¿Pueden los números de octubre poner a los jugadores en el Salón de la Fama?

Al haber más juegos de playoffs ahora, ¿será posible que el éxito en postemporada de jugadores como Manny Ramírez o Fred McGriff los ayude a conseguir una placa en Cooperstown? Getty Images

Comencemos con los números de un jugador en particular en una "temporada":

Eso supondría una muy buena temporada, ¿cierto? Si les doy la información adicional de que este jugador fue el primer bate y que jugaba en el campocorto, estaríamos viendo a un seguro Todos Estrellas e incluso un posible candidato al JMV. El jugador: Derek Jeter. Pero los números no son por alguna temporada de su larga carrera. Esos son sus totales en postemporada.

En otras palabras, además de todo lo que Jeter logró para los Yankees en sus 20 años en las mayores, sus números en postemporada suman lo que podría ser una temporada completa adicional. Los porcentajes están casi en sintonía con lo que logró en temporada regular a pesar del aumento en la presión que representa el béisbol de octubre. Y el rendimiento es mucho más valioso cuando se considera cuánto vale cada victoria en playoffs para un equipo con posibilidades de resultar campeón.

Incluso antes de considerar el record de Jeter en postemporada, él es un seguro candidato al Salón de la Fama y quizás podría ser el primer seleccionado de forma unánime a Cooperstown cuando sea elegible en el 2020. No obstante, si Jeter estuviera hipotéticamente en la misma burbuja que estos tipos, ¿cómo mediríamos su record en postemporada?

Es un buen debate, y el mismo nunca ha sido más relevante. Consideren esto: Antes que el béisbol se dividiera en divisiones para la temporada de 1969, el líder de todos los tiempos en carreras en postemporada era Mickey Mantle con 46. (Ese número está basado en la versión más simple del estimador de carreras y abarca 273 apariciones en el plato en postemporada, todas ellas en partidos de Serie Mundial. Además representa el 2.4 por ciento del total combinado de carreras creadas por Mantle en temporada regular y postemporada. Babe Ruth estuvo segundo en esta lista (44.8), y apenas el 1.6 por ciento de ese número fue en partidos de Serie Mundial).

El total de 112.9 carreras creadas por Jeter en playoffs no solo empequeñece todo lo que vino antes de la era divisional, sino que además representa el 6.1 por ciento de su total combinado. En otras palabras, los resultados en postemporada nunca habían sido una parte tan grande del resumé de un jugador. La expansión gradual de las llaves de postemporada ha inclinado las tablas de posiciones en favor de los jugadores más recientes. Por ejemplo, he aquí los líderes de todos los tiempos en apariciones en el plato en postemporada, según baseball-reference.com:

Todos esos jugadores pasaron la mayor parte de sus carreras en la era del comodín. Antes de la era divisional, el líder de todos los tiempos en apariciones en el plato en postemporada era Yogi Berra, con 295. Con este cambio en la marea, ¿no deberían recibir un peso adicional los números en postemporada cuando se consideren los casos al Salón de la Fama de ahora en adelante?

Hay argumentos a favor y en contra de esto, pero el consenso parecer ser que esa actuación positiva en postemporada debe ser mirada como un valor añadido al resumé de un jugador. En otras palabras, si un jugador está contra la cerca y tuvo un gran record en postemporada, quizás eso le dé el impulso final para entrar al Salón. Pero si un jugador trabajó principalmente para equipos malos o no lució bien en los playoffs, los votantes no deberían descartarle basándose en eso. La presunción es que un record en temporada regular digno de entrar al Salón significa que el jugador hizo lo que pudo para ayudar a su equipo a llegar a los playoffs - y eso es lo que debe importar.

Ahí es donde quiero llegar con este tema, con una advertencia: Es importante que nosotros reconozcamos el impacto que tienen esos juegos adicionales de playoffs en la narrativa de la carrera de un jugador. Probablemente podamos cuantificar esto con una métrica de probabilidad de campeonato. Esa estadística podría combinarse con los números del jugador en temporada regular, quizás incluso en el contexto de la contienda por el banderín en cada temporada, con su actuación en los playoffs. En teoría, uno debe darle más crédito a un cuadrangular para empatar el Juego 7 de la Serie Mundial que un jonrón para empatar el juego entre comodines. Aunque ha habido intentos de crear métricas para cuantificar eso, no existe un sistema que funcione para combinar el impacto de temporada regular y playoffs en esa forma, por lo menos que yo sepa.

Así que, por ahora, los votantes tienen libre albedrío para mirar la carrera en playoffs de un jugador decidir por sí mismos cuánto peso asignarle a esos números. Para echar un vistazo a cómo podría funcionar esto, consideremos este problema mientras echamos una mirada a algunos casos de jugadores de posición fronterizos que están en la boleta de este año. Utilizando la tabla de posiciones del sistema JAWS, consideremos a aquellos cuyo JAWS de por vida está a 10 puntos del promedio del Salón para sus respectivas posiciones:

Jeff Bagwell: El record de temporada regular de Bagwell es suficientemente bueno como para ser exaltado a Cooperstown, y los resultados actuales sugieren que va a entrar. Sin embargo, Bagwell solo tuvo alrededor del 1 por ciento de su total de carreras creadas (RC, por sus siglas en inglés) en la postemporada. Su total de 12 RC fue 11 menos de lo que uno esperaría, dada la tasa lograda en temporada regular. No hay impulso aquí.

