez a los 17 años. Pero, como Rousey, no dejé que nada de eso perturbara mi mente. Cuando el presidente de UFC, Dana White, le dijo que una mujer no pelearía en la UFC nunca, simplemente, no lo aceptó como respuesta.

Las cosas que Rousey estaba haciendo por su deporte son las que yo quería hacer por el boxeo. Quería romper barreras y probarle a la gente que estaba mal. Quería hacer una carrera en el deporte que amo, aún cuando no existiera una mujer haciendo carrera. Era una inspiración, no sólo para las chicas que pelean, si no para toda clase de chicas alrededor del mundo.

Dominó el deporte por mucho tiempo y, cuando perdió contra Holly Holm en 2015, realmente dejó en shock al mundo. No escuchamos mucho de ella después de eso. Recuerdo que entraba a su Instagram para ver si ya estaba posteando otra vez, pero no hubo comentarios por mucho tiempo.

Como peleadora, no hay forma de juzgar su desaparición. Este deporte es duro con el cuerpo, pero es aún más duro con el corazón, y eso es algo que los fanáticos critican y que realmente no entienden. Cuando pones tu vida y tu alma en algo y no consigues los resultados por los que trabajaste tan fuerte, es devastador.

Todo mundo lidia con sus derrotas en maneras diferentes. El mundo entero estaba viendo a Rousey. Sacrificó toda su privacidad y expuso su vida y su corazón al mundo, me puedo imaginar que eso es mucho para llevar sobre los hombros.

A algunos les gusta discutir sobre su carácter y su falta de humildad, pero, vamos a ser realistas, gente… ¡Eso es lo que vende! Eso es por lo que todos ustedes la quieren ver pelear, en primer lugar. Muestra esta clase de confianza en sí misma y provoca envidias. Intriga y es excitante, es la clase de personalidad que la UFC necesita para hacer despegar a las mujeres en las Artes Marciales Mixtas.

Todo mundo, incluida yo, pensábamos en cuándo iba a regresar Rousey después de su derrota ante Holm. Unos meses después de regresar de los Juegos Olímpicos este año, recibí un mensaje directo en mi cuenta de Instagram. Era de Edmond, el entrenador de Ronda, me preguntaba si me interesaba entrenar en su equipo y tener algunos rounds con ella (de boxeo, por supuesto).

Estaba emocionada de ayudarlos en el entrenamiento. Estaba honrada de que me buscaran para trabajar. Tengo un estilo clásico de boxear, buenos movimientos y trabajo bien mis rectos en la distancia larga. Pienso que creyeron que podía simular a Nunes y que sería perfecta para practicar con Ronda para esa pelea. Estaban haciendo las cosas diferentes esta vez y yo lo puedo decir.

Unirme a su entrenamiento por ese par de semanas fue una experiencia que disfruté mucho. Rousey trabajó extremadamente fuerte en el gimnasio, es agresiva, fuerte y me exigió utilizar todas mis herramientas. Estaba en una forma sorprendente y puedo decir que estaba hambrienta, enfocada y lista para recuperar su cinturón.

Estaba tan emocionada como cualquier otro por ver su regreso y agradecida con Edmond por darme un par de boletos para la pelea. Sabía que ambas, Nunes y Rousey, son talentosas, y ambas hacen las cosas lo mejor que pueden. No era un problema sobre quién era la mejor peleadora, esto se iba a tratar de estrategia. Rousey tendría que pelear con sus propias fortalezas para la victoria y el mismo caso sería con Nunes.

A pesar de que me decepcionó cómo se dio la pelea, siempre estaré en el equipo de Ronda. Derribó paredes para llegar al sitio en el que está y eso merece respeto y admiración. Abrió oportunidades para todas las mujeres alrededor del mundo en este deporte, no sólo con una carrera “suficientemente buena”, si no con la oportunidad de tener una carrera real, lucrativa, conocida y respetada.

Agradezco esto porque es lo que he tratado de hacer por las boxeadoras jóvenes en Estados Unidos. Quería ayudar de manera que las chicas dijeran, “Quiero ser una boxeadora cuando crezca” y que no se rieran de mí o que me dijeran: “Quédate en la escuela porque no hay nada para ti en este deporte”, como me decían.

Aunque yo no causé el impacto de Ronda, espero haber abierto pequeñas puertas a lo largo del camino, e incluso eso, no fue fácil. Hacer el ruido que hizo Ronda es raro y único, estará por siempre en los libros de historia. Ronda es una mujer con coraje que ha inspirado a millones. Es una leyenda.