El año boxístico se define dentro del ring en 30 días de emociones

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30 días que define el boxeo del 2017 (2:11)

Le peleas de Golovkin, Chocolatito y Lomachenko pueden cambiar el panorama para el resto del año. (2:11)

Hasta parece una exageración el título, pero no es así. Efectivamente, los próximos treinta días le dibujarán la cara al boxeo profesional del 2017. Con una sonrisa o con una mueca de disgusto. Todo dependerá de los resultados, especialmente del desempeño positivo de Gennady Golovkin, Román “Chocolatito” González, Vasyl Lomachenko y Jorge Linares.

Este sábado 18 de marzo en el Madison Square Garden de Nueva York, Gennady Golovkin y Daniel Jacobs unifican el título mediano en una de las batallas más esperadas del 2017 y entre las mayores figuras de las 160 libras. La batalla es un verdadero “choque de trenes” con diversas opciones en sus alternativas y que necesariamente plantea una clave crucial en sus consecuencias a futuro: lo que pueda significar la victoria o la derrota de GGG.

Si se cumplen los vaticinios, que predominan de antemano, el kazajo solventará de buena forma el que parece ser el mayor desafío de toda su carrera. Que gane esa pelea no será solo su necesidad de mantener el invicto y sus los títulos o de sostener su increíble racha. El negocio del boxeo necesita también esa victoria. Es que la injusta puerta que a GGG se le ha cerrado siempre por ser tan efectivo en su boxeo, es también – por paradoja – la que lo mantiene como figura de enorme atractivo comercial.

Vencer al único rival que parece significar un real peligro, al kazajo lo consolidará como la figura absolutamente dominante de la división y le brindará otros recursos a la hora de reclamar el reconocimiento que muchos le niegan.

Ganar, para Golovkin, significa posicionarse de manera inmejorable para esperar el resultado de Saúl Canelo Álvarez vs. Chávez Junior del próximo seis de mayo. Del que gane, GGG será la primera opción, especialmente si el que vence es el tapatío. Yo no habrá excusas para enfrentarlo en 160 libras ni tampoco un cinturón al que renunciar para evitar la pelea.

Pero, ¿qué sucederá en caso de una derrota? Todo se cae, sin duda alguna. Jacobs será tan o más evitado que GGG y a ninguno de los dos rivales del seis de mayo (Chávez o Canelo) le entusiasmará confrontarlo. Por ese lado, el éxito del 2017 se verá notoriamente afectado. Algo parecido a lo que sucederá si la principal pelea de respaldo, la de Román González contra el zurdo tailandés Wisaksil Wangek (Srisaket Sor Rungvisai), termina con una derrota del nicaragüense.

Chocolatito va contra un peligroso retador mandatorio, de boxeo que complica cualquier estrategia y con una poderosa pegada (ha noqueado a sus últimos trece rivales). El nicaragüense es favorito para llevarse la victoria y quedar listo para afrontar otra de las peleas más aguardadas del 2017, su revancha contra el mexicano Carlos Cuadras. Esa pelea depende exclusivamente de una victoria de Chocolatito, si sucede lo contrario también se cae la expectativa y el 2017 sumaría una nueva decepción.

Una semana más tarde, el sábado 25 de marzo en el Manchester Arena, de Manchester, Inglaterra, el venezolano campeón ligero de la AMB, Jorge Linares, defenderá su título contra el británico Antonhy Crolla. Será una revancha directa cargada de morbo luego de la pareja batalla que estos dos rivales sostuvieran en la misma arena de Manchester el pasado 24 de septiembre. La pelea es enormemente pareja y, al igual que la primera, es imaginar un ganador en lo previo. No obstante, esta vez hay una diferencia con respecto a la anterior: la expectativa futura para el ganador del pleito.

Al vencedor lo espera el campeón ligero del CMB, Miguel Ángel “Mikey” García que desea unificar sobre su pecho todos los títulos de la división. No obstante, el californiano ya dejó en claro con nombre y apellido el rival que prefiere: Jorge Linares. A los efectos del éxito del combate, no es un descubrimiento aceptar que solo Linares garantiza la verdadera expectativa.

Luego del desafío de Linares contra Crolla, pasarán dos semanas y el 8 de abril en Oxon Hill, Maryland, será el turno del campeón mundial de las 130 libras de la OMB, Vasyl Lomachenko que defenderá su diadema contra el estadounidense Jason Sosa. Al pleito, el ucraniano sube como amplio favorito más allá de las respetadas credenciales de su rival. La victoria del campeón es esperada y necesaria también.

Se supone que una vez superado este desafío, Lomachenko deberá definir su próximo rival y en ese escenario hay una gran expectativa en que se dé la revancha contra Orlando Salido o contra el mexicano Miguel “Alacrán” Berchelt. Esas son apenas dos de las opciones a las que se pueden sumar otras figuras actuales de la división e incluso de las categorías vecinas (128 o 135 libras). Obviamente nada de eso ocurrirá si aparece la sorpresa de una derrota ante Jason Sosa.

Por ello, a partir del 18 de marzo, el boxeo de primer nivel inicia un mes que necesariamente será crucial para definir el futuro de toda la temporada. Si ganan los favoritos sube la emoción, si sucede lo contrario, habrá que bajarle el pie al acelerador de nuestras expectativas.