Vladimir Guerrero: Las 19 RC de Vlad en postemporada son cerca de 17 menos de lo que uno esperaría de él y representaron el 1.1 por ciento de su total de por vida. Nosotros analizamos su caso, y es uno bueno, pero no es gracias a su record en postemporada.

Edgar Martínez: Martínez también fue analizado en nuestro escrito, y al igual que Guerrero, no obtendría un gran impulso por su actuación en playoffs. Su record es mejor -- 24 carreras creadas, el 2.1 por ciento de su total de por vida - pero no es algo que salte demasiado a la vista.

Fred McGriff: McGriff casi seguro debería recibir consideración adicional por sus números en playoff. Logró 32 RC en postemporada, el 3.8 por ciento de su total de por vida. Esas son cerca de seis más de lo que podría esperarse de él basado en su actuación en temporada regular, así que elevó su nivel en partidos importantes. Conectó dos jonrones en la Serie Mundial de 1995, ayudando a los Bravos a coronarse ese año. McGriff tiene solo el 16 por ciento según los últimos números del BBHOF Tracker, así que para que pueda ser electo, muchos de los votantes restantes tendrían que verlo como un jugador burbuja para que su sólido pero no sobresaliente record en playoffs pueda hacer la diferencia.

Jorge Posada: Muchos de los jugadores de los Yankees en la era de Jeter aparecen en las tablas de posiciones de postemporada porque Nueva York fue pieza fija en playoffs durante la mayor parte de esas dos décadas. Posada logró 57 RC en postemporadas para el 5.3 por ciento de su total de por vida. Pero se quedó a unas 17 RC por debajo de las expectativas, y uno puede evaluar bastante bien su desempeño agregado en playoffs más que nada como resultado de la oportunidad. Este año es su primera aparición en la boleta, y tal vez no obtenga el 5 por ciento necesario para permanecer en futuras elecciones. Es posible que Posada no merezca entrar al Salón de la Fama, pero se merece algo mejor que eso.

Tim Raines: En su 10º año en la boleta, Raines es uno de los pocos jugadores acumuló sus números mayormente antes de la era del comodín. Su record en postemporada (15 RC) no es muy extenso, aunque sus números en temporada regular, que son algunos de los más ampliamente analizados de cualquier jugador en la historia, son suficientes para conseguir su entrada al Salón. Y parece que finalmente sucederá esta vez.

Manny Ramírez: Si ignoramos el ángulo de las PED por un momento, Ramírez es el ejemplo perfecto de un jugador de la era del comodín cuya actuación en playoffs podría ayudarlo a llegar a la cima. Su JAWS (54.6) es mejor que el promedio del Salón para su posición, así que eso lo coloca en una buena posición. Sin embargo, Ramirez también logró 493 apariciones en el plato en postemporada, la tercera mayor cantidad de todos los tiempos, y sus 88 RC en esas oportunidades lo ubican segundo detrás de Jeter. Dada su actuación en temporada regular, esas son 14 RC menos que las esperadas. Aun así, estamos hablando de un hombre que conectó 29 jonrones en postemporada, siete más que cualquier otro en la historia.

Gary Sheffield: La mayor parte del resumé de Sheffield en playoffs consta de tres jonrones para ayudar a los Marlins a ganar el campeonato de 1997. En general, logró 26 RC en playoffs, 11 por debajo de lo esperado, y tuvo slugging de apenas .398 en los playoffs. Él es un jugador cuyo caso necesita un impulso de playoffs, y el mismo no existe.

Sammy Sosa: Sosa apareció en apenas tres series postemporada. Con 67 aapariciones en el plato en esas oportunidades, no hay mucho que destacar, aunque logró un par de cuadrangulares en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 1993.

Larry Walker: Walker logró 18 RC en playoffs, mayormente como resultado de una postemporada en la que logró seis jonrones para los Cardenales en el 2004. Tiene un muy buen caso para el Salón, pero que no será influenciado en modo alguno por su actuación en octubre.

Tristemente, al final, es posible que ninguno de estos grandes bateadores entre al Salón basado en el valor adicional que ellos crearon en el béisbol de postemporada. Ramírez podría ser una excepción, si la percecpión sobre las PED cambia en los próximos años, y McGriff podría merecer una segunda mirada. Pero debemos tener en cuenta cuánto del valor de un jugador se deriva ahora de la postemporada. Aunque los candidatos de este año no ofrecen mucho para los que debaten los temas del Salón, los siguientes años si tendrán mucho para discutir: Carlos Beltrán, Andruw Jones y Johnny Damon. Y eso es hablando solamente de los jardineros centrales.