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Y ahora en su próximo acto ...

Una mirada profunda a la búsqueda de Odell Beckham Jr. por recuperar la magia que lo convirtió en el talento más excitante
de la NFL

Nelson Stewart no preguntó por qué Odell Beckham Jr. requería ver videos. Lo sabía muy bien. Stewart, ex entrenador de Odell en la escuela Isidore Newman de Nueva Orleans, se encontraba en su oficina durante este verano, revisando jugadas antiguas. Es excompañero de Peyton Manning y amigo cercano de Eli, ambos exalumnos de Newman, al igual que él. Mantiene una camiseta de Beckham con el número 3 con manchas de tierra y césped en la gaveta de su oficina, como recordatorio de lo afortunado que fue, al ser testigo de tanto talento de trascendencia en una escuela tan pequeña. En este día, filmó varios touchdowns desde la pantalla de su computador y los envió por mensaje a Odell, quien respondió: "lol entrenador realmente necesito mis mejores jugadas de secundaria".

Ha sido una temporada baja difícil e incierta para Beckham, con un proceso de producción que ha durado años. Desde que se produjo "La atrapada" (aquel touchdown en movimiento, levitándose, horizontal, con tres dedos, interferido en su pase e imposible, obtenido contra los Cowboys en 2014) y la celebridad y escrutinio que le siguieron, Beckham ha perdido algo de esa alegría que le acompañaba antaño. Y junto con ella, quizás ha perdido también su empuje. Luego de las peleas y colapsos, el viaje en bote, la celebración con orina de perro y la pelea con una jaula, sin mencionar su incremento en pases caídos, su fractura de tobillo en octubre pasado y haberse ausentado durante la mayor parte de la anterior temporada. Luego, en marzo pasado, fue demandado por un hombre que alega haber sido agredido en la residencia de Beckman de Los Ángeles en enero pasado; situación en la cual Beckham negó estar involucrado, en su respectiva contrademanda. Posteriormente, ese mismo hombre alegó tener evidencias de que Beckham intentó pagar ilegalmente a una mujer $1,000 por tener relaciones sexuales con ella, lo cual también fue negado por Beckham. Además, en marzo pasado, se hizo viral un video de Beckham en la cama, en París, con una aspirante a modelo y utilizando lo que aparentan ser drogas ilegales. Posteriormente, en ese mismo mes, los Giants, poco dispuestos a cumplir el deseo de Beckham de convertirse en el jugador mejor pagado de la NFL, escuchó ofertas de canje y el dueño del equipo John Mara dio a entender públicamente que ya era hora de que el jugador de 25 años madurara, finalmente.

El entrenador Stewart ha conocido a Odell desde que tenía 9 años y al igual que la mayoría de los miembros del círculo íntimo de Beckham, sabe que "La atrapada" desató una manía que ni el receptor ni su grupo y menos los Giants sabían manejar. Para él, Odell no es OBJ sino "3". Donde otros ven al jugador más viral de la era viral, Stewart percibe a "un alma vieja" quien, en su corazón, es "sumamente nostálgico". Por eso, Stewart sabía bien lo que Odell necesitaba cuando pedía ver sus viejas jugadas; por eso, él le remitió los videos precisos: un fade para touchdown contra De La Salle; una jugada de "stop and go" en un juego simulado contra East Jefferson; una cortina en la cual Odell llegó lejos contra Bogalusa y finalmente, una engañifa de una mano contra East Feliciana, su genio aún en ciernes.

"Gracias", le respondió Beckham vía mensaje, tras haber visto 25 minutos de su viejo ser: un recordatorio de cómo se veía la belleza antes de haber quedado hecha pedazos.


ODELL SE ESTÁ ARRASTRANDO. Se baja de un carrito de golf en un día de junio, siendo el último en llegar al terreno de su propio campamento, dentro de una cancha de secundaria en Nueva Jersey. Se ha corrido la especie de que en la noche anterior había salido de juerga, pero quién sabe. Bosteza y se quita la capota blanca de suéter que cubre su cabeza (su disfraz estándar para la web TMZ, especializada en chismes) y frota su cabello. Sus rulos comienzan a salir. Es el corte de cabello utilizado por muchos niños presentes para el campamento, una línea de producción de la fábrica de OBJs. Los niños están vibrando y el maestro de ceremonias comienza a gritarle a un micrófono. Pero Odell, quien usualmente está saltando como si respondiera al ritmo de su propia banda sonora, no se encuentra del todo listo para su llegada.

