Negligencia en la muerte del boxeador dominicano Geysi Lorenzo

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Otra muerte en el boxeo (3:35)

Yoel Adames, editor deportivo de Listin Diario, habla con Bernardo Pilatti sobre la muerte del púgil Geisy Lorenzo, después de sufrir un accidente de tránsito y realizar dos peleas en tres días en República Dominicana. (3:35)

La muerte del boxeador dominicano Geysi Lorenzo, ocurrida la pasada semana, reflotó de manera dramática el mayor de los espectros que desde siempre atormentan al boxeo profesional: la muerte de un obrero del cuadrilátero. Otra muerte que pudo ser evitada, otra muerte que llega debido al descontrol o la falta de controles, es decir pura negligencia.

Lorenzo, un púgil de 34 años y con un récord no oficial de 15-36 -1 con 4 KOs, había sido víctima dos semanas antes de un accidente automovilístico donde sufrió un severo trauma craneal. En plena convalecencia, realizó una pelea el 26 de julio y volvió a subir al ring el pasado 29 del mismo mes. En esta última batalla resultó noqueado en el cuarto asalto y terminó desmayado sobre la lona.

Lorenzo fue llevado a un hospital donde cayó en estado de coma antes de fallecer, de acuerdo con la autopsia, debido a un trauma cerebral por un golpe anterior a las peleas. Eso me lo dijo el reportero de Listin Diario, Yoel Adames, que cubrió el lamentable episodio. "Había un golpe en el medio del cráneo de Geicy que se especula sea a raíz del accidente", dijo y luego describió el hecho. "Lorenzo iba en una motocicleta por la carretera 6 de noviembre rumbo a su provincia natal (San Cristóbal), fue embestido por un vehículo que lo dejó tendido en medio de la carretera y recién fue rescatado inconsciente, horas después".

Es fácil imaginar que, debido a sus características, el accidente tuvo que dejar graves secuelas, lo que se suma la acción casi inmediata en los cuadriláteros. "Luego vienen estas peleas no sé con qué entrenamiento, pero que claramente violan los reglamentos", recordó Adames.

Precisamente, en la pelea posterior al accidente, Lorenzo enfrentó al prospecto Geraldo Valdez en un combate donde recibió mucho castigo y cabezazos. Tres días después, en La Romana, volvió a recibir duros golpes en la cabeza por parte de otro prospecto. Jeffry Castillo.

Según el reglamento que rige al boxeo dominicano en su artículo número ochenta y ocho, establece que "... En todo caso, todo boxeador que haya sufrido knock-out, abandonando el combate, o padecido intenso castigo durante el mismo, estará impedido de volver a actuar durante un término de treinta (30) días, contados a partir de la fecha del combate en cuestión. De todo ello se dejará constancia en la licencia".

Al respecto, le pregunté a Adames sobre la actuación de la Comisión de Boxeo ante esta desgracia y me dijo que "oficialmente aún no se ha visto que hagan por profundizar en la causa de esto y como que se nota un alejamiento en el control de los reglamentos. En ninguna parte del mundo un boxeador profesional puede pelear con apenas tres días de descanso, menos aun si viene de perder o como en este caso ha tenido un accidente automovilístico".

Adames con relación a la esquina del púgil, a la hora de afrontar sus responsabilidades "han dado excusas muy pobres" y recordó un detalle que ha sido titular en las páginas deportivas de Republica Dominicana, "aparentemente Geysi peleó porque quería comprarle los útiles escolares a su pequeña hija y según ellos pidió por favor que lo dejaran pelear". Para Adames fue una excusa barata, "debieron hacer respetar el reglamento y no dejarlo pelear, no importa como se llame. Hoy le tocó a Geicy, pero a cuantos más le tocará mañana".

Pero, ¿qué se dice desde la comisión de boxeo de República Dominicana? En nuestra búsqueda de información no conseguimos hablar con el comisionado nacional, el Licenciado Franklin Núñez, pero si lo hicimos con el médico de la Comisión, Alcibíades Cruz González.

"LA PELEA DE LA ROMANA NO FUE AUTORIZADA Y SE DESCONOCIA EL ACCIDENTE ANTERIOR"

Ese título resume la primera explicación de la primera autoridad en el control médico de los pugilistas profesionales de República Dominicana. "Antes de la pelea del 26 de julio yo evalué a Lorenzo y estaba bien, lo declaré apto para pelear", me dijo el galeno. "La pelea del sábado en La Romana no había sido autorizada, escapó de nuestro control" agregó.

