¿América Campeonísimo? Que se atreva

MÉXICO, D.F. -- ¿Un América Campeonísimo? ¿Un América de estirpe? ¿Un América de época? ¿Un América de generaciones?

Miguel Herrera ha dicho que hay una base de jugadores para ello, aunque él cambia de estatus y de oficina la próxima semana, al hacerse cargo del Tri.

Ricardo Peláez ha dicho que al irse de El Nido, el próximo martes, dejará al nuevo entrenador y con un proyecto a largo plazo.

Antonio Mohamed, quien dijo que se iba de Xolos por nostalgia, por añoranza familiar, parece que mágicamente, en menos de un año, y tras fracasar en su proyecto con Huracán, se curó de esa morriña y puede enfrentar ¿otro año?, lejos de Buenos Aires.

Hasta hoy, hay una sola leyenda. Jaime 'Tubo' Gómez la bautizó como el 'Milagro del Siglo', al referirse al Campeonísimo Guadalajara.

Chivas ha pugnado, infructuosamente, por recuperar esa primogenitura, ese legado. Salvador Martínez Garza lo intentó y terminó cerca de una bancarrota empresarial y familiar.

Jorge Vergara lo ha establecido como uno de sus anhelos, pero, en este momento, el Rebaño está más preocupado con no descender que con empezar de nuevo a vociferar con insufrible y patéticas quimeras.

Utópico parece igualar aquella épica, época y epopeya, parece improbable: siete títulos de Liga, 6 de Campeón de Campeones, una Copa México, una de Campeones de Concacaf y la Copa Challenger, que se entregó al primer equipo en sumar tres títulos consecutivos. Todo esto en menos de nueve años.

Sí, parece imposible que América mantenga semejante paso, especialmente en esta época, donde hay más exigencias de torneos internacionales, torneos cortos con Liguilla, saturación de calendario, etc.

Lo importante sería que en verdad América lo intentara.

De hecho, seguramente, la afición rojiblanca es más solidaria que nunca con el León, para impedir que las Águilas sumen una estrella más en la camiseta, lo que les pondría con 12, una más que el Rebaño.

Cierto: el Prode 85 no fue un torneo oficial, esto declarado por el entonces presidente de la FMF, Rafael del Castillo. El problema es que ese mismo autor intelectual de los cachirules, doctorado en Derecho, terminó careciendo de autoridad moral para defenestrar ese campeonato cortísimo, que fue inventado para llenar espacios antes de la Copa del Mundo de México en 1986.

Es decir: América ya se colgó esa estrella en el firmamento de la camiseta, y como no hay manera de desconocerlo como oficial, ahí quedara, cuando bien podría ser apenas un asterisco.

Para tener derecho a soñar con ese estatus majestuoso de Campeonísimo, América, primero, debe coronarse ante el León, y después mostrar continuidad como la del Piojo: dos años, en el acumulado, con los mejores registros totales en el futbol mexicano.

Ojo: ningún entrenador en torneos cortos presenta mejores cifras en dos años como las de Herrera, que sería prácticamente inalcanzable si logra el Bicampeonato.

¿Sentaría bien al futbol mexicano que el América amenazara, con ese perfil de Ódiame Más, en convertirse en una versión no mexicanista, no nacionalista, del Campeonísimo?

Debería, en un país, donde, queda claro, los éxitos ajenos se ven más con envidia que con proclividad a, al menos, imitar lo positivo. Debería pues estremecer a los que se han atorado en el camino.

Toluca suma diez campeonatos; León fue un equipo dominante por años; Pachuca ha perdido la brújula; Santos presenta solidez con Caixinha, y bueno, reconocer que hay otro "ísimo" inigualable, como el Subcampeonísimo Cruz Azul, que en la época fulgurante, refulgente, con Guillermo Álvarez Macías al frente, era más seria amenaza para el Campeonísimo, pero, los herederos, en un cambio de generación, terminó en degeneración.

Dicen Herrera y Peláez que dejan un equipo base, con jugadores al gusto de Antonio Mohamed, con carta abierta para buscar hasta dos o tres refuerzos.

Pero, muy especialmente con un recambio en un área que el América había desperdiciado: sus fuerzas básicas, las que, especial, afortunada y ventajosamente, puede manejar mejor, por ejemplo que Chivas sin extranjeros; que Cruz Azul, en manos de promotores; o Pumas, en garras de conflictos seniles entre directivos.

Por eso, tal vez pueda conseguir América construir ese Campeonísimo, o tal vez no, pero que lo intente bajo una plataforma de lealtad, a pesar de las deslealtades implícitas ocasionalmente en su modus vivendi, por que su Empresa Madre (Televisa) es la madre de quienes controlan aviesa y erróneamente la empresa del futbol mexicano, como Justino Compeán y Decio de María.