Durant y Beasley: Amigos desde la infancia y con caminos opuestos en la NBA

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LeBron: 'Hubiera sido pobre por mucho tiempo' (0:33)

La respuesta del 'Rey' cuando le preguntaron cuál fue la oferta más descabellada de alguna universidad para que él fuera a jugar allí. (0:33)

NUEVA YORK - El alero de los Golden State Warriors Kevin Durant y su colega de los New York Knicks Michael Beasley son amigos desde la niñez, cuando vivían en el Condado de Prince George en el estado de Maryland. Estuvieron en el mismo equipo de la Unión Atlética Amateur (AAU, por sus siglas en inglés) y en el mismo quinteto en la secundaria. Ambos escogieron una universidad dentro de la conferencia Big 12, ambos fueron designados como jugadores del año en la conferencia en sus temporadas de novatos. Ambos fueron seleccionados en el segundo lugar del draft de la NBA en años consecutivos tras haber pasado sólo una campaña en instituciones de educación superior.

Desde entonces, sus carreras han tomado rumbos diferentes. Durant se convirtió en campeón de la NBA y Más Valioso de la Liga. Beasley, por su parte, ha jugado con seis clubes de la NBA, además de dos paradas en China.

Durant y Beasley recientemente cenaron juntos en el restaurante Hunt & Fish Club en Manhattan, para rememorar sus distintos caminos hacia la NBA. Discutieron sobre distintos temas, desde la forma en la cual se conocieron, el momento en el cual entendieron que Durant sería estrella, la época de Beasley con Miami, el ya obsoleto sistema de la NCAA, las turbulencias profesionales que han debido sortear y la idea de jugar nuevamente juntos en algún momento.

Aquí les presentamos varios extractos de nuestra entrevista, la cual editamos por motivos de duración:

El momento en el cual se conocieron

Chris Haynes: Se han conocido por un buen tiempo ya. ¿Desde cuándo?

Michael Beasley: Desde que teníamos 10, 11 años.

CH: Leí en alguna parte con respecto a la ocasión en la cual se conocieron.

MB: Agarré una pizza. Pero no me la iba a comer. Me senté por un minuto. Comí un trozo. Luego, un trozo se convirtió en dos. Y pensaba, 'qué diablos, nadie va a comerse esto'. Él seguía en el gimnasio, lanzando balones. Y me le acerqué.

Por cierto, ya había olvidado el incidente.

Kevin Durant: Ahí fue que entendí que teníamos con nosotros a un chico salvaje.

MB: No tenía idea que hablaríamos de eso 20 años después.

KD: Lo sé. ¡Qué locura!

MB: Diablos, tenía que comer.

KD: Comencé a conocerlo, vi su forma de ser y entendí que vivía con mucha gente.

MB: Éramos cinco. Con mi primo, seis.

KD: En un apartamento tenías que ver cómo conseguías algo de comida. Éramos mi hermano y yo, por ello siempre comí bien, ¿entiendes lo que quiero decir? Entendí la gravedad de la situación luego de un tiempo.

CH: Después, ¿él comenzó a compartir contigo?

KD: Nos encontrábamos mucho en la sala recreacional, practicábamos donde fuera, no nos importaba contra quien...

MB: Sí, nos iba súper bien.

KD: Sí, la pasábamos muy bien. En la cancha, sabíamos compenetrarnos.

MB: En aquél entonces, yo era el rebotero. La gente no sabe eso. Sumaba aproximadamente 30 rebotes por partido. Todos rebotes ofensivos. Hacía un rebote ofensivo y se la lanzaba a KD. Encestes a 40 pies de distancia.

KD: Yo encestaba, sí.

MB: Jugaba de la exacta manera en la cual lo hace ahora. Nunca jugaba cerca de la cesta. Nunca por el poste.

KD: Todo el tiempo trabajaba en mis encestes con saltos.

El momento en el que entendieron que KD llegaría a la NBA...

CH: ¿Qué pensaste sobre KD la primera vez que lo viste?

MB: Una locura. Sabía que iba a llegar a la NBA cuando teníamos 11 años.

CH:¿Por qué?

KD: Hombre, yo no tenía esa capacidad de predicción.

MB: Estaba sentado un día, después de la práctica. O, mejor, creo que estaban haciendo una jugada, algo así... Lo miré y estaba caminando por debajo de una de esas luces rotas destellando y pensé, Dios, parece que estuviera en el cielo. Puede hacer esto, aquello, va a ganar peso...

