La historia tras la controversial salida de Kyrie Irving de Cleveland, y lo que espera encontrar en Boston

Es el primer día de clases en septiembre de 2008. Un adolescente cruza los pasillos de la secundaria St. Patrick, solo, tratando que el pánico no se apodere de él.

Nota las miradas que recibe a sus lados. Oye los murmullos. Se da cuenta de las miradas sumamente obvias. Por un breve momento, el chico de 16 años, piensa: ¿Por qué hice esto? ¿Por qué no me quedé tranquilo dónde estaba?

Hubiese estado tranquilo en la Academia Montclair Kimberly, la exclusiva escuela privada en la cual acumuló 1,000 puntos en su primer y segundo año de secundaria, liderando a su equipo y alcanzando un título estatal estudiantil categoría Prep B en el estado de Nueva Jersey. Todos conocían al precoz base, quien era tan innovador con el balón que su casa de estudios llenaba las tribunas para verle jugar y qué haría de nuevo.

La decisión cómoda habría sido quedarse al lado de sus amigos de niñez de West Orange, aquellos con quienes jugó baloncesto desde el cuarto grado, con quienes tenía épicas partidas de 21 en los garajes de cada quien: los que sabían y entendían que su amigo era diferente aquel día en el cual se cayó un pedazo del tablero de su casa y, luego de cientos de intentos, dominó una nueva forma de encestar que tomaba en cuenta la trayectoria del balón por la esquina dañada.

Sin embargo, durante innumerables torneos de la AAU en los cuales pasaba sus meses libres estudiando a jugadores de élite, se preguntaba el verdadero nivel al cual se encontraba.

Sólo había una forma de entenderlo para Kyrie Irving.

Entonces, fue transferido a St. Patrick, ubicada en Elizabeth, aproximadamente a media hora al sur de Montclair. Era un programa poderoso a nivel nacional, entrenado por Kevin Doyle, quien sirvió de mentor a los jugadores de NBA Al Harrington y Samuel Dalembert.

Mientras Irving vagaba por el mar de caras en el laberinto de pasillos extraños para él, un chico con zapatos de talones altos y pantalones vaqueros se dirige hacia él.

"¿Quién eres?", le preguntó. "No sé quién eres".

Irving no le contesta. Él sabe exactamente quién es este novato: se trata de Michael Kidd-Gilchrist, uno de los principales prospectos a nivel escolar en Estados Unidos. Irving era prácticamente un desconocido, salvo en su burbuja que representaba su escuela privada. A pesar de ello, Kidd-Gilchrist había sido instruido que ese chico delgado aspiraba entrar al equipo y Kidd-Gilchrist se sentía dispuesto a hacerle frente.

A pocas semanas de comenzar el año escolar, Kidd-Gilchrist comenzó a escuchar historias en las cuales le contaban que Irving acababa con sus rivales en partidas improvisadas en pretemporada y convertía en finales de locura. "Estaba pensando", dice Kidd-Gilchrist, "Muy bien, eso no está mal, pero no puede anotar contra mí". El primer día de práctica, Kidd-Gilchrist le lanzó el balón al tímido y taciturno recién llegado y con una media sonrisa le retó: "Tú y yo. Vamos".

Durante los 10 minutos siguientes, Kidd-Gilchrist entendió la situación. Irving levantó su cabeza para tomar el balón y así revelar su magia manejando la esférica. Dribla a la izquierda, luego a la derecha y otra vez hacia la izquierda con tanto dominio que pareciera que manejara el balón con una cuerda. Estalló dirigiéndose hacia adelante, y luego da un paso atrás antes de lanzar una cesta en salto digna de ser estudiada. Kidd-Gilchrist se acerca, pero mientras lo hace, Irving se acerca a la cesta, atajando con su mano sus lances y devolviendo los intentos de bandeja. Sus nuevos compañeros lo están viendo ahora, reuniéndose en semicírculo mientras Kyrie apabulla al mejor jugador de una de las principales secundarias de baloncesto del país.