De acuerdo con sus declaraciones a ESPN Digital, la cartelera del día 29 de julio había sido cancelada y en su lugar se realizaron unas peleas cuyo control correspondía una Sub Comisión de Boxeo de La Romana. "Allí Lorenzo pidió pelear por qué dijo que necesitaba dinero para comprar los útiles escolares a su hija, no obstante, es verdad que hubo falta de comunicación", reconoció el médico no sin antes considerar que esas peleas fueron ilegales.
Los organizadores de la velada no sabían o ignoraron que Lorenzo había peleado hacia solamente setenta y dos horas, pero tampoco la esquina del púgil (entrenador, promotor, etc) se lo informaron. Sobre ese punto lo consulté también y aceptó que necesariamente "la esquina tiene responsabilidades, ya que ellos sabían no solo de la pelea anterior, también estaban en conocimiento del accidente sufrido por Geisy dos semanas antes".

"Yo fui el primer sorprendido cuando me enteré que (Lorenzo) estaba en coma" reveló y luego aclaró que fue cuando ocurre su muerte es que toma conocimiento del accidente anterior en la moto. "Al momento del pesaje para la pelea del 26 de julio ni el boxeador ni su esquina nos informaron de ese episodio", me dijo.

El médico, asimismo, entendió que la muerte de Geisy Lorenzo tuvo efectivamente su origen en el accidente de moto y por la contusión cerebral allí sufrida. Al desenlace fatal se llega después, cuando Geysi - durante las peleas - recibió golpes en la zona afectada. "Esos golpes le movieron los coágulos de sangre", dijo.

MI OPINION

Geisy Lorenzo en su carrera enfrentó a toda clase de rivales. Algunos de primer nivel como Javier " El Abejón" Fortuna o en ascenso como el ex olímpico puertorriqueño Jantony Ortiz, así como a muchos prospectos dominicanos en camino a grandes cosas. Como profesional, todo permite entender que Lorenzo no respetó códigos propios de quienes deben preservar su salud como primera premisa. De acuerdo con su récord conocido, realizó un promedio de siete a ocho peleas por año. Sin embargo las necesidades económicas podrían incrementar considerablemente esa marca, con peleas que no figuran en las estadísticas.

Lo ocurrido en La Romana, necesariamente, establece una preocupante fragilidad en los controles en un deporte que reclama un rigor extremo en ese rubro. En cada pelea, es la vida de dos personas la que está en juego. Y cuando nos referimos a responsabilidades dejamos fuera de esa ecuación a los pugilistas. La inercia de las necesidades sabemos que les impide tomar precauciones antes y durante sus combates. Son guerreros y solo quieren ir a la guerra, no se aceptan una renuncia.

Aquí, el cuidado de su vida corresponde a las comisiones nacionales, las sub comisiones locales, los médicos, las autoridades de gobierno que autorizan estos eventos y por sobre todas las cosas, la esquina del púgil. A ellos él (el púgil) les confía su vida y es su obligación estar preparados para protegerla, aun yendo contra los deseos del propio púgil.

Nada de eso ocurrió en el lamentable desenlace de la vida de Lorenzo. El médico Alcibíades Cruz González me insistió en la parte que le corresponde y reflexionó que como profesional en el cuidado de la salud "sería incapaz de autorizar a un boxeador que no está en condiciones de afrontar un combate". Le creo al Dr. Cruz, como también le creo a cualquier profesional de la salud que consagra su vida a evitar que estas cosas sucedan.

Y es necesario ser claro. En la muerte de Lorenzo no hay culpables directos, "hay responsables indirectos" y definitivamente hay un sistema que demuestra una lamentable falta de estructura organizativa. Falta de comunicación, carencia de controles, desidia de quienes conducen la carrera de la víctima, indiferencia del control estatal y definitivamente falta de consciencia de que en boxeo profesional suben dos individuos a golpearse duro y basta un solo golpe bien conectado para matar a un oponente.

Tal vez, la muerte de Geisy les abra a todos los ojos y les otorgue la consciencia necesaria para evitar otras muertes evitables como esta. El médico Alcibíades Cruz González me dijo que ante la gravedad y repercusión del hecho, no tiene dudas de que habrá una evaluación profunda de lo sucedido para evitar que se repita. También me dijo que en las próximas horas habrá reunión de la Comisión de Boxeo a la que fue convocado y donde la muerte de Lorenzo será el tema central.

Esa será la oportunidad propicia para asumir culpas, la oportunidad de corregir errores, encontrar culpables y escribir de manera correcta la historia futura del boxeo dominicano sobre la memoria de Geicy Lorenzo. No habría mejor homenaje para un obrero del ring que dejó su vida en el ring, que su muerte injusta sirva para salvar otras vidas y mejorar un boxeo cuya primera premisa siempre será proteger la vida de sus puglistas. Cumplan con esa premisa y nunca olviden esta muerte.