Un año después, fuimos al estadio RFK. No teníamos suficiente edad para ir a la cancha principal, tuvimos que ir a las laterales.

KD: Diablos, yo recuerdo eso.

MB: Los tipos en el micrófono decían: 'Consíganle un agente a este chico'. Tenía 12 años. Todos los demás, 25. 'Consíganle un agente a este niño'. Cruce de balón entre las piernas, otro cruce, cesta a 40 pies. Lo sabía bien por un tiempo. Toda mi vida traté de alcanzar el nivel que él mostraba.

KD: Por Dios, no.

MB: Cuando lo conocí, nunca había jugado baloncesto en otro sitio que no fueran los parques. ¿Saben lo que quiero decir? Él trabajaba mucho en su juego... Yo no entrenaba. Solo llegaba a la cancha de juegos, era el tipo que siempre escogían de primero. Lo conocí, siempre mostró confianza y cosas así.

KD: Ven, mi historia es algo distinta. Pasaba mucho tiempo en el gimnasio, solo que no salía a jugar a menudo. Mike tenía mejor perspectiva del juego a esa edad de la que tenía yo, porque estaba solo metido en el gimnasio...

Tenía que seguir allí hasta que mi entrenador me permitió salir a jugar. Era uno de esos chicos. Entonces, él tenía mejor consciencia de situaciones de juegos o enfrentamientos contra rivales, ¿entienden lo que quiero decir? A esa edad pensaba: 'Quiero ser como él'. Quería tener esa facilidad que él mostraba. Para él, siempre era algo fácil.

CH: Él nos dijo que a esa edad ya sabía que terminarías en la NBA. ¿Cuándo entendiste que eso podía ser realidad?

KD: Lo que pasa es que me faltaba confianza cuando era más joven. Sabía que jugaba bien, pero tenía que de verdad alcanzar cierto nivel a fin de que yo pudiera percibirlo. Entonces, cuando no jugaba bien, mi confianza siempre quedaba afectada. Siempre hubo altibajos. La verdad no lo supe sino hasta que llegué a la universidad y pensaba: "Oh, diablos, sí... Soy mejor que él". "No me pueden marcar". "No me pueden detener". Empecé a cobrar confianza en mí mismo y tras cierto tiempo pensaba: "Oh, esto se hará realidad, se convertirá en mi forma de vida".

Cuando tenía 18 años, pensaba: "Puedo apostar que llegaré a la NBA". Al año siguiente, hacía cosas en la universidad de novato que nadie más podía hacer.

Al año siguiente, él estaba en Kansas State, y yo pensaba: "Sí, siempre hemos hablado al respecto. ¿Entiendes? Siempre conversábamos al respecto, estuvimos juntos desde el noveno grado, todo ese noveno grado, allí nos hicimos muy cercanos. Juntos esperábamos el autobús.

El entrenador de secundaria solía buscarnos en la mañana y llevarnos al colegio porque vivíamos tan lejos. Por ello, siempre estuvimos juntos, viajábamos a torneos juntos y sabíamos que éramos mejores que el resto. Entendíamos que, individualmente, los otros chicos no nos podían detener. Podíamos verlo, ¿me entiendes?, que podíamos seguir haciendo lo mismo en la universidad y que el cielo era el límite una vez que entendí lo que él podía hacer.

Todo lo que hicimos de niños tuvo su recompensa.

Hacer volcadas siendo niños

CH: ¿A qué edad lograron hacer sus primeras clavadas?

MB: A los 11, 12 años.

KD: Estaba en el octavo grado.

MB: Solíamos hacer clavadas el uno contra el otro. Solíamos jugar este juego...

KD: Nos parábamos bajo el aro.

MB: Entrenábamos, uno de nosotros se paraba bajo el aro tras el entrenamiento. El otro corría a toda velocidad, y la idea era intentar detenerlo. Intenté bloquearlo y él hizo la clavada. Nos intercambiamos roles. "Muy bien, ahora es mi turno".

CH: ¿A quién le iba mejor?

KD: Era algo muy parejo, para serte honesto.

Creciendo juntos

CH: He visto el vecindario (en el cual crecieron). Parece que todos se conocen. Así lo sentí. Pero sigue siendo una locura pensar que dos chicos de esa área pudieron llegar tan lejos. ¿Qué pasa por sus mentes al pensar con respecto a sus orígenes y el lugar en el cual se encuentran actualmente?