Kidd-Gilchrist quedó asombrado con la ferocidad con la cual este chico aparentemente retraído atacaba no sólo al aro sino a él. "No tenía miedo", dijo Kidd-Gilchrist, "a nadie".

Irving y Kidd-Gilchrist terminaron liderando a St. Patrick, alcanzando el campeonato esa temporada. Un año después, Kyrie se comprometió con la Universidad de Duke, ya cotizado como uno de los mejores bases en la nación.

Su decisión de cambiar escuelas secundarias representó la primera ocasión en su vida en la cual reveló una sed insaciable de dominar nuevos retos, sin importar lo desalentadores que puedan ser, o inexplicables.

"Tenía que mostrarles que era capaz de jugar con ellos", dice Irving. "Y, tras un tiempo, tenía que mostrarles que era capaz de dominarles".

A principios de diciembre, en un día frío y gris en Boston, Kyrie Irving está sentado en el complejo de prácticas de los Boston Celtics en Waltham, para explicar cómo terminó tomando su decisión, entendiendo que era hora de dejar a los Cleveland Cavaliers.

"(Mi partida) fue inevitable", dijo Irving, en la primera vez en la cual hizo amplios comentarios desde que se produjo la operación. "Pude sentirlo".

Para muchos, el paso de los Cavaliers a los Celtics en agosto pasado fue motivo de desconcierto. Irving se hizo campeón en una franquicia contendora con una estrella trascendental: LeBron James. ¿Quién se alejaría de eso?

Lo que los críticos no entendían era que ya Cleveland había explorado la posibilidad de negociar a Kyrie en junio pasado, mucho antes que hiciera la petición de su salida a la gerencia, hecho que fue convenientemente omitido cuando se filtró su deseo de partir. Irving tomó la decisión de guardar silencio mientras las plenitudes de los detalles de su petición fueron, en una palabra, "tergiversados".

"No sentía la necesidad de decir algo porque sabía la verdad, al igual que ellos", afirma. "Por ello, no me importaba lo que dijeran los demás".

Aun así, por un segundo fugaz, Irving hace un gesto como si alguien lo hubiese pinchado.

"Ellos no me querían allí", expresó.

Siete días después en Cleveland, James puso los toques finales en el triunfo sobre los Atlanta Hawks, la victoria número 15 de los Cavaliers en sus últimos 16 compromisos. A través del equipo de relaciones con los medios de Cleveland, James hizo entender que ya había expresado su opinión sobre la partida de Irving lo suficiente y, por ende, declinaba el responder nuevas preguntas con respecto a su relación. Ahora, cerca de su vestidor en el Quicken Loans Arena, fue preguntado con respecto a la expresión de Irving que los Cavaliers ya no lo querían con él.

"Eso no tiene ningún sentido, en lo absoluto", declara James.

Tras habérsele pedido que ampliara su afirmación, James sonríe de forma educada, se coloca la mochila sobre sus hombros y deja el estadio.

Hay una procesión completa formada por leyendas miembros del Salón de la Fama que nunca experimentaron aquel momento trascendental con el cual soñaron durante todas sus vidas: una cesta para sellar la victoria en el Juego 7 de las Finales de la NBA.

Kyrie Irving lo hizo realidad a los 24 años de edad.

Con cinco años de carrera profesional en su haber, jugó contra unos Golden State Warriors con 73 triunfos que habían despachado a los Cavaliers a placer un año antes. Tuvo un mediocre desempeño con sus encestes a principios de serie, aceptando con su silencio las críticas que lo acusaban de haberse quedado corto en ese momento.

Sin embargo, no fue el caso en la jornada del 19 de junio de 2016. Era el Juego 7 y con el score empatado y 53 segundos restantes en el reloj. Tras un pase de LeBron, Kyrie tomó el balón, dribló seis veces hacia el ala izquierda, donde JR Smith armó una cortina contra Klay Thompson, un corpulento jugador defensivo, y ello forzó a Stephen Curry, más pequeño, a marcar a Irving.

