Chivas es patrimonio de su afición... ¿o de Higuera?

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LOS ÁNGELES -- Néstor de la Torre soltó dos frases brutales este lunes en Raza Deportiva de ESPNDeportes: "Chivas es patrimonio de su afición".

Y: "Me siento más dueño (de Chivas) yo, que ellos (propietarios y directivos del Guadalajara)".

De cuna rojiblanca, ex jugador y ex directivo de Chivas, Néstor de la Torre lamentó el horizonte que se abate sobre el Guadalajara, en este naufragio absoluto del equipo, cuando aún debe enfrentarse a los dos equipos más poderosos del torneo: León y Tigres.

Sí: Chivas aún no toca fondo. Estará ahí, en la antesala del anfiteatro, cuando la fecha 17 lo condene al fondo de la Tabla por el no descenso.

¿Dispone el corporativo OmniLife de 120 millones de pesos para seguir la ruta cínica de supervivencia de Veracruz? Sin duda.

Incluso, esos seis millones de dólares para pagar el derecho a sobrevivir entre los muertos, son una miseria para la cirugía mayor que necesita el club. Con ese dinero, Chivas no puede contratar a ningún refuerzo.

Sin embargo, recordemos, en corto plazo, Chivas debe renegociar las transmisiones de sus partidos a nivel nacional e internacional y en todas las plataformas posibles. Claro, que no sea desde la Liga de Ascenso.

En la entrevista, Néstor de la Torre no menciona al nombre del responsable de la crisis de Chivas, pero da santo y seña del personaje más aborrecido por la afición rojiblanca: José Luis Higuera, a quien se colocó en letras rojas de la historia de la ignominia del Guadalajara, como #ElPelagatos2.0 por obra y gracia del ingenio de Ricardo Peláez.

En un enloquecimiento hormonal, dando rienda suelta a sus rencores, Higuera destazó a Chivas, casi con un fanatismo sospechoso dada su confesa y peligrosa raigambre americanista.

Hay quienes sospechan sobre si es un infiltrado del americanismo. De ser así, hace su trabajo de manera depredadoramente perfecta. Y ni quien detenga a este carnicero.

De haber obrado con una pizca de sentido común -ya no le reclamemos inteligencia--, habría ido reteniendo jugadores importantes, y no hostigaría a los entrenadores, para imponerles que alineen a su peor inversión: Alan Pulido.

Repase el cuadro del Guadalajara sin el #Chivocidio que está consumando Higuera: Rodolfo Cota, Chapito Sánchez o Dedos López, Oswaldo Alanís, la incorporación de Hiram Mier, Aris Hernández, Conejo Brizuela o Víctor Guzmán, Gallito Vázquez, Michael Pérez o Fernando Beltrán, Rodolfo Pizarro, J.J. Macías y Ángel Zaldívar.

Este equipo dirigido por Matías Almeyda, otro exiliado y vetado por Higuera en el futbol mexicano, mantendría un nivel altamente competitivo.

El error más grave ha sido, es y será, que se confíe a un equipo de futbol a un personaje desconectado emocional y pasionalmente del equipo, del futbol y de la necesidad de aprender, capacitarse y actualizarse.

Néstor de la Torre aceptó que su cordón umbilical con Chivas, pasionalmente, afectivamente, sigue intocable a pesar de dos procesos que terminaron en medio de caprichos al estilo de Jorge Vergara. Y reitera: "Nunca le diré no al Guadalajara".

El viernes pasado, Hans Westerhof, quien le diera un perfil holandés a la mejor época de los semilleros de Chivas, declinó volver al club, pero aportó un dato clave: "Cuando Efraín Flores manejó las fuerzas básicas de Chivas, eran las mejores de México; cuando se fue a Pachuca, hemos visto cuántos buenos jugadores han salido de ahí".

Lamentablemente, en esos devaneos de ira y explosividad, tanto Efraín Flores como José Luis Real terminaron hartos de los manoseos de que fueron víctimas en Chivas, pero, seguramente, con alguien que en verdad sepa de futbol, aceptarían regresar.

Pero, hoy, Néstor de la Torre confirma el diagnóstico reiterativo sobre Chivas: "Hoy no hay una figura de autoridad para tomar decisiones".

Ya es sabido, Jorge Vergara está alejado del club por enfermedad, y Amaury Vergara -"una excelente persona", explica Néstor-está más imbuido en la cinematografía.

¿Vender?, se le preguntó a Néstor. En la respuesta, eludió la pregunta. Tan peligrosos puede ser vender como no hacerlo. Emboscadas.

Porque, sin duda, parece el único camino de salvación de Chivas, pero, ciertamente, a Higuera no le importaría que terminara en manos del enemigo, y Amaury, tal vez, si le dejaran dirigir y producir una telenovela, o un programa de concursos, o de chistes en Televisa, aceptaría ciegamente.