Un pueblo mexicano en la frontera abraza al más estadounidense de los deportes

El Estadio Gasmart es la casa de los Toros de Tijuana en la Liga Mexicana de béisbol de verano. Eduardo González/LatinContent/Getty Images

Nota del editor: Pueden ver la versión en inglés de esta historia aquí.

TIJUANA - El retumbar del reggaetón explota en el terreno del Estadio Gasmart de Tijuana, y ese sonido solo se interrumpe por el ritmo del crujir de los bates al chocar con las pelotas durante la práctica de bateo. Del dugout sale una mezcla de peloteros norteamericanos, ya veteranos, un puñado de talento local e incluso un toletero italiano, todos siendo llamados por los fanáticos que están en las tribunas. Comienzan las firmas de autógrafos y tomas de selfies. En este particular campo de sueños, son más que jugadores de béisbol. Son estrellas de rock.

El béisbol en Tijuana, al igual que muchos de los residentes de esta ciudad, migró a la región fronteriza y quizás de forma sorprendente, encontró un hogar permanente. En 1948, buscando mejorar su imagen y mantener su fuerte conexión con los Estados Unidos, el más tradicional de los deportes de ese país logró cruzar la frontera. Luego de dos oportunidades que fracasaron rápidamente, los Potros de Tijuana llegaron al terreno en 1951, luego de una súbita mudanza desde Salinas, California, sentando las bases del béisbol profesional en la región.

Aunque se convirtió en la marca fundamental del béisbol durante el siguiente medio siglo, la existencia de los Potros fue esporádica por naturaleza. A fines de los años 40 y principios de los 50, los Potros compitieron en ligas internacionales contra equipos de la región noroccidental de México, al igual que del suroccidente de los Estados Unidos. En aquellos días, la novena se enfrentaría a clubes como los Phoenix Stars, los Tucson Cowboys y Las Vegas Wranglers.

En 1969, los Padres de San Diego debutaron en el béisbol de Grandes Ligas y le dieron a los aficionados un club de ligas mayores al cual apoyar, y la fanaticada de los frailes ha mantenido su apoyo en el sur de California desde entonces. Gracias a esfuerzos de mercadeo en México mantenidos por décadas y una tienda oficial que opera al sur de la frontera desde hace más de una década, el equipo ha estado fuertemente ligado a sus aficionados.

Con esa ocupación de los Padres al sur de la frontera, los Potros regresaron a Tijuana a finales de los años 70. Con el cierre de las ligas internacionales a las cuales pertenecieron previamente, la Liga Mexicana del Pacífico, principal circuito invernal del país azteca, les dio albergue. Esta mudanza les dio estabilidad y la oportunidad a los aficionados de ver un producto más maduro, comparado con las previas versiones de la franquicia.

"El béisbol fue el deporte más popular de la región por mucho tiempo después de eso", dice Manuel Medina, columnista para el diario El Mexicano de Tijuana. "Hasta ahora, existe la idea de regresar a la liga invernal".

Durante un periodo particularmente fuerte, comprendido entre finales de los 80 a principios de los 90, los Potros conquistaron su liga local y llegaron a la Serie del Caribe. En aquellos días, los principales prospectos de las Grandes Ligas hacían su pasantía por Tijuana. Nada más en 1992, los Potros tenían un roster de futuros ligamayoristas como Al Martin, Luis González, Vinicio Castilla y José Tolentino, entre otros.

"Deben entender que hombres de la talla de Mike Piazza y John Kruk jugaron pelota invernal en México en aquel entonces", dice Alex Azuaje, narrador y analista de béisbol nativo de Venezuela que se mudó a Tijuana y unió a los Toros en 2014 a sus transmisiones.

"Ese equipo en Tijuana", rememoraba González en 2015, "tuvo muchos jugadores que llegaron a las Mayores y se quedaron ahí".

Después que González y Tijuana cayeron relegados al sótano en la Serie del Caribe de 1991, celebrada en Miami, el equipo se disolvió en medio de los rumores que se había involucrado en el pago de bonos ilegales por logros en el terreno. Tres años antes, cuando los Potros ganaron su primer título en la Liga del Pacífico, su dueño Jaime Bonilla fue suspendido por acusaciones similares.

A principios del siglo 21, la sequía de béisbol había durado más de una década, y fue cortada por una nueva franquicia, los Toros, la cual comenzó a competir en la Liga Norte de México, un circuito regional de verano compuesto por equipos en la parte nororiental del país que servía como finca de la Liga Mexicana de Béisbol.

El equipo de los Toros rápidamente causó grata impresión entre los aficionados.