Irving dudó por un segundo, dio un paso atrás y consiguió un triple, frente a los brazos alzados del defensor del título del Más Valioso en la liga, una cesta que el dueño de los Cavaliers Dan Gilbert denominó poco después como "la posesión más importante de nuestras vidas". Ese tiro marcó el fin de la larga y dolorosa sequía de campeonatos para Cleveland.

Irving terminó acumulando 26 puntos y 6 rebotes. LeBron consiguió un triple-doble y fue designado como Más Valioso de las Finales. Ambos se abrazaron en la mitad de la cancha, consolidados en ese momento como las bases del futuro de Cleveland.

Diecinueve meses después, Irving está en Boston y los rumores que James podría dejar pronto Cleveland comienzan a volar. LeBron sembró la noción dentro de la NBA que los atletas deben ser los creadores de sus propios destinos; entonces, Irving copió al carbón lo escrito por James y lo ejecutó a su medida.

Juntos, durante tres años, el dueto participó en dos Juegos de Estrellas y tres Finales. Ambos no eran particularmente cercanos, tampoco eran antagonistas de forma abierta. Sus compañeros indican que el hábito de LeBron de denominar a Irving como "niño" y su "hermano menor" fue eventualmente percibido por Irving como una sutil falta de respeto. Otro jugador, advertido por los Cavaliers que no discutiera el caso Irving en público, indicó que LeBron había predicho que Irving sería un día galardonado como Más Valioso.

Hoy en día, al preguntársele si siente que James lo veía como su par en el baloncesto, Irving contesta. "No sé si lo hacía o no, pero realmente no me importa. No me quitaba el sueño". Personas cercanas a Irving insisten que su partida no fue totalmente motivada por LeBron y ninguno de ellos se sorprendió ante la petición de Irving de dejar Cleveland.

En 2015, Irving fue designado como All-NBA en tercer equipo y tenía derecho a creer que podía ser una situación recurrente. Por el contrario, Damian Lillard, Thompson y Kyle Lowry fueron seleccionados por encima de él en 2016. Durante la temporada pasada, fue el turno de Isaiah Thomas, John Wall y DeMar DeRozan.

"(Jugar con LeBron) tuvo sus aspectos positivos", afirma Irving, "y con ellos, también vienen responsabilidades. Para mí estaba claro que nos necesitábamos mutuamente".

Irving era en teoría el base, sin embargo, LeBron en muchas ocasiones asumía su rol siendo un base/alero con dominio del balón en situaciones cruciales. Esto produjo resultados. El equipo promediaba 54 triunfos y acudió a tres Finales de la NBA de forma consecutiva en tres campañas juntos. Sin embargo, los compañeros de Irving afirman que en ocasiones Kyrie se sentía marginado, a pesar del hecho que, durante esos tres años juntos, promediaba casi el mismo promedio de uso sin LeBron (29 por ciento) que con él (28.6).

"Ky no estaba igual de contento el año pasado", dijo uno de sus ex compañeros, quien sigue conversando con Irving de forma regular. "No rompía con el ambiente, sólo estaba un poco desconectado".

"La felicidad va y viene en la NBA", indicó el veterano de los Cavaliers Channing Frye. "Kyrie tenía todo el derecho de hacer lo que quisiera".

"Ví a Kyrie en sus altos, lo vi en sus bajos", dice Iman Shumpert. "Me ha visto romper un vestidor. Somos amigos. Nos ayudamos mutuamente en todo eso".

Durante una rara práctica a mediados de la pasada temporada, el entrenador Tyronn Lue, quien estaba sentado al lado del entrenador asistente y confidente de Irving Phil Handy, llamó a su joven armador.

"Ky", dijo Lue, "Quiero que juegues un poquito más rápido".

"¿Por qué?", preguntó Irving.

