Fallece Dan Gurney, primer piloto en ganar F1, IndyCar y Nascar

El estadounidense Dan Gurney, primer piloto en ganar en la Fórmula Uno, IndyCar y NASCAR, murió hoy, domingo, a la edad de 86 años al no poder superar las complicaciones que le provocó una neumonía que padecía.

Su esposa, Evi, fue la que dio a conocer el fallecimiento de Gurney, en un comunicado distribuido a través de la organización All American Racers, Inc.

"Con una última sonrisa en su hermoso rostro, Dan se fue a lo desconocido justo antes del mediodía de hoy", informó la familia Gurney en el comunicado que hicieron público.

La familia también destacó el gran valor humano que siempre guió a Gurney durante su vida.

"En la tristeza más profunda, con gratitud en nuestros corazones por el amor y la alegría que nos ha dado durante su tiempo en esta tierra, decimos: 'Godspeed'".

Gurney comenzó a competir en 1955 y ganó en casi todas las carreras que intentó después de haber pilotado para Ferrari, BRM, Porsche y Brabham en la Fórmula Uno.

Luego formó su propio equipo. Ganó el Gran Premio de Bélgica en 1967 en su propio auto, la primera y única vez que un estadounidense ganó una carrera de Fórmula 1 en un monoplaza de su propio diseño.

Gurney se asoció con otro legendario, AJ Foyt, ese año para ganar las 24 Horas de Le Mans en un Ford GT40, y a menudo se le atribuye haber comenzado la tradición de rociar el champán desde el podio en esa carrera.

La hora de su retiro de las carreras de autos tuvo lugar en 1970 tras haber conseguido 51 victorias.

Otra leyenda del automovilismo estadounidense, Mario Andretti, aclamó a Gurney en una publicación en Twitter, y admitió que había sido su gran inspiración.

"Primero fui inspirado por él cuando estaba soñando en ser como él. Fui inspirado por última vez ayer. Sí, quiero decir para siempre", escribió Andretti. "Él me entendía mejor que nadie, y por eso escribió el prólogo de mi libro en 2001".

La familia confirmó que el funeral será privado, pero solicitó que se hagan donaciones a Hoag Hospital Foundation, en Newport Beach en lugar de enviar flores, una acción que con toda seguridad haría muy feliz a Gurney, que siempre estaba listo para ayudar a los demás.