MB: Honestamente, fue algo divertido.

KD: La pasamos muy bien de niños, hombre.

MB: Le digo a la gente todo el tiempo que, cuando se es niño, uno no tiene idea de estar en un barrio o no entiendes lo pobre que se es. Uno solo acepta el ambiente en el cual se vive, siendo niño. Allí es cuando tus amigos son amigos de verdad, de todo corazón y sin malicia de por medio. Y siempre, ¿sabes?... Quizás le quitas la novia a alguien o no devolviste un bolígrafo. Pero, cuando se es niño, uno se olvida de lo despreocupado que se está y, uno no olvida, es que ni sabe, que uno se está divirtiendo al lado de gente buena. Lo conocí a él y luego a Nolan.

CH: Nolan Smith.

MB: Hasta ese momento, realmente no tenía amigos, porque solía mudarme muchísimo. Nos desalojaron de un sitio y del otro y del otro y del otro. KD fue mi primer amigo de verdad. Con él, pudimos dormir uno en la casa del otro. Fue la primera vez en la cual saqué mi Xbox de la casa.

(Risas)

CH: Eso es amor. Amor verdadero. Uno no saca su Xbox de la casa así no más.

MB: Y lo dejé en su casa, diciendo: "Voy estar acá mañana en la mañana. Mejor lo dejo aquí".

KD: Sí, hermano. Eso es amor.

CH: Una locura. Sé de qué están hablando.

KD: La gente sabe cómo se siente eso. De verdad. Ese Xbox era nuestra posesión más preciada. Se me había olvidado eso. Sacar la consola de videojuegos de tu casa.

MB: Ambos controladores.

KD: Diablos, eso fue...

MB: Para mí, era algo divertido. Tenía un lugar a donde ir cada día donde la gente me aceptaba solo por lo que soy. Una vez que empezábamos a jugar, una vez que alcanzamos ese nivel, pues...

KD: Ahora que reflexiono al respecto, veo que nuestro barrio, pues, no era el más amistoso. ¿Entiendes? No podíamos ir a la casa de cualquiera de nosotros y sentirnos como en casa. Teníamos que cuidarnos las espaldas. Incluso, al salir a la calle, estás en un barrio distinto. Hay territorios distintos en la zona en la cual crecimos. Sin embargo, jugábamos al baloncesto. Cuando eres buen jugador, sientes que tienes vía libre en cualquier lugar.

MB: Sin duda.

KD: Jugábamos en todas partes y no nos importaba lo demás. Fue allí donde comencé a entender que éramos amigos. Siempre estaba metido en el gimnasio, solo o con Mike o con mi equipo. Realmente, tampoco tenía amigos de verdad. No hacía amigos en la escuela, tampoco fue el caso con mi vecino de la casa de al lado. Vivimos en cada rincón del condado de Prince George. Realmente no tenía amigos estables o podía vivir en un lugar estable. Mamá trabajaba. Papá no estaba allí. Sólo tenía el baloncesto. Nosotros éramos todas las personas con quienes nos la pasábamos. Mamá me dejó estar a cargo de la casa a los 9 años. Tenía que ir a trabajar. Estaba solo en casa, o con mis hermanos.

MB: Cuando mi hermano tenía 8 años, cocinaba el desayuno y la cena para nosotros. Yo tenía 5 años.

KD: Teníamos que resolver. El baloncesto nos hizo unidos. Luego, empezábamos a ver la persona que teníamos a lado. Podía ver las cosas que le gustaban hacer. Comencé a ver a su familia. Comencé a ver las cosas que le apasionaban, más allá del baloncesto. Lo mismo ocurrió de él hacia mí.

Ahora podemos ver que, sin importar el estatus de nuestras carreras, sin importar lo que haga en la cancha, o lo que él haga en la cancha, estamos en una posición en la cual podemos cuidar por siempre de nuestras familias. Alcanzamos el objetivo. Mucha gente no consigue sus objetivos de vida. Los logramos a un nivel alto. Y seremos leyendas por siempre en nuestro barrio, porque pudimos llegar hasta aquí. Todo lo que nos ocurre actualmente es sólo la guinda del pastel.

La vida más allá del baloncesto

CH: ¿Dónde estarían ustedes si el baloncesto no estuviera presente en sus vidas?