"Porque, si jugamos más rápidamente, conseguimos cestas de forma más fácil".

"No necesito jugar más rápidamente para encestar", replicó Irving. "Puedo hacerlo en cualquier momento".

"No estoy hablando de tu enceste. Hablo de RJ y JR", respondió Lue, en alusión a sus compañeros Richard Jefferson y Smith.

""Pues bien, ese es el trabajo del No. 23", refutó Irving, refiriéndose a James.

De acuerdo con miembros de la organización de los Cavaliers que presenciaron el intercambio de palabras, Lue puso punto final a la conversación al alejarse, moviendo su cabeza.

Lue y Handy, a quien Irving de forma afectiva apoda como su "OG" (o “gangster original”), confirmó el incidente sin ahondar en detalles. "Kyrie es un gran jugador", dijo Lue. "Por favor, díganle que le deseo todo lo mejor".

Irving, por su parte, lamenta al hecho que su conversación con Lue terminó sin resolver las cosas. "En ese momento, probablemente ya habíamos perdido unos cuantos (partidos)", dice ahora Irving. "(Lue) se acerca y me dice, 'Debemos jugar más rápido', quizás no estaba dispuesto a aceptarlo en ese momento. Quizás me gustaría tener la segunda oportunidad y hacer las cosas de forma distinta. Sin embargo, esas conversaciones suceden a diario en la NBA. En este caso, en vez de entender esas cosas y manejarlas a fin de seguir adelante, se quedan ahí sin resolver y se convierten en un tema grave. Estaba intentando entender dónde encajaba mejor y a la vez me preguntaba: '¿Qué es lo mejor para el equipo?' A veces, no sabía la respuesta. Tenía que averiguarla por mí mismo. No recibía respuestas por parte de los demás".

Luego de terminar la temporada 2016-17, Irving estaba ganando millones de dólares. Tenía una campaña de calzados con él como único protagonista. Había clasificado otra vez a las Finales de la NBA. Sin embargo, como ahora afirma, faltaba algo. "A veces, en la búsqueda de 'el momento', uno puede terminar perdido", dice Irving. "Quiero ser un All-Star. Bien. Quiero ser Más Valioso. Bien. Quiero ganar un campeonato, quiero tener este promedio. Quiero ser mejor que esta otra persona. Quiero que los medios me acepten de esta forma".

"Empiezas a crearte todas estas realidades falsas, y te das cuenta que las cosas no son así. Una vez que pude apartarme de todas esas nociones, empecé a ver las cosas que quería hacer con mi vida y que me harían feliz".

Pocas cosas en la vida complacen más a Kyrie Irving que terminar venciendo los grados de dificultad de las cosas.

Hay que tomar en cuenta que, al jugar con los Cavaliers, Irving le daba instrucciones a Shumpert a fin de tenderle emboscadas en la línea durante los calentamientos previos a los partidos. En vez de rebotar el balón de forma complaciente para él, Shumpert debía voltearse sin previo aviso, e intentar bloquear el tiro de Irving. "De esa forma", indica Shumpert, "Kyrie podía practicar el cambiar ángulos de forma súbita al intentar encestar".

Igualmente, hay que tomar en cuenta que, durante la temporada de novato de Irving en Cleveland, Kyrie prácticamente acosaba a su compañero Ramon Sessions mientras éste intentaba llevar el balón hacia adentro, y al final, Sessions le entregó la responsabilidad a otro jugador (a cualquier otro jugador) en vez de tener que lidiar con la molestia constante.

Hay que tomar en cuenta que, al pedírsele que definiera a Irving, su nuevo compañero en los Celtics Marcus Smart, expresa lo siguiente: "A veces, cuando Kyrie se acerca a la cesta, lo hace más difícil de lo que debería ser. Es la forma en la cual se exige a sí mismo".