"Era más una fiesta que un juego de béisbol", dijo Tony Álvarez, periodista de la cadena Uniradio.

Una temporada después, los Toros fueron adquiridos por un grupo que restauró el nombre de Potros. En 2008, el equipo fue disuelto nuevamente. La pelota regresó en 2014, cuando los Toros fueron aceptados en la Liga Mexicana de Béisbol, circuito veraniego de ese país, y que es considerado como una liga de nivel Triple A. Una importante inversión económica y resultados positivos han contribuido a la popularidad del club, al punto de amenazar al legado dejado por las primeras versiones de los Potros y hasta la misma popularidad de los Padres al sur de la frontera.

"No hay mejor campaña publicitaria para un equipo profesional que ganar títulos", dijo Azuaje. "Sales a la calle, y el equipo está presente en todos lados. Gorras, pegatinas, camisetas, está fuertemente integrado a la identidad de la ciudad".

Mientras el equipo grande en San Diego sufre una reconstrucción total (los Padres comenzaron la presente temporada con la nómina más baja de las Grandes Ligas), Tijuana apuesta por un gasto sustancial para mantener su éxito reciente. La temporada pasada, quedó a dos triunfos de coronarse en la LMB.

Para la temporada 2017, el equipo está comandado por sus estrellas norteamericanas, Dustin Martin y Cyle Hankerd. Martin ya es el líder de todos los tiempos de la franquicia en empujadas, y Hankerd, quien fuera seleccionado en tercera ronda del draft por los Diamondbacks de Arizona, busca su cuarta temporada consecutiva al plato con un promedio superior a los .300. Los ex grandeligas Jorge Cantú, Oscar Robles y la estrella italiana Alex Liddi completan el ataque ofensivo del equipo, considerado uno de los mejores de la Liga. Cantú y Robles, ambos con lazos que los unen a la región y que afirman motivarles en su actuación con Tijuana, le dan identidad local al equipo.

"Mi familia política vive en Tijuana", indicó Cantú en su primera rueda de prensa como miembro de los Toros la pasada campaña. "Es muy importante (para mí) el contar con familia cercana a donde juego, ayuda mucho".

Estas adiciones ya tienen efecto visible en el terreno y en las arcas del equipo. Mientras los equipos de la LMB generalmente confrontan dificultades económicas tratando de conseguir lucros con la asistencia al terreno, la franquicia de los Toros ha atraido números importantes de forma consistente, aportando al aura que tiene el club en la región. En 2015 y 2016, el equipo registró la segunda mejor cantidad de fanáticos en la liga mexicana y la temporada pasada, se ubicó entre los cinco equipos con más ingresos en Mexico, independientemente del deporte.

"La gente no se cansa del béisbol en Tijuana", indicó Azuaje. "Y los juegos aquí están llenos de otras formas de entretenimiento. Cuando se termina el partido, los asistentes generalmente se quedan".

Actualmente concentrados en conquistar el circuito veraniego de México, el interés en regresar eventualmente a la más prestigiosa liga invernal ha sido puesto sobre la mesa. Por ahora, parece que Tijuana está dispuesto a seguir disfrutando de un periodo de estabilidad sin precedentes para su club de pelota.

"Es un cliché, sí, pero si no está roto, no hay por qué arreglarlo", dice Medina. "Existe el temor que, si se mudan al invierno, serán opacados por el equipo local de fútbol".

No obstante, otros creen que hay espacio para los Toros y quizás un regreso a los Potros en el invierno.

"En 1981, tuve la oportunidad de operar un equipo en la Liga Mexicana del Pacífico", dijo Alberto Uribe, propietario del equipo, en una entrevista para la página Web del equipo. "Estoy muy orgulloso de formar parte de esa historia".

Azuaje cree que, debido a la historia de Uribe con la liga invernal y su éxito en el circuito veraniego, Tijuana es principal candidata a convertirse en la única ciudad que disfrute del béisbol en México durante todo el año, con equipos en ambas ligas.

"En este país hay béisbol todo el año. Tijuana ha mostrado que puede albergar pelota en verano e invierno. Es cuestión de tiempo (para que ocurra)".

En el Estadio Gasmart, esta tesis parece simple. La asistencia para este partido, a mitad de semana, es casi total, algo común en una ciudad que se encuentra constantemente en el tope de esta estadística en la Liga Mexicana. Los aficionados corean los nombres de los peloteros antes de cada turno y ofrecen genuina emoción más allá de los aplausos de costumbre.

A menos de 20 millas del estadio de béisbol de grandes ligas más cercano, es poco probable que estos peloteros vistan un uniforme de pelota mayor. Sin embargo, su puesto como héroes del diamante en México está más que seguro.