"No tanta energía como él", dice Odell, en referencia al anfitrión. "Sólo divirtámonos".

"¡Todos de pie!", dice el anfitrión. "¡Al entrenador Beckham le gustan las filas rectas!"

En este momento, quizás al entrenador Beckham le guste dormir un poco más. Comienza a ordenar a todos que hagan "jumping jacks", apenas levanta sus brazos por encima de sus hombros. Luego, comienza a cambiarse de camiseta lentamente, revelando así un cuerpo con cada uno de sus músculos curvos y pronunciados, envuelto hasta la quijada en tatuajes, siendo una expresión extravagante de su ser, no sólo del cuerpo de un atleta, sino el de una estrella, diseñado para ser develado, estudiado y celebrado. Durante el último año, los ejecutivos de la NFL han admirado en privado la forma en la cual la NBA promueve a sus jugadores. Si el fútbol americano quiere un rostro en torno al cual promoverse, podría ser el de Beckham, con su arte aéreo singular, productividad histórica y bailes que sirven como tarjeta de presentación. Sin embargo, existe una brecha inmensa que separa su potencial y la realidad de su carrera. A pesar de que los Giants pactaron con él un contrato por cinco años y $95 millones (récord para un receptor), la confianza en él sigue siendo un problema. Nadie sabe con certeza si se convertirá en jugador inmortal o apenas en uno recordado por un momento inolvidable en 2014.

La apuesta es alta. Durante la primavera, cuando los Giants escuchaban ofertas de cambio (siendo los Rams y 49ers los dos equipos cuyo interés llegó a conocerse en informes, aunque hubo otros potenciales candidatos), un equipo curioso contrató a un investigador privado a fin de seguir la pista de Beckham. El video en París había dado pie a rumores de supuesto uso de drogas, algo que los equipos quieren saber con certeza, incluso si el uso de drogas recreativas queda por debajo de su tobillo reparado quirúrgicamente en la lista de preocupaciones de la mayoría de los clubes. El informe del investigador privado no causó ninguna alarma; aunque a pesar de la disposición "50-50" de los Giants de cambiarlo, según indica una fuente ligada a la NFL con conocimiento de la situación, ningún equipo se acercaba al precio que pedían los Giants, el cual se ha estimado en dos jugadores tomados en primera ronda del draft.

Pues, aquí encontramos a Odell en su campamento, aprendiendo que mantener su alegría, que le sirve de marca registrada, puede convertirse en una lucha. Se suponía que Odell iba a encontrarse hoy con periodistas, pero canceló. Limitó la mayoría de sus comentarios en público durante esta temporada baja a publicaciones inofensivas en Instagram. Declinó conceder una entrevista formal para el presente artículo, pero no mostró reservas a que le observara de cerca durante horas, en ambas costas de los Estados Unidos. Beckham ha dicho en el pasado que sus palabras no significan mucho. A pesar de ello, su madre Heather Van Norman, le acompaña en su campamento (raramente se aleja de su hijo) y conversa con los periodistas, incluso con aquellos que se han mostrado críticos con su hijo. Algunos reporteros sienten que hay un intento por mostrar calidez, buscando iniciar la reconstrucción de su imagen.

Beckham firma un lote de fotos y camisetas y cascos, con sus manos (tan largas y suaves que sus atrapadas suenan menos fuerte que las del resto de receptores) haciendo que el marcador que sostiene se vea enano. Poco después, se levanta y comienza a trotar para así hacer vueltas con los niños del campamento, mostrando su tobillo izquierdo, con una cicatriz roja tan grande que parece ser otro de sus tatuajes.


'La atrapada' generó un revuelo que ni el receptor ni su grupo ni los Giants supieron cómo manejar Randall Slavin for ESPN

"¡ATRÁPALA CON UNA MANO!", dice un niño.

"No puedo atraparla con una sola mano", le responde Odell, en son de broma.