Hay que tomar en cuenta un partido contra Toronto, en la segunda temporada de Irving en la NBA, con los Cavaliers abajo y marcador 98-96, faltando 12 segundos en el reloj. El entrenador Byron Scott pidió un receso y le indicó a su equipo: "Ábranle paso a Kyrie". Una cesta de dos puntos empataría las acciones. Un triple sellaría el triunfo. Irving llevaba el balón, fingía estar estudiando sus opciones, para luego conseguir una cesta de 28 pies de longitud frente a un atónito Alan Anderson y así asegurar el triunfo.

"Kyrie ansiaba momentos así", afirma Scott.

Ahora, tomen en cuenta la forma en la cual el rol de Irving cambió de la noche a la mañana tras el regreso de LeBron a Cleveland en 2014. James decidió regresar a los Cavaliers en parte porque estaba interesado en lo que ofrecía el dotado joven armador. No obstante, la presencia de LeBron le creó un reto a Irving que éste no había previsto. "Ya había jugado contra él durante (tres) años", dice Irving. "Ahora sentía que debía no sólo mostrarle a él sino a todo el resto del equipo que era capaz de jugar al nivel más alto".

Llegó el 2010, y Kyrie sopesaba si competía en un torneo FIBA defendiendo los colores de Estados Unidos o los de Australia, país en el cual nació mientras su padre practicaba baloncesto fuera de su nación natal. El país seleccionado por Irving tendría que ver en la consolidación de su estatus internacional desde allí hacia el futuro. La opción más segura para él era jugar con Australia, ya que sería una fija en el roster olímpico. En ese momento, Irving era uno de docenas de jóvenes estadounidenses con esperanzas de demostrar su nivel en la arena internacional. Tras consultar con Mike Krzyzewski, entrenador olímpico de la selección de Estados Unidos y su entrenador en la universidad, Irving se comprometió con la selección sub-18 de Estados Unidos. En 2014, ya era el más Valioso del Mundial de Baloncesto FIBA y, en 2016, él y Krzyzewski se alzaron con el oro Olímpico en Río de Janeiro, con Irving como base titular del "Coach K".

"Los retos nos hacen más humanos", dice Irving. "(Dominar) el temor al fracaso, mostrarle a los demás que eres el mejor, que te has preparado para ese momento… Esas son cosas que me interesan".

Si se les pregunta a los jugadores de los Cavaliers hoy, la mayoría responderá que no le guardan rencor a su ex armador estrella. Muchos mantienen contacto con Irving, a pesar que éste ahora forma parte de su club rival en la Conferencia del Este. Como explica Tristan Thompson: "Algunas cosas son más importantes que el baloncesto".

Ese aprecio no es extendido hacia Drederick Irving, padre de Kryie, considerado por algunos ejecutivos de los Cavaliers como el responsable de haber sembrado el descontento dentro de la psique de su hijo. "Llenó la cabeza de Ky con ideas, diciéndole que no le teníamos aprecio", indica un gerente de Cleveland.

Drederick Irving creció en los complejos residenciales Mitchel para personas de recursos humildes en el barrio neoyorquino del Bronx. Luego de haber sido estrella del baloncesto en la Boston University, Drederick crió a Kyrie y su hermana, Asia, luego que su madre, Elizabeth, falleciera cuando Kyrie tenía 4 años de edad. Durante los primeros años de Kyrie en Cleveland, llenos de problemas y cambios de nómina, tanto en el roster como en el área gerencial, Drederick no se quedó callado en momentos en los cuales sentía que el equipo hizo daño o fue injusto con su hijo.

Desde la llegada de su hijo a Boston, Drederick decidió adoptar un bajo perfil. "Si bien amo a Kyrie y estoy orgulloso de él", escribió en un mensaje de texto a ESPN, "Escogí ver los toros desde la barrera".