KD: ¿En este momento? Probablemente, estaría viviendo con mi mamá...

MB: Sí, pues...

KD: O trabajando en el centro recreacional.

CH: Uno no vive con su mamá a los 30 años.

KD: Te lo juro

MB: Hermano, no quiero decir que no tengamos otras cosas en las que seamos buenos, pero pregunto ¿para qué somos buenos?

KD: En ese punto, pues... lo siento.

MB: Podemos agarrar un balón y meterlo dentro de una cesta y lo hacemos muy bien. Aparte de ello...

KD: ¿Cuáles eran nuestras inspiraciones?

MB: Es que, ni siquiera decidí cuál sería mi especialidad en la universidad. Cuando pienso en esa época, me digo: "Debería comenzar desde cero". No tengo ni un solo crédito.

KD: De niños, ¿teníamos algún ídolo? La inspiración en nuestro barrio podía ser, digamos, Stink. Él manejaba el centro recreacional. La gente lo respetaba.

KD: O, esta persona tan chévere de Seat Pleasant llamado Lou, tenía toda la ropa... Ahora sé qué hacía él, pero en aquel entonces no lo sabía... ¿Quiénes eran inspiraciones para nosotros?

MB: El baloncesto era la única salida que teníamos, la única forma de alejarnos de lo malo.

KD: Por ello digo que todo se trata del baloncesto. Siempre le digo todo el tiempo que nunca se aleje del deporte. Porque, todo lo que ocurre alrededor del baloncesto no importa porque si el balón no rebota...

MB: ...Pues, yo no existo.

Asumiendo distintos caminos profesionales

CH: Mismo programa en la AAU, misma secundaria, ambos fueron a universidades en la Conferencia Big 12, los dos fueron jugadores del año en la conferencia y ambos fueron tomados en puestos 2 en el draft. Y hubo un momento en el cual quizás pensaron que ambos serían seleccionados en el draft por el mismo equipo en Seattle.

Desde entonces, sus caminos en la NBA se hicieron distintos. Ha habido cierto relato sobre ti, preguntándose: '¿Quién es Mike Beasley? ¿Qué hace él? ¿Está dedicado lo suficiente al baloncesto'?

Al tener personas cuestionándote como jugador, incluso cuestionando tu propio carácter, ¿qué pasaba por tu mente en ese momento? ¿Cómo lidiabas con eso?

MB: Primero, traté de manejarlo como otros lo hubiesen hecho: me sentía mal conmigo mismo, ¿sabes?, me sentía mal, sentía lástima por mí mismo. Después, uno llega a un punto en el cual hay que mirarse al espejo. Si no puedes ser honesto contigo mismo, no puedes ser honesto con nadie.

Pude ser honesto conmigo mismo y uno puede empezar a entender qué es cierto y qué no. Una vez llegas allí, una vez eres honesto contigo mismo, nadie puede ser deshonesto contigo... Fue difícil, pero la vida es difícil.

CH: ¿Cuánto sientes que aportaste a ese proceso?

MB: Hay muchas variables distintas que pueden aportar a esto y aquello. Para mí, sentarme aquí y poder decir: "Todo fue tu culpa, y tu culpa, y tu culpa, y tu culpa", eso es muy infantil. Al final del día, soy el único común denominador de todo lo que he hecho, dentro y fuera de la cancha. Sería muy inmaduro, y sería muy ingenuo, al pensar: "Siempre fue culpa de alguien más".

Ahora, tras haber dicho eso, no me voy a comer todo ese pastel.

(Risas)

KD: ¿Puedo decirte qué pienso al respecto? Con Mike, siempre se trató de concentrarse. Pensaba, él cuenta con destrezas impresionantes, ¿entienden lo que quiero decir? Podía encestar, tenía buenos instintos en el baloncesto... Siempre cerca del balón. De niño, ya sabía que, como dijiste, era capaz de obtener rebotes que los adultos no podían conseguir.

Lo mío era que tenía un temor apropiado. Por ejemplo, sabía que si no iba al gimnasio no iba a desempeñarme bien. O que en ese partido no iba a poder producir de la misma forma que lo hubiese hecho de haber trabajado previamente.