Los niños comienzan a correr y a hacer pases. Odell está lanzando. Jugó la posición de mariscal de campo en Newman, siendo el tiro con salto a la Tim Tebow su movimiento característico. Están haciendo pases porque quieren intentar atrapar como lo hace Odell. Él quiere enseñarles como atrapar apropiadamente un balón de fútbol americano, con ambas manos formando un diamante. Quieren que les enseñe como hacerlo a la forma OBJ. Odell no puede hacerlo: sus dones y empeño no son transferibles. A pesar de ello, los niños se divierten mientras el ovoide pasa por encima de su única mano estirada y él no quiere arruinar la fiesta. Finalmente, un niño logra tomar el balón con la palma de su mano derecha. Odell comienza a mover su dedo, al ritmo de la música que suena a todo volumen y hace que su rostro, que puede mostrarse apuesto, vulnerable y volátil, todo a la vez, muestre una sonrisa en gesto de aprobación.

La atrapada de Beckham ("La atrapada") ocurrió hace cuatro largos años y marcó tanto el principio como el final de algo. Odell le dijo a su madre a los 4 años que se convertiría en atleta profesional. Si bien disfrutó la bendición de nacer con dotes atléticas y de estar rodeado de gente con aptitudes similares (su madre fue seis veces All-American en atletismo; su padre, Odell Sr., fue corredor en la Universidad del Estado de Louisiana, o LSU; su padrastro, Derek Mills, fue medallista de oro olímpico en el relevo 4x400), dio forma a sus sueños a la vieja usanza: practicando. En la secundaria, utilizó bandas de caucho para así fortalecer sus dedos, entrenando una sola mano para que fuera la única necesaria. Rompió las reglas de cómo atrapar un ovoide al hacerlo como si fuera una pelota de béisbol: con su palma hacia arriba cuando se suponía debía estar abajo y abajo cuando se suponía debía estar arriba. Elevó las exigencias sobre sí mismo, revolucionando y evolucionando su oficio, primero en Newman, luego en la LSU y después en la NFL, atrapando con una sola mano mientras se elevaba apoyado en la otra, compitiendo contra los convencionalismos de la misma manera como luchaba contra cualquier defensor rival. Se imaginó su propia clase de inmortalidad y en aquellos segundos durante los cuales era la única persona en el mundo que reaccionaba en la forma como solamente él lo hacía ante una espiral acercándose hacia él, lo podía sentir. Odell Sr. le llegó a decir a su hijo: "Debes hacer algo extraño y peculiar para conseguir unas monedas". Al ir surgiendo en el fútbol americano, Odell quería ser exótico. Deseaba hacer de lo extraordinario rutinario. Y el 23 de noviembre de 2014, cuando Eli Manning lanzó fuertemente hacia la derecha y el tackle defensivo de Dallas Henry Melton giró hacia el tackle ofensivo de los Giants y dijo: "Oh, diablos", eso fue lo que ocurrió: un momento imposible convertido en inevitable.

"La atrapada" catapultó a Odell, quien súbitamente se hizo amigo de LeBron y Jordan y Drake. También cambió al fútbol americano, introduciendo un elemento original de belleza dentro de su familiar violencia, llevando a los millennials a formar parte de lo que era una afición cada vez más vieja, mostrando a alguien distinto a un quarterback capaz de producir lo espectacular. La gente comenzó a acudir a los estadios para ver a Beckham calentar, como si fuera Mark McGwire en práctica de bateo. Las multitudes le esperaban fuera del autobús del equipo y le perseguían por los lobbies de los hoteles. Acababa de cumplir 22 años y se encontró retratado tanto en la sección deportiva como en la página de chismes y la intensidad con la cual le seguía la gente, el fervor con el cual ansiaban ver otro truco de magia de su parte, frecuentemente se tornaba abrumadora. De forma súbita, se hizo incontrolable. En ocasiones, escapaba a Los Ángeles durante sus días libres, donde podía ser una celebridad entre cientos de ellas. Los Giants mostraban preocupación de que pudiera ser susceptible a la presión de sus pares y que no estuviera cuidando su cuerpo; para luego confesar que no siempre lo hacía, incluso siendo líder de la NFL en yardas en recepción por partido y haber anotado 12 touchdowns, para alzarse como Novato Ofensivo del Año. "Odell se convirtió en celebridad de un solo nombre", dijo Schwartz. "Ese fue el salto que dio, de la noche a la mañana".