Su hijo decidió ser proactivo tras la derrota de Cleveland ante los Warriors en junio pasado, exigiendo una entrevista post-mortem a fin de discutir su futuro. Sin embargo, el contrato del gerente general David Griffin terminó el 19 de junio y decidió seguir adelante. Luego, Cleveland coqueteó públicamente con Chauncey Billups durante casi dos semanas antes de retirar su nombre el 2 de julio y pasaron otros 22 días antes que el equipo finalmente nombrase a Koby Altman como nuevo gerente general. Mientras tanto, el dueño de los Cavaliers Dan Gilbert, quien nunca ha otorgado extensiones a sus gerentes generales, fue el principal hombre dentro del equipo con poder decisorio.

A mediados de junio, poco antes de la partida de Griffin, de acuerdo a lo confirmado por fuentes ligadas al equipo y la NBA, los Cavaliers sopesaron un canje de tres equipos con los Phoenix Suns e Indiana Pacers que habría enviado a Irving y Frye a los Suns a cambio de Eric Bledsoe y Paul George que irían a Cleveland. Los Suns se mostraron reacios a la idea, al no querer desprenderse de su cuarto puesto de selección en el draft, el cual pensaban usar a fin de reclutar a Josh Jackson.

Ninguno de los equipos hizo una oferta de manera formal. No obstante, las noticias de esta transacción potencial impactaron a Irving quien, de acuerdo a fuentes ligadas a él, se convenció que los representantes de LeBron, quienes también manejan a Bledsoe, crearon el ambiente para que se dieran las discusiones preliminares con miras a un cambio.

Fuentes dentro del equipo y de la NBA rechazan esta idea, afirmando que fue Griffin quien inició las discusiones con Phoenix. Griffin, quien es cercano a Irving, entendió el descontento y la inquietud de este último, preparándose para la posibilidad que Irving solicitaría ser canjeado. Una vez que Griffin fuera cesanteado por el equipo, las conversaciones se estancaron. Cleveland decidió conversar con Indiana y los Denver Nuggets, de acuerdo a fuentes ligadas a la NBA.

Quizás era inevitable que Irving comenzara a buscar su próximo destino, tal como lo sugiere el propio jugador. Tal como lo afirma Scott hoy en día: "Kyrie es uno de esos jugadores que se fastidian tras un par de años. Tiene una forma de pensar distinta al resto. Necesita un estímulo. Necesita otra aventura".

Irving y su agente, Jeff Wechsler, se sentó con Gilbert el 9 de julio en el restaurante The Vault, ubicado dentro del Quicken Loans Arena. En dicha reunión, fueron insistentes al preguntarle a Gilbert sobre el futuro de James, de acuerdo a lo relatado por fuentes. Gilbert, por su parte, le pidió a Irving le dijera algunos posibles destinos de su agrado en caso de un canje. Wechsler le respondió con tres opciones: San Antonio Spurs, New York Knicks y Minnesota Timberwolves.

Boston no fue mencionado, pero según confirman fuentes ligadas a la NBA, Gilbert se mostró sumamente interesado en asegurar los derechos del puesto de selección en primera ronda del draft 2018 que originalmente poseían los Brooklyn Nets, y adquirido posteriormente por los Celtics en la negociación de 2013 que envió a Kevin Garnett y a Paul Pierce a los Nets. Cuando se le expresó a Gilbert, quien declinó ser entrevistado para este artículo, que Boston podía ser un destino del agrado de Irving, el gerente acudió a LeBron a fin de asegurar la promesa por parte de su jugador franquicia de permanecer con Cleveland más allá de la temporada 2017-18. James, tal y como lo confirman fuentes ligadas al equipo y la NBA, no estaba dispuesto a comprometerse de esa forma.

Boston era un equipo joven y prometedor con un legado histórico ilustre, puestos de selección en el draft sumamente valiosos y un entrenador muy bien visto en Brad Stevens. En muchas formas, era el escenario perfecto para Irving.

"Sin embargo, hay una idea errónea con respecto a la forma en la cual todo esto fue dándose", dice Irving. "A mí me cambiaron a Boston. No tuve voz ni voto de forma alguna con respecto a dónde me mandarían. No hubo conversación alguna en la cual yo dijera: 'Bien, esta es una oportunidad que podemos buscar'. No hubo proceso de reclutamiento".