Mike tuvo que pasar por todo esto. Debió pensar: "Diablos, me podrían quitar todo esto si no me concentro". Supe que, como su amigo, me costaba ver que otras personas ofendieran su carácter. Él haría lo que fuera por cualquier persona: es leal, ama a sus amigos, ama su familia, ama el deporte del baloncesto. Pero, como le digo a mucha gente, tuve la suficiente fortuna de estar en una situación en la cual no tuve que jugar detrás de Dwyane Wade, o no tuve que vivir en Miami a mis 19 años. De haber sido así, mi historia fuera totalmente distinta.

Y mi madre estaba pendiente de mí desde el primer día. Siempre estuvo allí, siempre presente para hacerme saber cuándo lo hacía mal y, a veces, Mike no tenía esa persona a sus 18, 19 años, para hacerle saber: "Mira, esto es algo sagrado. Necesitas concentrarte en esto un poco más". Se concentró en su juego, lo amaba, pero hay que invertir toda tu mente y cuerpo en esto.

Yo sí conté con esas cosas a una edad temprana. Tuve gente que me hablaba al respecto, ¿saben? Y en su caso, él empezó a jugar baloncesto en las calles. Sus padres, su mamá, le decían: "¿Quieres jugar baloncesto? Muy bien. Dale. Pásala bien". Mi mamá decía: "Mira, levántate. Tienes que ir al gimnasio".

Todo depende de las cosas que te enseñaron de niño y los hábitos que te inculcaron. Luego de un tiempo, él pudo tener sus propios hábitos duros, como él lo dice. Pero ahora, tuvo que pasar por todo esto para poder entender que... cada equipo con el cual ha estado en los últimos años sabe qué van a conseguir con él. Anota 20 puntos en una noche cualquiera si le dan el balón. Ahora, solo necesita de alguien que realmente esté dispuesto a invertir en ello y le quiera. Siento que ahora es el momento. Por ello, terminaremos en el mismo lugar. Sólo que habremos recorrido caminos diferentes.

CH: Mike, ¿qué tan difícil es... tener 18, 19 años, viviendo en Miami?

KD: Tan pronto como fue seleccionado en el draft en Miami, todos pensábamos: "Oh. Esto no va a llevar a nada bueno".

(Risas)

¿Quién va a estar allá con él? Estoy en Seattle. Estoy lidiando con la lluvia a diario, y ni siquiera salgo de casa. Y estaba al lado de (el ex jugador de la NBA Charlie) Bell, personas mayores en mi vecindario que me cuidaban un poquito. Él, por su parte...

MB: Conmigo, era algo distinto.

CH: ¿Con quién contabas tú?

MB: Con todos. (KD) tenía toda la gente buena del barrio con él.

KD: Nadie quería ir a Seattle. Pero todos querían ir a Miami.

MB: Tenía a toda la gente que solíamos ver cuando crecíamos que fueron a la universidad, gente que realmente nos querían y les seguimos importando hoy en día. No quiero decir que mi familia y amigos no lo hayan hecho. Sólo que ellos... Lo pondré de esta forma: Puedes amarme hasta la muerte... o... Puedes amarme hasta la vida. ¿Me entiendes?

El amarme hasta la vida es decirme: "Oye, hermano, deja de hacer eso. Necesitas ir al gimnasio". Cosas que quizás no quería hacer o que no tenía en mente. Casi me obligaban a hacerlas. Que me obliguen a evitar ciertas cosas y me ayuden a hacer otras. Tenía toda la gente buena del vecindario y... Yo contaba con todos los demás.

KD: Yo fui criado para jugar al baloncesto. Tenía a un Sr. Miyagi conmigo. Todos sabían, cuando era muy joven, que esto es lo que yo quería hacer. Con Mike, ese no fue el caso. ¿Entiendes lo que quiero decir? Jugaba baloncesto desde que yo tenía 8 años. Aprendí a jugar baloncesto desde los 8 años. Hay una diferencia entre ir afuera y jugar y aprender a hacer ciertas cosas.

MD: Salir jugando 3 vs 3.

KD: Tuve un poco más de disciplina. No era bueno recibiendo reprimendas de niño, pero tuve gente a mi alrededor que me decía: "Debes hacer esto, debes hacer aquello". Mike no contaba con algo así. Su camino fue mucho más difícil de cruzar que el mío. Pues, hay que tener fortaleza mental para hacer las cosas como las hizo él.

CH: Seattle y luego Oklahoma City.

MB: Sí, pasó mucho tiempo en el gimnasio.

(Risas)

KD: Bastante, bastante.