En ese receso del 2015, Odell se convirtió en el chico de la portada del Madden y posó desnudo para el Body Issue de ESPN The Magazine. Pero él no estaba del todo bien. Una tarde de marzo, él ventiló crípticamente durante tres horas en Twitter: "Al final del día, nunca dejaré que otro humano se robe la alegría en mi vida". "Encontrándome, hasta entonces el resto es casi irrelevante". Parecía agotado, distante y desinteresado en un evento de firma de autógrafos ese verano en Long Island, sin quitarse nunca la mochila. Y cuando llegó al campo de entrenamiento para su segunda campaña, él le dijo al New York Post que el campo de futbol se había convertido en un "escape", una "alejamiento".

Incluso ese sentimiento no duró mucho. Ben McAdoo, el coordinador ofensivo de los Giants en ese momento y después entrenador del equipo, le dijo a otros en la organización que "'La atrapada' fue lo peor que le pasó".


A los 4 años, Beckham le dijo a su madre que se convertiría en un atleta profesional Randall Slavin for ESPN

Beckham no aflojó a pesar de su comodidad en los círculos de celebridades. Él se esforzó tanto en la práctica durante la temporada 2015 que los entrenadores lo describieron como un líder en el equipo. Él le dio a los compañeros de equipo unos auriculares azules Beats para navidad y, a menudo, sostuvo el teléfono para asegurarse de que los selfies de los fans salieran bien. Los entrenadores a veces lo veían girando su cabello y mirando a los lejos durante las reuniones, pero recordaba el material perfectamente cuando lo interrogan y hacía impresiones asesinas del personal, especialmente los discursos relámpagos del asistente del entrenador, Ryan Roeder.

Él trabajó duro para demostrar que ser Odell -ser OBJ- era fácil, pero algo no funcionaba. Mucha gente a su alrededor no lo sabía. Él cometió el pecado cardinal de la fama moderna -contestó los tuits- y trató de no tomar los insultos personales acerca de su estilo y juego. Pero hay una gran diferencia entre la alegría de ser respetado por su oficio y ser engañado por ello, y Beckham luchó por vivir en el espacio intermedio. Durante el tiempo de inactividad en las instalaciones de los Giants, él se reía lo suficiente como para darse cuenta de que algo lo estaba molestando, pero parecía cansado de que le preguntaran cómo estaba. Él se quejó en 2015 por la constante atención de los medios pero a veces los periodistas de FaceTime solo hablaban. Cualquiera con un teléfono podría observar su vida, pero nadie sabía cómo era vivirla. "Soy el único que pasa por lo que paso", dijo después.

El talento y temperamento de Beckham lo habían hecho parecer vulnerable y en la NFL, la vulnerabilidad siempre alcanza al talento. Desde la escuela secundaria, él ha tenido un ritual de transformación antes de los juegos. "Cuando se ponía el casco", dice Stewart, "era un chico completamente diferente". La rutina comienza lentamente, con los auriculares puestos, y cuando el receptor de los Giants, Sterling Shepard, dice: "Él amplía su camino hacia arriba".Mueve su cabeza y mueve el dedo y para el momento en el que aparece en el campo para el calentamiento, algunas veces pretendiendo fingir ser el Joker, se pone brillo tanto como baila, y se pone en estado de gracia cuando la mayoría de los jugadores se maquinan a sí mismos. Lo hizo maduro para el retroceso en 2015, apuntalando el corazón en lo que creía y en cómo se veía a sí mismo. Los coordinadores defensivos y los jugadores habían pasado la temporada baja anterior considerando formas de defenderlo y una pista llegó tarde en su año de novato, cuando los Rams lo golpearon fuerte y fuera de los límites, lo que encendió una pelea sin cuartel. Fue una respuesta tan antigua como el futbol americano. Entrar en su cabeza.