Luego de su reunión con Irving, Gilbert voló a Las Vegas para estar presente en la Liga de Verano. Fuentes ligadas al equipo confirman que Gilbert se reunió con su staff gerencial y, poco después de ello, empezaron las filtraciones de sus conversaciones con Irving y Wechsler.

"Conversé con Dan de la forma más profesional posible", indica Irving. "Expresé mis sentimientos y tuvimos una conversación honesta sobre lo que ocurriría después".

"Pensé que todos estábamos claros en cuanto a la naturaleza confidencial de lo discutido. No voy a mencionar a nadie, aunque sé que igual habrá nombres que saldrán a relucir, pero fue decepcionante la forma en la cual esto ocurrió. Fue doloroso ver la forma en la cual tergiversaron esto. Se convirtió en un relato en el cual todo opinaban sobre el por qué debería hacer esto, o por qué debía hacer esto otro. Soy esto. Aquello. Soy egoísta. No hay problema, porque esa no es la realidad. Hubo mucho ruido".

Krzyzewski indica que la "natural curiosidad" de Irving no debe ser confundida con egocentrismo. "La gente quiere hablar de todos estos supuestos 'hechos' con respecto al por qué Kyrie hizo esto; pero no es nada personal, no hay nada en contra de nadie. Sólo se trata de un joven de 25 años que dice, 'Sé que puedo hacer más que esto, y no tengo miedo de explorar'", dice Krzyzewski. "No mucha gente haría algo así. Me encanta ver que Kyrie sí lo hizo".

Finales de octubre. El base de los Celtics está boca abajo en la camilla de la sala del trainer del equipo, sus ojos cerrados, su cuerpo suelto y relajado. Un terapista físico masajea la espalda de Rozier, desatando los nudos causados en un partido en la carretera la noche anterior, específicamente ante los Milwaukee Bucks.

Rozier oye cierto ruido. Sin embargo, se siente tan relajado que no tiene ganas de voltear la cabeza, hasta que su terapeuta comienza a darle golpes de karate sobre su médula espinal en una forma que se siente un poco… inusual. Rozier se levanta, gira y explota en risas cuando descubre que Irving, con ojos bailando, se ha convertido en su "terapista suplente".

Meses atrás, poco antes de completar el canje de Irving, voló a Boston, se sometió a sus exámenes físicos y metió los shorts de los Celtics que había usado durante la evaluación en su bolso. Al momento del anuncio del cambio el 22 de agosto, Kyrie dice haberse puesto esos shorts y literalmente haber correteado por su casa.

Rozier afirma que Irving le comentó que tuvo años sin divertirse tanto al jugar baloncesto. Irving se siente menos contenido, de acuerdo a la percepción de su amigo. Se siente más apreciado. "Pienso que había perdido un poco de eso en Cleveland", afirma Rozier.

Krzyzewski dice que la nueva personalidad más sociables de Irving es cónsona con el rol que Boston ha pedido tenga ahora. Los Celtics requieren que sea un líder más expresivo para jugadores jóvenes de la talla de Jayson Tatum y Jaylen Brown. "Con LeBron en Cleveland, realmente ellos no necesitaban que lo hiciera", dice Krzyzewski.

El jefe de los Celtics Danny Ainge, ve las similitudes entre Irving y Larry Bird. Bird, dependiendo de la situación, podía ser introvertido o extrovertido. Bird desviaba la atención si se sentía demasiado sofocado por los elogios. Sin embargo, asumía el protagonismo en el momento clave del partido, con el balón en sus manos. "Esos son aspectos que comparten Larry y Kyrie", expresa Ainge.

Bird era un líder de carácter férreo que no reservaba sus opiniones. Irving, de acuerdo a lo afirmado por Ainge, sigue creciendo dentro de su rol de líder. "Al llegar acá, hablamos sobre todas las cosas buenas y las no tan buenas que ha hecho Kyrie, a quién desea emular, cómo quiere ser distinto a lo que fue como jugador en su juventud".