MB: Y yo estaba en Miami. Donde siempre es verano.

KD: Te envidio, hombre. ¿Por qué no podía ser yo? ¿Por qué no pasó esto hace un año y hubiese hecho eso antes?

MB: Fue divertido. Si pudiera hacerlo otra vez, no lo cambiaría. Esas lecciones. Como dices... Tuve que pasar por todo eso para poder llegar hasta acá. Él lo dijo: No fui criado para jugar baloncesto, sólo empecé a hacerlo porque era bueno en eso. No es que no me gustara, porque siempre lo adoré. Era todo mi corazón, pero siempre pensaba, Dios, voy a ir por aquí y por allá un par de veces para darle cestas a alguien. ¿Sabes? Y cómo lo dijo él, yo jugaba en la calle todo el tiempo.

Saben, fue una ruta distinta. Hombre, tuve que aprender a madurar.

KD: Todos crecemos de formas distintas. Quiero decir, tuve que pasar por ciertas cosas para así, finalmente, poder tener confianza en mí mismo, saber quién soy fuera del baloncesto. Tuvimos que lidiar con cosas distintas que ambos vivimos. Ya sabemos dónde estar ubicados, mentalmente hablando, para llegar a dónde nos encontramos hoy, y seguimos creciendo. Es algo perfecto. Una vez que te das cuenta que es un proceso siempre en marcha, allí comienzas a apreciar todo lo que has vivido.

KD se une a los Warriors

CH: Mike, KD habló con respecto al punto crucial de tu vida y cómo te vio pasar por todos tus momentos difíciles en la NBA. Ahora él, por su parte, parece que comenzó a ser analizado de forma exhaustiva (si quieres llamarlo así) una vez que se incorporó a los Warriors.

KD: Jugamos en Milwaukee el año pasado. Salgo del pasillo y lo primero que hace es darme un gran abrazo y me dijo: 'Hombre, estoy orgulloso de ti' ... No hubiese tomado esa decisión años atrás. Estaría preocupado por todos. Trataba de mantener a todo el mundo feliz.

Me dio un gran abrazo y eso me hizo sentir bien porque, hombre, él me conoce hasta las entrañas. Me conoce desde que tenía 8, 9, 10 años, cuando no teníamos nada, entonces, eso me hizo sentir bien. Ese fue un momento especial.

MB: Él te dará lo que lleve puesto, y sé que mucha gente también lo dice, pero él siempre ha sido así. Sacrificaría cualquier cosa que él quisiera hacer para que otra persona fuera feliz. Sabes, cuando lo vi tomar la decisión de ir con los Warriors, no le estoy viendo como si hace esto o se une a un equipo. Veo que él quiere jugar al baloncesto, un baloncesto con todo su corazón. Quizás haya presión, pero es divertido. Los números son para todos, todos tienen oportunidades. Puede jugar al baloncesto de forma correcta. Más que ello, tomó una decisión por su propia felicidad, hombre. Y estoy feliz de verle hacer eso porque, durante toda mi vida, no he hecho algo así.

Eso me inspiró a hacer ciertas cosas, no sólo dentro del baloncesto, sino otras cosas en mi vida y mejorar. Darme ciertos gustos porque trabajamos y al final de cuentas es solamente un juego. Pero trabajamos tanto en él, ponemos nuestras vidas de por medio y sacrificamos tantas cosas que los demás no sacrifican, y nunca nos damos ciertos gustos.

Siempre cuidamos a los demás y no se trata de una carga o algo así. Pero en muchas ocasiones no tomamos decisiones basados en lo que queremos en nuestros corazones. Cuando él tomó esa decisión, sé que sólo le dije: "¿Sabes qué, los amo a todos, pero soy un hombre".

Me enorgullecí de él mucho más cuando comenzó a salir en los medios expresando su opinión.

Todos lo ven y piensan que no parece él. Así es él si lo conoces bien. Sólo que él ahora está consciente de la persona que es. ¿Sabes? Y cuando tomó esa decisión, hermano, tomó control de su destino, sin importar lo que haga desde ahora. No importa lo que digan desde ahora, él es su propia persona. Y esa decisión me lo demostró.

KD: Hermano, aprecio lo que acabas de decir.

CH: Recuerdo cuando él anunció esa decisión y toda la controversia que se produjo, pero hablas con respecto a la presión. Ahora hay mucha presión, se siente que debes ganar aquí y ahora.