Y vencer el infierno viviente


Beckham quería algo de la vida de Hollywood, y también quería ser el mejor jugador y el mejor pagado en el football. Pero la NFL siempre te hará elegir Randall Slavin for ESPN

Las palabras más viles en inglés se usan rutinariamente en los campos de futbol de la NFL. Los jugadores desfigurarán cualquier pronombre y verbo, evocarán cualquier imagen para dominarte. Si funciona, es mucho más eficiente que un equipo doble. Los defensas golpean duro a Beckham y a menudo lo golpean tarde. Él habló basura y habló basura de nuevo. Pateó traseros y le patearon el trasero. Pero pagó el precio. Durante un enfrentamiento en octubre del 2015 contra Buffalo, Beckham le dio un puñetazo en la cabeza al safety de los Bills, Luke Williams, después de que Williams lo golpeó alto y claro. Él creía que la autoridades no lo estaban protegiendo pero declinó la posibilidad de hablar con la liga al respecto. Los entrenadores de los Giants sintieron que la presión estaba creciendo sobre él incluso cuando era casi imparable en el campo, consiguiendo al menos 100 yardas en siete de nueve juegos en un tramo durante la temporada 2015. Llegó a un punto crítico el 20 de diciembre contra los Panthers y el esquinero Josh Norman. Las dos súperestrellas se habían probado en los calentamientos. La secundaria de los Phanters sacó un bate de béisbol, un ritual para honrar a un compañero lesionado y una advertencia de que salían volando, y Odell luego le dijo a la gente que lo veía como una amenaza que cruzaba la línea. Mientras tanto, bailaba en el campo, literalmente caminando de puntillas y girando en desafío. Más tarde, Norman dijo que los árbitros lo incitaban diciendo: "¡Tengo un asiento en la primera fila para esto!".

Beckham logró un sencillo touchdown temprano. Él estaba enojado consigo mismo y eso fue todo lo que Norman necesitaba. A lo largo del juego, golpeó duro a Beckham pero legalmente, hablando todo el tiempo. Beckham giró hacia el casco de Norman, puso sus dedos dentro de la máscara y boca, se agarró la pierna y se lanzó al casco de Norman y finalmente se llevó tres faltas personales. "Locura en toda la regla", recuerda el antiguo safety de los Phanters, Roman Harper. Un ejecutivo de la NFL llamó a los árbitros en el medio del juego y les dijo que expulsaran a las dos estrellas si continuaban. Beckham, no Norman, recibió una suspensión de un juego y más tarde le ventiló al integrante del Salón de la Fama, Michael Irvin, quien le dijo al New York Daily News que Beckham era blanco de insultos anti gay, algo que los Phanters negaron. "Por alguna razón, todo el mundo lo persigue con insultos homosexuales", dijo Irvin. "Es un tipo diferente de hombre. Le dije que no pude permitir que las cosas que diga la gente le afecten".

Los comentarios de Irvin desencadenaron una ronda de columnas, principalmente de Outsports.com que escribió extensamente sobre el tema. Todo el tiempo, se rumoraba que Beckham salía con la modelo y actriz Amber Rose, una de las primeras celebridades entre las que estaría vinculado. Los entrenadores de los Giants le dijeron que fuera él mismo, que bailara e intentara atrapar cosas que nadie más se atrevía, pero que no perdiera la cabeza. En cambio, se silenció a sí mismo. En un juego de final de temporada contra los Eagles, él atrapó solo cinco pases para 54 yardas.

El año siguiente, los Giants promovieron a McAdoo como entrenador y él trató de darle a Beckham un sistema de apoyo y contrató al ex asistente de LSU y al confidente de Beckham, Adam Henry, para entrenar a los receptores abiertos. No funcionó por completo. Un día en la temporada baja, los jugadores y el personal vieron que Beckham sollozaba histéricamente en las instalaciones. Ellos preguntaron qué estaba mal. El perro de Odell había muerto. Nadie sabía qué hacer con alguien que sentía las cosas tan profundamente y lo llevaba a un lugar de trabajo de la NFL, que no es exactamente un templo de la sensibilidad.