Irving llegó a Boston con renovado entusiasmo, sin embargo, esa euforia fue puesta a prueba 315 segundos después de iniciarse el partido inaugural de Boston, en Cleveland, nada menos. Allí, Gordon Hayward sufrió una espantosa lesión, tras haber firmado con Boston como agente libre en julio pasado. Irving, al ver la dolencia de su compañero, debió contener las lágrimas.

"Estaba molesto porque lancé ese pase", dice Irving sobre la jugada que muy probablemente le costó la temporada a Hayward. "La cancha estaba poblada. D-Wade estaba atrás. LeBron trató de ayudar. Gordon saltó sin ver dónde iba a caer. Deseo no haber hecho ese lance. Me sentí muy mal por ello".

La lesión de Hayward alteró drásticamente las expectativas en Boston y ha hecho que la labor de Hayward represente una dificultad infinitamente mayor a lo esperado inicialmente, a ver que los equipos rivales lo obligan a ir por los lados o tratan de hacerle trampas a fin de arrebatarle el balón de las manos. A pesar de ello, Kyrie ha acumulado topes personales en su carrera en las categorías de promedio de uso, porcentaje de enceste y eficiencia defensiva.

"No ha habido energía negativa o egoísta", expresa Smart. "Nada de decir: 'Oh, este tipo quiere hacerlo todo por sí mismo'. Aquí ha trabajado con actitud de colectivo".

De hecho, tras una derrota particularmente dolorosa ante el Utah Jazz el 15 de diciembre, en un partido marcado por una selección de tiros mediocre y esquemas defensivos deficientes, Irving, quien falló en 14 de sus 25 intentos de enceste en el cotejo, recordó a sus compañeros y a su entrenador de forma calmada que la temporada de la NBA es larga.

"No parece que él (y esto es algo que aprecio de él) esté metido dentro de la montaña rusa", dice Stevens. "Pienso que sería algo muy difícil (de evitar) cuando todas las miradas están puestas sobre tí, durante todo el tiempo".

Cuando Kyrie Irving cursaba el cuarto grado de primaria, escribió su objetivo de vida en una hoja de papel, con la claridad casi absurda que sólo puede provenir de un niño de 10 años: Jugar en la NBA.

La meta se ha cumplido. La próxima ahora se encuentra en revisión constante, mientras navega por los retos nuevos que se ha creado para sí. Ya es un personaje querido en Boston. Los cantos de "MVP" se oyen constantemente y retumban en el TD Garden. Los celosos aficionados de los Cavaliers están tentados de advertir: "Cuidado con lo que compraron". Si siempre se está persiguiendo lo que será la nueva sensación, ¿cómo podrás encontrar lo que has buscado?

"Estoy feliz", insiste Irving. "Estoy aprovechando por completo esta experiencia de aprendizaje al estar dentro de este nuevo grupo, esta franquicia. Este es un proceso largo, y estoy contento de formar parte de él.

"Hay momentos en tu carrera en los cuales simplemente se asumen las cosas. Me doy cuenta que, siempre y cuando uno aproveche los momentos y se aprende de grandes personas a tu alrededor y aplicar esas enseñanzas a tu vida en el futuro, allí surge la sensación de haber logrado las cosas".

Irving dice nunca haber pensado sobre lo diferente que pudieron ser las cosas de haberse quedado en Montclair Kimberly, sitio en el cual hubiese terminado anotando 2,000 puntos o haber ganado otro campeonato, o quizás haber disfrutado la cómoda sensación de permanecer entre sus amigos de toda una vida.

Hubiese sido más fácil, pero las cosas fáciles nunca han sido del agrado de Kyrie Irving. Su búsqueda de grandeza continúa, sea cual sea la forma en la cual la defina y el lugar dónde la busque.