KD: Lo mío fue, hombre, siempre recuerdo a esos equipos en los que jugaba cuando era joven. Fue la mejor época de mi vida. No tenía preocupaciones, no nos importaba otra cosa que no fuera jugar. Teníamos buenas personas a nuestro lado, ¿entiendes? Uno trataba de conseguir eso.

Es difícil hacer algo así en el mundo real porque obviamente, hay mayores responsabilidades con la madurez y uno aprende más, experimenta más y uno puede ver las cosas como son.

Pero yo buscaba tener esa sensación que experimenté de niño con respecto al baloncesto una vez más, y busqué duplicarla. Y pensé que este era el lugar perfecto para jugar como lo hicimos con los Jaguars, ¿me entiendes? Siempre pensé en nosotros cada día mientras lo sopesaba. En los Hamptons, el 01 de julio, pensando en todo eso. Pensaba que buscaba tener esa sensación de nuevo.

El futuro de Beasley

CH: Mike, ¿dónde sientes que te encuentras actualmente en tu vida? Sé que has hecho algunos cambios en lo profesional. Estás sumando números, alcanzas 40 por ciento de enceste en triples, 50 por ciento desde la cancha, cerca de 13 puntos por partido. Sigues encestando. ¿En qué punto te encuentras actualmente en tu carrera?

MB: Me siento hambriento. Agradecido, más no satisfecho. Puedo encestar, pero ese no es mi objetivo principal. Quiero una oportunidad. Quiero que alguien, un entrenador, una organización, crea en mí y me considere capaz de llevarme a un sitio donde pueda ganar partidos... Porque lo principal para mí no es anotar, quiero ayudar a que otros jugadores sean mejores. Y ni siquiera estaba consciente de eso hasta que fui por primera vez a China.

Se hizo divertido el poder ver la reacción de mis compañeros a cosas que ni siquiera ellos se creían capaces de hacer, ¿sabes? Para mí, se convirtió en el aspecto divertido de todo ello. Cuando todos jugamos de forma correcta, cuando todos hacemos los pases apropiados...

¿Sabes? Siempre quise ser el hombre, del tipo KD, del tipo LeBron, que trajera esa aura y atmósfera y esa clase de triunfos a una ciudad. Sigo en un lugar en el cual me siento hambriento. Sigo trabajando a diario, tengo una programación que hacer en el gimnasio al irme de aquí.

CH: Espera, son las 10:30 de la noche.

MB: Pues sí. Contrario a lo que muchos creen, trabajo muy duro con respecto a mi juego. Mi estilo. Melo dijo algo recientemente, que el rango medio se ha convertido en un arte perdido. Estoy de acuerdo con él en un 100 por ciento. Los chicos hoy en día ya ni saben lo que es una amenaza triple.

En este punto de mi carrera, aún me queda mucho en mi tanque. Tengo muchos años por jugar aún y deseo hacerlo a un nivel de talento de campeonato y tratar de llevar a mi equipo hasta allá y divertirme haciéndolo.

La NCAA

CH: ¿Qué piensan con respecto a lo que ocurre en la NCAA?

KD: Primero, deben dejar de publicar la cantidad de dinero que hacemos como jugadores en la NBA porque está enloqueciendo a muchos padres y a sus hijos.

Ahora dicen, pues, que fulano y zutano están ganando $200 millones con un contrato por cinco años. Ahora, ¿de qué creen ustedes están hablando sus padres? Ni siquiera se preocupa
n por el deporte. Ahora sólo dicen: "Oh sí, debes conseguir una cantidad así". ¿Entiendes? En mi época de niño, ni sabía cuánto estaban ganando ellos. Solo quería ser como ellos. Quería imitarles en la cancha de baloncesto. Eso es algo, a mi criterio, que deberían hacer (aunque obviamente sé que no ocurrirá). Creo que esa es una de las razones por las cuales se están volviendo locos con el dinero...

Además, le están dando mucho poder a un montón de niños. Por Dios, tienen 18, 19 años y estos chicos piensan que van a mandar... Manejan empresas de calzado, manejan entrenadores, pueden hacer cosas con solo pestañear, ahora dicen: "No quiero hacer eso, no me da suficiente dinero".