La siguiente vez que Beckham enfrentó a Norman, quien se había unido los Redskins, explotó después de que Manning lanzara una intercepción en el último cuarto, clavó su casco en la red del del pateador, gritó a Henry y pareció llorar en la línea lateral durante los minutos finales del juego, y les regaló a las redes sociales un video casi tan viral como 'La atrapada'. De nuevo, el personal de los Giants le imploró que equilibrara su famosa alegría y sus explosiones. De nuevo, Beckham respondió con una actuación plana la semana siguiente, al atrapar tres pases de 23 yardas, cepilló a un oficial y cometió una falta de conducta antideportiva ante los Vikings. "No es una coincidencia", dijo el entrenador de los Giants en ese momento sobre que Odell tuviera un mal juego después de que le dijeran que atenuara. "Él necesita el alter ego". Beckham le dijo a los entrenadores en privado que tenía problemas para dormir y les dijo a los reporteros en público que el futbol americano ya no era divertido. Los Giants contrataron a un psicólogo llamado Jonathan Fader para ser un recurso para los jugadores, especialmente Beckham. Fader trabajó duro, pero los jugadores asumieron que informó todo a los entrenadores, incluso cuando no lo hizo. Él solo pudo llegar tan lejos.

Beckham dejó caer nueve pases en 2016, incluyendo la postemporada, la tercera mayor cantidad de la NFL. Participó en una fiesta en bote en Miami seis días antes del enfrentamiento de playoffs de los Giants ante los Packers lo que desencadenó una semana de titulares y drama. Uno se puede salir con la suya en Nueva York si respondes cuando cuenta. Él no lo hizo. Atrapó cuatro pases, dejó caer dos y, según los informes, perforó un agujero en la pared después del juego. Unos días antes del campamento de entrenamiento en 2017, se sentó para un video de YouTube de tres minutos con Uninterrupted en el que declaró su deseo de ser el jugador mejor pagado de la NFL y dijo que el juego "comenzó a convertirse lentamente en mi trabajo, no solo en lo que amo hacer".

La temporada de Beckham en 2017 duró cinco semanas antes de que el esquinero de los Chargers, Casey Hayward, cayera sobre su tobillo y lo fracturara. En ese momento, lideraba la NFL con cinco caídas del balón. Después de una temporada de 3-13, Pat Shurmur fue contratado como nuevo entrenador de los Giants. Luego vino el video de París en marzo. Los Giants cuestionaron en privado la fiabilidad y madurez de Beckham, y un informe de NFL Network reportó que se negaría a pisar un campo de futbol sin un nuevo contrato. Estaba a punto de ponerse feo. Quería algo de la vida de Hollywood con Drake, una vida que considera inofensiva y merecida, y también quería ser el mejor jugador y el mejor pagado del futbol americano. Pero la NFL siempre te hará elegir. Así que después de años de probar ser la excepción de todas las reglas, Odell hizo lo que todos los jugadores finalmente hacen: se puso en línea.


Beckham le dijo a Uninterrupted que el football "comenzó a convertirse lentamente en mi trabajo, ya no en lo que amo hacer". Randall Slavin for ESPN

Se está levantando. Odell se ha quemado en su campamento y está agachado a pocos metros de una hilera de niños. Corren hacia él y tratan de sacudirlo mientras trata de golpear suavemente las bolas. Sonríe a cada niño que llega al frente de la línea.

"Te pareces a Steph Curry", le dice Odell a uno.

"Gracias", responde el niño.

El niño hace un corte que lo atrapa por sorpresa.

"Buen movimiento", dice Odell.

Una niña pequeña gira cerca de él.

"Demasiado rápido", dice, sacudiendo la cabeza.

El día le permite a Odell recordar ser un niño, cuando asistió al campamento de Michael Vick y vio una visión de lo que podría llegar a ser: una fuerza sin precedentes. Solo serás precoz una vez, solo una vez sentirás la emoción de que los demás descubran algo especial en ti. A Eli Manning le gusta contar una historia de hace una década cuando él y Peyton estaban en Nueva Orleans y le preguntaron a Stewart si tenía algún receptor de la escuela secundaria que pudiera dirigir las rutas para ellos. Odell lo hizo, y aunque su talento era crudo, también era inconfundible. Peyton le susurró a Stewart, "Ese chico es un poco diferente", y siendo Peyton, engañó a los representantes, por lo que siempre lanzó a Odell y atrapó a Eli con receptores menores. Él sabía lo que estaba mirando.

En LSU, Beckham le dijo una vez a los entrenadores que temía el día en que el football se convirtiera en un trabajo. La NFL hizo que llegara ese día, como siempre lo hace. La pregunta ahora es si Beckham tiene que moler hasta que su chispa se reavive y luego volver a hacerlo cuando la chispa se apague de nuevo, como lo hará, dándose cuenta de que aferrarse a ella es un trabajo por sí mismo.

