Relatos de lotería: Los 'Solecitos' graduados de la NBA

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Suns caen por octava ocasión consecutiva (0:48)

Con 31 puntos, Kemba Walker 'destrozó' la defensa de los Suns, en Carolina del Norte, (0:48)

Sin querer, el personaje de Benjamin Braddock interpretado por Dustin Hoffman en la película 'El Graduado' se convirtió en un solecito, en el objeto de deseo de una de las amigas de sus padres.

En la NBA ya no miran a la Final Four de la NCAA para encontrar solecitos, sin querer (queriendo) estos están teniendo protagonismo en los planteles que ya no se juegan absolutamente nada más que el intentar alcanzar un buen posicionamiento en el draft de este verano. Están graduados, pero aún les queda un trecho para aprobar el Master de la liga de básquetbol más demandante del planeta.

Todos ganan. Los soles porque convierten en realidad el sueño de todo joven de contar con minutos de juego, los directivos y coaches, porque les ponen en situación de adquirir experiencia, de verles en acción y valorar hasta dónde pueden llegar como jugadores propios o monedas de cambio durante el verano. Cuando no hay nada en juego, cualquier plataforma es buena con el fin de no repetir vacaciones anticipadas en la próxima temporada.

Phoenix Suns es uno de esos equipos que junto a Los Angeles Lakers, entre otros, están optando por sentar la experiencia en el banquillo y darle visibilidad a la sabia nueva. De nada importa la racha de nueve derrotas consecutivas y mucho sirve que Devin Booker anote 70 puntos en un encuentro.

El brillo de ese sol es extremadamente poco común y le viene de perlas a una franquicia que ya suma siete temporadas sin saborear los playoffs. El coach interino, Earl Watson lo tiene claro porque la gerencia lo tiene clarísimo tras la decisión de Ryan McDonough, el gerente general, quien prefiere optar por el síndrome del baloncesto colegial. Obviamente es lo que funciona.

Tyler Ulis (21 años de edad), Booker (20), Derrick Jones Jr (20) Marquese Chriss (19) y Alex Len (23), están siendo los integrantes en un quinteto titular del que están quedando fuera por decisión del coach, Eric Bledsoe o Tyson Chandler y en que otros jugadores como Brandon Knight o Leandro Barbosa ya no son los elegidos para la segunda unidad.

El resultado es que los solecitos cuentan con un promedio de 21 años y 14 días, una cifra más propia del básquetbol universitario que de un equipo de la Conferencia Oeste de la NBA. De esta manera, los Suns fueron el segundo plantel más joven de los ocho equipos que jugaron el Sweet 16 de la NCAA solamente por detrás de Purdue, quienes promediaron 20 años y 265 días.

A escasos días para que se celebre la Final Four colegial, los números siguen siendo elocuentes y los jugadores que más está usando Watson siguen teniendo la misma edad o incluso menos que los planteles que se disputan la gloria universitaria. Gonzaga, por ejemplo, tiene un promedio de 22 años y 150 días, el más alto de las semifinales.

La estrategia de dejar a Bledsoe en el banquillo de cara a los últimos 15 juegos de la temporada (de los que restan ocho) también sirven para darle algo de descanso al armador de 27 años de edad después de una temporada larga. Sus problemas en la rodilla también se tuvieron en consideración para darle un respiro al base. Ulis fue el principal beneficiado.

Este tipo de decisiones y su triple lectura (la de perder para ganar en el draft, la de reservar a jugadores franquicia y/o darle más horas de vuelo a los jóvenes) son habituales y la argumentación es clara: se mire como se mire todo es verdad y todo está íntimamente relacionado.

Mientras tanto, los solecitos disfrutan con la única presión de impresionar y convertirse en el objeto de deseo de esos que mueven los hilos. Lo mismo sucederá con los que se estarán graduando de la NCAA este fin de semana, y así sucesivamente, porque Benjamin Braddock hay muchos.