Alfonso Zamora agradece al boxeo por salvarle la vida

MÉXICO -- Mucho antes de conocer el boxeo, de pensar en representar a México en unos Juegos Olímpicos, ser el único medallista tricolor en 1972 y de convertirse en campeón mundial invicto, Alfonso Zamora creía que por el ritmo de vida que traía, sólo la cárcel o la muerte iban a ser su destino.

Zamora encabezó un grupo de personajes del pugilismo azteca que fueron reconocidos el martes por el Consejo Mundial de Boxeo en la Ciudad de México, y ahí manifestó su amor por el deporte que le dio todo lo que tiene en la vida, pues francamente rodeado de drogas y delincuencia, su panorama no era tan brillante como terminó siendo.

"Yo caí desde niño en las drogas y el pandillerismo, era ladrón, me juntaba con lenones, narcotraficantes, desde chico, el ambiente en el que llegué a crecer me jaló, me involucró y de verdad que sin el boxeo no hubiera subsistido, me hubiera pasado lo que a todos los que están en ese medio, o mueren o van a la cárcel", confesó Zamora sobre su vida a los nueve años, cuando cayó dos veces en el tribunal de menores.

Originario de Tlaltelolco en el centro de la Ciudad de México, Zamora recordó que en aquellos años, a mediados de los años 60, un millón de personas se había ido a vivir a esas unidades habitaciones y que había de todo, gente con dinero, otros con muchas necesidades y un buen número de narcos.

"La vida en Tlaltelolco era dura. Me hubiera muerto, muchos murieron, muchos siguen en la cárcel desde aquellos tiempos", reconoció el hoy excampeón mundial gallo de 63 años, quien cree que el hecho de que sus padres, responsables de 10 hijos, tenían que salir a trabajar y les dedicaban poca atención.

Sin embargo, su padre, de oficio taxista, tuvo una gran idea que le cambió la vida. "Ernesto Gallardo vivía en el mismo edificio que yo, mi papá salía a trabajar a las seis de la mañana y al primero que llevaba era a Gallardo al gimnasio Jordán, ahí le dijo mi papá, tengo un hijo que se pelea, que es vago, yo estudié hasta sexto de primaria", recordó.

Con el paso del tiempo, Zamora se convirtió en un boxeador sobresaliente, ganó la plata en peso gallo en los Olímpicos de Munich 1972 y después conquistó el campeonato Gallo de la Asociación Mundial de Boxeo realizado siete peleas con ese fajín en juego. Se retiró en 1980 con marca profesional de 33-5 y 33 nocauts.