Mercedes busca culpas en lugares equivocados

Fue la cuarta victoria de Sebastian Vettel en la temporada, pero es claro que esta significa más. La victoria –en un circuito a ocho millas de la fábrica de Mercedes en Brackley- estuvo cargada de emoción y luego de cruzar la meta la echó por la radio.

“Sebastian, eres un león”, dijo a su piloto el jefe del equipo Ferrari, Maurizio Arrivabene.

“Tuvimos un súper auto, gran estrategia y lo hicimos en su Gran Premio”, respondió Vettel. “Ahora tomemos la bandera inglesa y colguémosla en Maranello. ¡Sí!”.

Antes de la carrera, Silverstone era una especie de fortaleza para Mercedes, con cinco victorias consecutivas desde el sorpresivo triunfo de Nico Rosberg en 2013. Lo que, es más, Mercedes ha dominado con placer en terreno italiano, en Monza en los recientes año –un trazado donde Ferrari no gana desde 2007- y esto fue visto como una venganza. Añadan ocho puntos de diferencia en el campeonato de pilotos y 20 en el de constructores, y Ferrari estaba entendiblemente feliz con la victoria 233 en su larga y lustrosa historia.

Pero las emociones no solo impregnaron al equipo italiano. Para Mercedes, la derrota en terreno local luego de un doble retiro en Austria –ambas carreras estaban dentro de las expectativas de triunfo del equipo- fue dura de digerir. Rascando por respuestas luego de la carrera, Lewis Hamilton y el jefe en Mercedes, Toto Wolff sugirieron jugadas sucias de Ferrari. Las acusaciones estaban muy lejos de la verdad.

“Son muchos puntos en el campeonato de constructores”, dijo Wolff. “En palabras de James Allison (director técnico), ‘¿crees que es deliberado o una incompetencia?’. Así que esto nos deja con un juicio”.

Teorías de conspiración rebotan por la internet luego de cada fin de semana de carrera, pero es raro que alguien en la posición de Wolff sugiera algo así. Sin importar lo frustrante que haya sido ver a Hamilton ser chocado por Kimi Raikkonen apenas dos semanas después de que Vettel golpease a Valtteri Bottas en la vuelta inicial en Francia, los comentarios de Wolff son inadmisibles, por decir lo menos.

No está fuera de posibilidades reales que un piloto saque a un rival en el inicio de una carrera, pero la cámara a bordo de Raikkonen, muestra que el auto 7 claramente intentó girar en la curva. No hay duda de que fue un torpe error –y que mereció los diez segundos de sanción impuesto por los comisarios- pero por supuesto que no fue deliberado.

INICIO FUERA DE FOCO DE MERCEDES

El lunes por la mañana Hamilton se retractó de su comentario, “táctica interesante” –admitió en Instagram que “todos decimos tonterías”- y aceptó la disculpa de Raikkonen. Los comentarios luego de la carrera fueron un claro indicador de lo mucho que le costaron esas 52 vueltas y lo dolorosa que fue la derrota. Esa emotividad es lo que hace que un deporte dominado por la información y los detalles técnicos, tan fascinante de ver, pero cuando la adrenalina disminuyó en Brackley la culpa sin ninguna duda se enfocará en la verdadera causa por la cual Hamilton se perdió la oportunidad de ganar: su pobre arranque.

Por segunda carrera consecutiva, el Mercedes que inició en Pole bajó a tercera luego de la salida en la primera curva y en este caso puso a Hamilton derecho en la zona de peligro al frenar en la curva 3. En Francia también Ferrari arrancó mejor, y Vettel admitió que su velocidad extra en la curva 1 fue parte de la razón por la que no juzgó correctamente el frenado y chocó contra Bottas. Si Hamilton hubiese hecho bien la salida el domingo y hubiese emergido primero en las primeras curvas, no hay razón para creer que Vettel tuviese el ritmo o los neumáticos para retarlo.

No es la primera vez que en Mercedes batallan con el inicio. El clutch del auto 2016 fue problemático y el equipo trabajó duro para encontrar solución, incluyendo modificar los guantes del piloto para que tuviesen una mejor sensación de la paleta al inicio. Sin duda un similar nivel de atención a los detalles habrá en los varios elementos del auto de este año para mejorar el arranque, especialmente porque el auto mismo parece el más rápido en la parrilla en las carreras recientes.

GRAN VICTORIA PARA FERRARI

En Alemania y Hungría, Mercedes encara dos trazados en los que la victoria es menos probable que en Francia, Austria y Gran Bretaña. Por todas cuentas, las actualizaciones que Mercedes tuvo en sus monoplazas a lo largo de las tres carreras consecutivas le dieron una ventaja sobre Ferrari, pero no es enorme. Ferrari contraatacó en Silverstone con un nuevo fondo plano y ala trasera y estuvo con Mercedes en clasificación mucho más cerca de lo que cualquiera hubiese previsto.

Silverstone también marca la última ronda en la que veremos unas llantas Pirelli con un calibre menor. El caucho más delgado fue introducido para prevenir el blistering en el nuevo asfalto de Barcelona, Pual Ricard y Silverstone y, por suerte para Mercedes, le cayó bien al W09. Pero esas llantas ya no saldrán este año y si la ola de calor se prolonga en Europa hasta septiembre, Ferrari pareciera tendrá mejor control sobre la degradación con la especificación normal, que estará para Hockenheim, Hungaroring, Spa y Monza.

“Creo que lo que hemos visto esta temporada es un poco de diferencia en el patrón”, dijo Wolff el domingo por la noche. “Todos traen actualizaciones en cada carrera y nunca hay una bala de plata que te de tres o cuatro décimas, que era la diferencia entre Ferrari y nosotros el año pasado”.

“Es un aprendizaje constante de la llanta que es el denominador de rendimiento más importante. Lo entiendes bien y mal. Creo que, si hubiésemos tenido 10 grados menos de temperatura en clasificación, quizá hubiésemos tenido una diferencia mayor y lo mismo el domingo. Pero es lo que es y solo necesitamos aprender, entender y solo tratar de tomar el control de las llantas en la mejor de las posibilidades”.

“Por supuesto que me hubiese gustado tener una diferencia (en puntos) en Austria, Montreal y Silverstone, por que podríamos perder en Hungría y Singapur. Pero trabajamos con lo que hay y trataremos de pelear y hacer los puntos que sean posibles”.

Si se mira en ese contexto, es fácil entender porque las emociones se elevaron tanto en Silverstone.