Cuando pones tanto poder en manos de un niño, primero, los manipulas y juegas con ellos porque tienes más dinero que ellos. Para mí, eso es una locura. A la vez, estos chicos se hacen esclavos en los programas universitarios y les dan muchísimo dinero a sus escuelas y reciben cheques de becas por $300 por parte de su escuela. $300 al mes. Eso me pasó cuando estaba en la Universidad de Texas. No sé cómo será ahora, pero no creo que estén recibiendo mucho más.

MB: Sí, y es una tristeza porque en la mayoría de los casos, estos chicos ni siquiera están conscientes de lo que ocurre. Muchos de estos chicos sólo juegan y sus padres se aprovechan de ellos. ¿Considero yo que los jugadores universitarios deberían recibir compensación por el dinero que generan, no sólo en el baloncesto sino en el fútbol americano? ¿Deberían ser retribuidos por todo el dinero que le generan a la NCAA? Sí. Ahora, no tengo respuestas con respecto a cómo hacerlo.

CH: Debo preguntarles. Ustedes eran los nombres más relevantes en el ámbito universitario en su época. ¿Alguien trató de ofrecerles algún pacto que les retribuiría económicamente?

KD: No lo sé. Seguramente sí lo hicieron. Estoy seguro de que alguien trató de pescarme con algo de pan, pero no hay nada...

MB: Hay que ser honestos al final de cuentas, pero su mamá y la mía son totalmente similares.

KD: Porque en esos barrios uno no quiere deberle a nadie.

MB: Eso es un hecho. Y esa siempre ha sido nuestra mentalidad.

KD: Además, bien pudimos haber esperado otro año. ¿Me entiendes? Hemos vivido de esta forma por apenas un minuto.

MB: Hermano.

KD: En una ocasión, lo entendí. Estábamos jugando contra Tennessee. Perdimos ese partido, pero jugué bien, hice como 30 puntos y me iba a casa por el receso navideño...

Hablo de que, en mi año de novato, ya anotaba 30 tantos. La gente sabe quién soy dentro del mundo del baloncesto. Y entendí todo al llegar a mi casa. Sabes donde vivimos en Pembrook Terrace. Allí no contábamos con una puerta. Mi hermano y yo, en esa época, yo medía 6 pies, 9 pulgadas y mi hermano 6 pies y 7 pulgadas. Dormíamos en la misma habitación, la de mi madre estaba justamente al lado. Camino por la casa, estoy en mi apartamento y Dios, sigo allí.

Enciendo el televisor, pongo ESPN, y me veo en la pantalla.

La vida te sorprende rápidamente. Llegas a tu casa y ves la forma en la cual estás viviendo, y piensas: necesito salir de aquí. Tú me entiendes. Si hubiese sabido que lo podría hacer otro año más, habría esperado. Pude esperar unos meses más para no preocuparme porque alguien fuera a decirme: "Mira, tienes que retribuirme todo esto que hice por ti". Hice esto por ti, hice aquello por ti... La verdad, evité tener que lidiar con esas cosas, especialmente en el barrio en el que vivíamos.

¿Jugarán juntos un día?

CH: ¿Ustedes han hablado sobre la posibilidad de cerrar el círculo y jugar juntos en la NBA?

MB: Sí.

KD: Pues, obviamente que sí.

MB: No estoy seguro de estar listo aún.

CH: Muy bien.

MB: Es muy difícil seguirle los pasos.

(Risas)

KD: Pero somos tradicionalistas del baloncesto, hombre.

MB: Jugar de forma correcta y...

KD: Uno sólo quiere jugar de forma correcta y tú disfrutas jugando de esa forma...

MB: ... Y así todos se divierten.

KD: Esa era nuestra única fuente de diversión.

KD: Esa era la única vía que teníamos para escapar de las cosas que ocurrían en nuestras casas. Que nuestros padres estuvieran ausentes. Una madre enfadada al llegar de trabajar... De allí surgió todo y mucha gente no lo puede entender porque sólo conocen nuestra historia desde el punto en el cual llegamos a la NBA.

MB: Eso es todo lo que ven.

KD: Y no entienden el contexto, el por qué queremos tanto jugar al baloncesto, por qué lo disfrutamos y el por qué uno quiere complacer a sus compañeros. Uno desea aprender de sus entrenadores y aspiras pasarla bien, porque nos queda muy poco tiempo para jugar al baloncesto con respecto al resto de nuestras vidas. Por ello, deseamos disfrutar esto por el mayor tiempo posible.