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El Marlin Clipper

De su sala a las Grandes Ligas: El barbero interno Hugo 'Juice' Tandrón le da la ventaja a los Marlins de Miami de siempre verse recién arreglados en el terreno, una cabeza a la vez.

En las profundidades del Marlins Park, en un pasillo que va desde el camerino del equipo, podemos encontrar a Headz Up, la única barbería profesional dentro de un estadio de Grandes Ligas.

Este sitio, con una sola silla, y manejado por Hugo 'Juice' Tandrón, es estrictamente una experiencia sólo para peloteros. Con el No. 16 del fallecido José Fernández en su chaleco, Juice abre sus puertas antes de cada partido en casa y recibe sólo lo que le ofrecen. "Desde $5 hasta $10,000", dice. (Por cierto, Dontrelle Willis le dio una vez un convertible Chevy Caprice del año 1974) Los peloteros que visitan al Marlins Park también se sientan en Headz Up: Bryce Harper es un asiduo usuario, Mike Trout también usa sus servicios, y otros peloteros le pagan boletos aéreos hasta sus ciudades para que les corte el pelo.

Tandrón se convirtió en el barbero de las estrellas del béisbol por pura obra del azar. En 1993, Tandrom fue presentado a Gary Sheffield por amigos mutuos, le cortó el pelo en la sala de su casa e impresionó tanto al jardinero que los Marlins comenzaron a llamarle para hacer trabajos de barbería en el camerino.

Para Tandrón, nativo de Miami y dueño de otra barbería Headz Up en la ciudad, es algo más allá de lo real: "Siento que estoy en un sueño". Es la razón por la cual Tandrón tiene un tatuaje con la palabra "bendecido" sobre su ceja izquierda. Aquí vemos de cerca como Juice mantiene todo como recién cortado.

Peloteros de los Marlins, como el outfielder Marcell Ozuna, que busca un corte mohawk y arreglo de barba, reciben el tratamiento VIP, y Tandrom les deja decidir cuánto pagar. "Les digo, 'Denme lo que quieran, lo que crean justo'. Toman en cuenta que no estoy en mi otra tienda (Tandrom es el dueño de otra barbería Headz Up en Miami) haciendo dinero. Siempre me tratan bien. Una vez me pagaron $5. Y me han pagado tanto como $10,000 y un auto. El auto fue un presente de Dontrelle Willis. Es un Caprice Classic de 1974. Lo llamo Charlie Brown".

Aunque Tandrón ha removido varios de sus tatuajes de sus días de pandillero, aún cuenta con más de 100, los cuales se pueden ver cuando está cortando cabello, como podemos ver aquí con Ozuna. Este año, se hizo un tatuaje en la pantorrilla derecha, con un número 16 de color naranja, en memoria de su amigo cercano, el fallecido lanzador de los Marlins José Fernández, quien murió en un accidente de bote el pasado mes de septiembre.

Una pintura de Fernández mantiene vigilancia sobre el negocio. "Él era como un hermano menor, sin todo el sentido de béisbol", dijo Tandrón. "Su sonrisa era contagiosa. Uno se enamoraba de él. Para el momento en que se sentó en esta silla y comencé a recortarlo, ya éramos amigos". Tandrón solía recortarle el cabello al lanzador cubano antes de cada una de sus salidas. "Era muy cariñoso, muy leal", dijo Tandrón. "No dejaba que nadie le cortara el cabello excepto yo". Dijo que una vez estaba muy ocupado para recortar a Fernández antes de una salida. Fernández perdió ese partido y nunca más dejó que Tandrón lo olvidara.

Tandrón, quien se puede ver en muchas ocasiones junto a peloteros en redes sociales, mira al teléfono de Christian Yelich. "Estos chicos no entienden de verdad todo el poder que tienen", dice Tandrom. La leyenda de 'Juice' ha crecido al punto que los peloteros le han aportado millones de seguidores, como es el caso con las publicaciones de Bryce Harper que lo muestran cortándose el pelo y siendo objeto del tratamiento Headz Up. "¡Bryce es mi chico!", dijo. "Bryce es un buen amigo mío. Me ha ayudado mucho. Se corta el pelo y saca una foto y me etiqueta o envía un saludo y hace que mis redes sociales crezcan". Ahora cuenta con más de 30,000 seguidores en su cuenta de Instagram.

Las paredes de Headz Up están cubiertas de autógrafos y arte de peloteros que llegan al sitio, variando desde sus clientes de los Marlins hasta jugadores de toda la liga que se detienen para ir a este lugar cuando visitan la Florida. "No quiero sonar presumido", dice Tandrón, "pero puedes oírles decir, 'Estábamos en Atlanta, pero sabíamos que veníamos a Miami, por eso esperamos para venir acá'".

El primera base de Miami Justin Bour espera su turno antes de un partido. Tandrón dice que intenta estar en su puesto por al menos 75 partidos cada temporada, casi en todos los encuentros en casa, y practica cortes de pelo a la mayoría del equipo (excepto a Ichiro).

La cercanía del puesto de barbero al camerino es muy conveniente para los peloteros, como el pitcher AJ Ramos, a fin de llegar sin requerir de cita previa. Sin embargo, eso no significa que no deban esperar.

Dan Strally recibe un corte de pelo y un retoque a su barba en el puesto de barbero, un armario reformado. Pero esta modesta facilidad aún queda lejos de la sala de la casa de Tandrón, donde él comenzó. Aun así, hace sus viajes a los entrenamientos primaverales y practica su oficio en baños, para los Marlins y Nacionales, equipo con otra importante base de clientes para Tandrón.

Dan Strally recibe un corte de pelo y un retoque a su barba en el puesto de barbero, un armario reformado. Pero esta modesta facilidad aún queda lejos de la sala de la casa de Tandrón, donde él comenzó. Aun así, hace sus viajes a los entrenamientos primaverales y practica su oficio en baños, para los Marlins y Nacionales, equipo con otra importante base de clientes para Tandrón.

Vólquez añade su autógrafo a una pared llena de ellos, una poco probable colección dadas las circunstancias de cómo comenzó el primer viaje de Tandrón al camerino. "En mayo de 1998, me llamó un miembro del personal del camerino llamado Al Torres, padre de un amigo", dice Tandrón. "Me dijo, '¿Te interesaría venir y hacer unos cortes de pelo? Vida Blue quiere que le cortes el pelo'. Respondí, '¿Quién demonios es Vida Blue?'", afirmando desconocer al ex ganador del Premio Cy Young y que trabajaba con los Gigantes de San Francisco. "Llegué con mi silla de barbero, todas mis herramientas, todo mi arsenal. Me dijeron, 'Parece que te estuvieras mudando para acá'. Les encantó. A Vida le encantó. Trabajé con un par de chicos de San Francisco ese día. Me pidieron volver para el segundo día de cada estancia en casa. Poco a poco, así es como logré meterme aquí".

Comienza el partido de los Marlins, y así termina la jornada de Tandrón, quien saca su escoba y comienza a barrer.

A pesar de todos los logros y reconocimientos, aún le cuesta creer a Tandrón el camino que le ha tocado cruzar. "A decir verdad, siento que estoy soñando. No conocía una vida mejor antes que empezara a hacer esto con los Marlins", dice. "Era un hombre del barrio. Me la pasaba en el barrio haciendo mis cosas ahí. Pensé que seguiría trabajando de 9 de la mañana a 5 de la tarde. Soñé con tener una barbería, pero nunca lo vi posible. Todo eso se me dio gracias a esto. Los Marlins han jugado un papel fundamental en mi cambio de vida".

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