¿"Rotaciones" hasta el 2022?

La extensión del contrato de Juan Carlos Osorio en la Selección Mexicana ha pasado ya por la mente de los dirigentes del futbol mexicano. La tranquilidad y la certeza que estableció en la eliminatoria parecen ser suficientes para aquellos que se dedican a cuidar el negocio que significa la selección. La pregunta es, entonces: ¿Qué los detiene? Las dudas sobre el funcionamiento futbolístico y sobre si con Osorio, Mexico logrará, finalmente, el esperado paso de calidad atormentan a Decio de María y a Guillermo Cantú...

LOS ÁNGELES -- Ha pasado, inevitablemente, por la cabeza de los dirigentes del futbol mexicano. En condiciones, llamémosle "normales", hubieran regresado el miércoles de Honduras con el contrato en la mano y el anuncio en todo lo alto: "Hemos extendido el contrato de Juan Carlos Osorio más allá del Campeonato Mundial de Rusia 2018". Algo los detiene. La duda los mata. La incertidumbre los acorrala.

Los 21 puntos en el hexagonal de la Concacaf, una clasificación prematura y tranquila en medio de un ambiente que al final resultó amargo y hasta vergonzoso para "el socio" y vecino del norte , el futbol mexicano recuerda su odisea en la eliminatoria de hace 4 años y se ve en el espejo del fracaso actual de Estados Unidos, y entonces se pregunta si la "armonía" que ha generado el entrenador colombiano a su alrededor no es suficiente ya para pensar en un plan a largo plazo. Después de todo, Osorio puso a salvo el negocio, no comprometió en ningún momento el impacto comercial de la selección y su imagen, completamente distinta a la de su antecesor , aquel que aparecía en todos los anuncios, programas de televisión y además "golpeaba" periodistas en los aeropuertos, parece agradarle a la mayor pare de los dirigentes. Osorio ha sembrado certeza en los "dueños" de la selección de que con él en la banca "su dinero" o el dinero que genera la selección está en manos seguras. Otro punto fundamental que sin duda "juega" a favor de Osorio es la voluntad de los futbolistas. Los jugadores mexicanos han mostrado una y otra vez más, por cierto, desde fuera de la cancha, que quieren y respetan al técnico colombiano. Esa comunión no se ha descompuesto, por ahora, ni cuando han aparecido los malos resultados en los torneos internacionales. Cada declaración, cada gesto, cada festejo supone afianzar aún más el vínculo entre el grupo y el entrenador.

"Sí, lo he pensado y lo sigo pensando", admitió hace sólo algunos días Guillermo Cantú cuando se le preguntó sobre la posibilidad de ofrecerle un nuevo contrato a Osorio.

¿Qué, entonces, los detiene?

El mayor obstáculo de una renovación de contrato del entrenador nacional radica en lo que ha ocurrido y hasta en lo que no ha ocurrido, en la cancha cuando la selección ha dejado el área de la eliminatoria. Los fracasos en la Copa América, la estruendosa caída ante Chile, el poco nivel protagónico que alcanzó en la reciente Copa de las Confederaciones y el inobjetable tropiezo en la Copa Oro, han detenido a Decio y a Cantú. A ello, habrá que agregar, y aquí supongo yo, que la selección no ha adquirido un estilo, una condición de juego propia y que el sistema de rotaciones, "alternativas tácticas" en el diccionario de Osorio, ha generado un clima de controversia y de división en el medio futbolístico, en el periodístico y en el más importante de todos, el de los aficionados al futbol.

Los números de la era-Osorio parecen impecables e intocables, pero nadie, o mejor dicho la mayor parte de los expertos creen que cuando llegue el momento de competir en el siguiente nivel, ese que México ha merodeado en los últimos 25 años, el futbol de esta selección no alcanzará. Y que el "coqueteo" que Mexico ha planteado con el famoso "quinto partido" mundialista desaparecerá y quedará simplemente como una buena época donde el futbol mexicano amagó con madurar su proceso de crecimiento.

El nuevo contrato de Juan Carlos Osorio está guardado en el escritorio de Decio. Guillermo Cantú lo ha palpado. Pero al futbol mexicano lo presionan las dudas, las mismas dudas que esta selección despierta cuando intenta jugar y competir en otro nivel de excelencia.

Tras obtener el boleto mundialista, México se dedicará ahora a buscar el tope de su nivel futbolístico. Y en noviembre tendrá un par de fechas en Europa ante selecciones de una alta escala competitiva como Bélgica y Polonia que nuevamente, como ocurrió en la Copa América y en la Confederaciones, promete medir realmente la capacidad de la selección de Osorio. Vivir futbolísticamente más allá de la Concacaf supone un alto riesgo. México tendrá, inevitablemente, que pasar por ello. Pero en este juego lo que está prohibido hacer es descartar algo por completo. La idea de renovar a Osorio existe. Podríamos tener "rotaciones" garantizadas hasta el 2022.

@Faitelson_ESPN