Mundial de 48. Lo Malo y lo bueno

No sé si habrá sido porque apenas comienza el año, porque algunos todavía nos estamos reponiendo de un movido 2016 (Champions, Olímpicos, Euro, Mundial de clubes) pero por alguna razón la expansión de la Copa del Mundo de 32 a 48 equipos es una historia que solo empieza a tener la atención que merece, después de consumada.

¡Estamos hablando del Mundial! Es un mes de éxtasis cada cuatro años para los aficionados y no tan aficionados al futbol, y desde hoy la forma en que se juega sufrió un cambio radical. Mientras terminamos de digerir e imaginar cómo será el nuevo Mundial en 9 años, trataré de analizar objetivamente las cosas malas y las buenas de tener una Copa del Mundo con 48 naciones:

LO MALO

• La decisión de ampliar los cupos al Mundial es, primero y principal, económica. De 64 partidos con sus respectivos pagos por derechos de TV pasaremos a 80 y además aquellos países no habituales que lleguen al Mundial traerán nuevos patrocinadores y marcas que primero tendrán que pasar por la caja de FIFA a dejar su cuota por vincularse oficialmente al torneo. Por más que Gianni Infantino hable de darle oportunidad a otros países de vivir la experiencia de un Mundial, el espíritu deportivo poco tiene que ver con la decisión de expansión tomada por FIFA.

• El nivel de juego. Esta tiene truco y cuando repasemos "lo bueno" veremos por qué. Lo primero que viene a la mente es que con 48 equipos el mundial dejará de juntar a la élite del fútbol (aunque ya había varias excepciones) para terminar aceptando a equipos mediocres beneficiados por la repartición de cupos en su confederación. Acá es donde reside el mayor problema. Aunque no está confirmado, la versión que más fuerte suena indica que de los 16 nuevos cupos, Asía y África se quedarían con la mitad. La eliminatoria asiática pasaría de repartir 4 cupos más un repechaje al mundial a entregar 8 cupos directos y otro a repesca. África pasaría de 5 a 9. Bajo esas circunstancias al mundial de Brasil, hubieran asistido (además de las selecciones que clasificaron) Jordania, Uzbekistán, Qatar y Omán por Asia; y Burkina Faso, Etiopía, Túnez y Senegal lo hubieran hecho también por África. Exacto. En 2026 habrá selecciones que usted jamás escuchó nombrar.

• La fase de grupos. ¿Tres equipos hacen un grupo? En casi ningún deporte ocurre, menos en el fútbol y por diversas razones. La fase de grupos pasará a ser una mera formalidad más aún cuando de tres selecciones clasificarán dos. Pero el asunto trae complicaciones. Si con cuatro equipos resultan engorrosos los criterios de desempates, con tres selecciones las probabilidades de igualdad se incrementan. Es por eso que una de las propuestas incluye eliminar los empates y que los partidos igualados en fase de grupos se definan por penales. Esto abriría la posibilidad a que los equipos "chicos" se "cuelguen del arco" para buscar el milagro desde los 12 pasos. Suena a todo menos espectacular.

LO BUENO

• Mundial para todos. Esta es la premisa de Infantino, aunque pocos le creen. Pero aunque no sea la motivación principal, ciertamente en países como Venezuela, Panamá, El Salvador, Islandia o San Marino, ver a sus selecciones en una Copa del Mundo no parece hoy tan lejano como en las décadas anteriores. La ecuación es clara: más cupos, más probabilidades de llegar a la tierra prometida. Para aquellas selecciones que han sobrevivido años de fracasos, el Mundial de 48 equipos es una bendición.

• Más fútbol. Ok, el punto anterior puede ser bueno para unos y no tanto para otros, pero donde la alegría es unánime es en el hecho de que podremos ver más fútbol. Poder disfrutar de 16 partidos extra durante el mismo período (un mes) es motivo suficiente para sonreír aun cuando algunos de ellos no serán de la mejor calidad. Dentro de lo negativo del formato hay un lado beneficioso, el aumento de partidos no incidirá en desgaste extra para los futbolistas. Como ocurre hasta ahora, ningún equipo jugará más de 7 encuentros. Es más, una de las ideas de FIFA es suprimir las prórrogas e ir directo a los penales al menos hasta cuartos de final.

• El nivel de juego. Como explicaba más arriba este tema permite dos ópticas diferentes. Ya dejamos claro que un Mundial de 48 equipos nos podría deparar un Omán contra Irlanda en primera ronda por ejemplo, pero uno de los beneficios del nuevo formato es que se resta un partido de fase de grupos y se agrega uno de eliminación directa con las emociones que ello representa dentro de un Mundial. ¿Ejemplo? el Alemania contra Argelia de octavos en Brasil 2014 fue uno de los partidos más emocionantes del torneo y eso que los tres goles llegaron después del minuto 90. Además si nos atenemos a la premisa de que llegarán equipos de muy bajo nivel y sin chance de competir, entonces esos equipos solo jugarían dos partidos en la competencia en vez de los tres que tendrían asegurados con el actual formato. ¿Le preocupa a usted que los equipos chicos sean goleados?... mmm... la peor goleada del pasado Mundial se la propinó Alemania al pentacampeón y organizador del torneo (7-1).

• Grandes historias. ¿Quién no se emocionó al ver a Costa Rica dejar en el camino a Italia e Inglaterra y poner contra las cuerdas a Holanda en Brasil 2014. ¿Quién no gritó al menos un gol de Islandia durante la Euro? Las historias de cenicientas siempre han animado los mundiales, menos claro está, cuando se producen bajo sospechas como aquel cuarto lugar de Corea del Sur en "su" Copa Del Mundo.

Siendo sincero, aún no decido si me gusta más o menos que los mundiales del futuro se jueguen con 48 selecciones, lo sabré cuando termine el torneo, pero me queda claro que el Mundial seguirá siendo el evento deportivo universal por excelencia, con o sin Burkina Faso.