En abril, su madre, Heather, llamó a una vieja amiga, Caryl Smith Gilbert, la entrenadora principal de la USC, y le preguntó si podría trabajar con su hijo. El entrenador de velocidad de Smith Gilbert y los Trojans, Quincy Watts, llevó a Beckham a través de una serie de pruebas, en su mayoría diferentes tipos de saltos. Los primeros resultados fueron preocupantes. "Su poder en las primeras 10 yardas no fue tan bueno como su poder después de 10 yardas", dice Smith Gilbert. Formularon un plan, lleno de pruebas y datos de propiedad, y se reunieron tres veces por semana durante ocho semanas. Beckham siempre aparecía de buen humor: "animándonos", dice Smith Gilbert, excepto los miércoles. Los miércoles eran días de montaña en el área recreativa estatal de Kenneth Hahn. Para estar en el parque y estirado y listo para ir las 6 a.m., tenía que levantarse alrededor de las 4:45. "Sabíamos que estaría de mal humor", dice Smith Gilbert.

Beckham tuvo que correr colinas, que tenían 75 metros de largo e inclinadas a unos 65 grados. Durante seis semanas, tuvo que completar 18 de ellas, tres cada miércoles, con un descanso de dos minutos en el medio. En la primera colina de Beckham, no pudo correr a toda velocidad. "No cuentes", dijo Watts.

Beckham lo miró ferozmente. Y lo fulminó con la mirada. Watts se preguntó qué pasaría. ¿Se rendiría Odell? ¿Se daría por vencido sin renunciar oficialmente, dando un buen esfuerzo pero no lo mejor en el próximo intento? Pasaron los segundos. Odell abandonó su mirada, bajó la colina y corrió. Eventualmente encontró la manera de hacer lo que solía hacer: hacer que lo mundano sea divertido. Durante las siguientes semanas, se convirtió en una broma permanente que acusaría a Watts de contar la cantidad de colinas que había corrido. "Son las nueve", le dijo Watts en un momento dado.

"¡No, esa es la 10!" respondió.

Después de las colinas, Beckham corrió rutas en USC o en UCLA. Todos los días, se formaban multitudes, mirando por encima de la valla, preguntándose si realmente era OBJ. Algunos videos de él corriendo no recorren las rutas profundas con una mano, pero los cortos con dos manos se volvieron virales en los círculos de fútbol. Cuando Stewart los miró, le recordó el trabajo que produjo los touchdowns de la escuela secundaria que Odell quería -necesitaba- volver a visitar.


"Soy un niño de corazón, así que me divierto más cuando estoy aquí con todos ustedes", dijo Beckham a un grupo de campistas Randall Slavin for ESPN

Pat Shurmur se sienta en su oficina en una tarde de junio, después de haber presidido su primer minicamp. La carga del trabajo de un entrenador por lo general es evidente en su rostro, pero en la oficina de Shurmur, la carga literalmente se cierne sobre su cabeza. Las únicas imágenes en la pared detrás de él son fotos del equipo de los ocho escuadrones del campeonato de los Giants, cuatro de la era previa al Super Bowl y cuatro desde entonces. Las expectativas son claras. Shurmur está complacido de que Beckham no haya sido intercambiado -Odell fue parte del atractivo de este trabajo- y de que los Giants decidieran construir alrededor de Eli Manning, al menos durante por el próximo par de años. Temprano en el día en la práctica, Odell se parecía al viejo Odell. Pareció explotar fuera de la línea. Atrapó pelotas con dos manos y con una mano. Bailó con la música que llevaron a la práctica, especialmente a "What Is Love", y le diría a los periodistas dos meses después: "Estoy enamorado de lo que siempre me ha encantado".

Shurmur sabe que trabajar con Beckham es complejo y simple. La confianza siempre reemplazará la instrucción. Se acercó a él poco después de que consiguió el trabajo en enero y trató de reunirse con él tanto como sea posible. Beckham entró y salió del edificio, gracias a la rehabilitación, la incertidumbre de su contrato y su deseo de estar en Los Ángeles. Un mega contrato generalmente amplifica los hábitos de un jugador en lugar de cambiarlos. Nadie sabe qué hábitos amplificará Beckham en última instancia. Shurmur se reclina en su silla, y sus ojos salen por la ventana que da a los campos de práctica. "Espera un segundo", dice, y me induce a mirar.

"Está trabajando allí afuera con Eli", dice Shurmur. "Ejecutar rutas de alta velocidad, para lo que sea que valga".

Shurmur tiene las expectativas del campeonato sobre él y dos de los jugadores más importantes al darse cuenta de que están debajo de él, trabajando mucho después de que el resto de los jugadores lo hayan llamado un día. Eli siempre será insulso con los medios, pero es un astuto observador del talento y la situación. De una manera extraña, él sabe más sobre la próxima fase de la vida de Beckham que Beckham. Ha visto cómo sube y baja la fama, un dos veces Jugador Más Valioso de Super Bowl de una icónica familia de fútbol quien brevemente perdió tiempo de juego el año pasado ante Geno Smith y practica con un novato de tercera ronda llamado Davis Webb. Eli sabe que la vida de Beckham es única y no lo es, porque estaba en el punto de lanzamiento de la captura de David Tyree, la mejor captura en la historia de la NFL antes de la de Beckham. Así que va. Siempre habrá un próximo momento, y siempre habrá un nuevo tipo, pero también hay una recompensa si puedes sobrevivir los primeros años de adulación, dinero y dolor. Acumulas cicatrices, y la alegría no es tan inocente como se gana, y llegas a respuestas a preguntas que ni siquiera sabías preguntar. El movimiento entre mundos, desde el football hasta Hollywood o Madison Avenue, se vuelve más fácil. "Se mejora con la edad en esta liga", dice Manning.

En su oficina, Shurmur observa mientras Beckham recorre una ruta que nunca había visto antes, con más cambios y cambios de los que parecen lógicos antes de explotar en lo profundo, una sinuosa carretera rural que se une a una autopista. Beckham puede evocar muchas emociones. Él puede hacer que lo ames, y él puede hacer que lo ames un poco menos. Pero esto está claro: Él puede hacerte creer. Le pregunto a Shurmur qué ruta ejecutó Beckham.

"No lo sé", dice. Me mira a los ojos, y los bordes de su boca se curvan lo suficiente como para delatar su cautela practicada mientras dice: "No importa, ¿verdad?"


EL CAMPAMENTO casi ha terminado, pero hay una partida esperando explotar. Mientras juega "Shoot" de BlocBoy JB, Odell reúne a cientos de niños en un círculo. Los niños han estado nerviosos y emocionados porque después de que Odell volviera a la vida hoy, se puso nervioso y animoso, y como la mayoría de las personas a su alrededor, cuando Odell baila, ellos bailan. Los amigos a veces lo saludan bailando, un idioma compartido. En julio, dirigió un juego de football de celebridades en Hollywood, y la hija pequeña de una de sus jugadoras, la cantante y actriz Teyana Taylor, comenzó a llorar y señaló el campo. Ella quería a su mami. Beckham la levantó, con los labios temblorosos, las lágrimas en la cara, la abrazó y comenzó a bailar. Pronto ella apoyó su cabeza sobre su pecho y puso su brazo alrededor de su hombro. Ella estaba feliz. Como cualquier padre sabe, él había logrado una hazaña no menos impresionante que una captura con una sola mano.

Ahora Odell se inclina hacia los niños en el campamento y en la señal canta junto con la canción: "Shhh, no hagas ningún sonido". El círculo explota. Los niños están bailando, y él es el medio. Ningún otro jugador actual de la NFL podría lograr este momento. Cuando más tarde les dice a los campistas que "en el fondo soy un niño, así que me divierto al máximo cuando salgo con todos ustedes", es difícil de creer que no lo diga en serio. Después de un rato, se desliza fuera del círculo. El maestro de ceremonias dice que tiene otro compromiso para cuidar la vida de un atleta profesional, el mundo que estos niños quieren. La música sigue sonando mientras Odell sube a un carrito de golf. Observa a los niños con cabello rubio teñido bailar y practicar las capturas con una mano, su creación en el trabajo, como si esperara que todo pudiera durar un poco más.

Seth WickershamWickersham es un escritor senior de ESPN Digital y Print Media. Puedes contactarlo en Seth.Wickersham@espn.com y @sethwickersham.