Kathrine Switzer: 42 kilómetros y 195 metros por la igualdad

Los organizadores de la Maratón de Boston intentando frenar a Kathy. Getty Images

El camino para lograr la igualdad entre hombres y mujeres en el terreno deportivo, al igual que en otros espacios, ha sido muy largo. Cada paso, cada entrenamiento, cada circuito terminado ha sido una batalla ganada para los derechos de las mujeres, y el maratón, una prueba donde por años se rechazaba la participación femenina, es una gran ejemplo para entender que la igualdad de género se ha ganado a base de sudor y esfuerzo.

Cada 8 de marzo se conmemora en el mundo la lucha por el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Es un día en el que se reafirman las condiciones de igualdad en la vida política, civil, económica, social, cultural e incluso deportiva. Se reflexiona acerca de los logros y los retos que se tienen enfrente para lograr que todos gocen de las mismas oportunidades y de los mismos derechos.

El mundo deportivo no se está exento a esta reflexión. Aquí también se han llevado a cabo largas luchas para demostrar que las mujeres saben competir, que pueden llevar su cuerpo al límite, y logran realizar las mismas competencias de alto rendimiento que los hombres.

El deporte es uno de los mejores ejemplos para mostrar que si una mujer puede realizar uno de los eventos deportivos más difíciles y desgastantes, entonces tiene la capacidad de realizar cualquier cosa que se proponga. Tal es el caso del atletismo y especialmente del maratón, que si bien hoy en día parece incuestionable la participación de las mujeres en competencias internacionales, hace cinco décadas era impensable que estuvieran en estas competencias.

Fueron decenas de mujeres valientes las que decidieron cuestionar la prohibición a participar en el maratón distintas formas. Algunas empezaron a correr los maratones a escondidas y sin registro con el objetivo de demostrarse que podían correr los 42 kilómetros. Otras como Roberta Biggs solicitaban su inscripción formalmente aunque ésta era negada y corrían ya empezada la competencia.

En esta lucha, Kathrine Switzer juega un papel fundamental. La estadounidense se inscribió en el maratón de Boston, en 1967, dando solo sus iniciales, para que no impidieran que corriera. Pudo iniciar la carrera, pero al pasar la segunda milla, fue descubierta por las autoridades de la competencia, quienes le exigieron, por la fuerza que saliera de la pista. Frente a ello, sus compañeros de competencia hicieron a un lado al oficial de carrera para que pudiera continuar y cuatro horas y 20 minutos después, con esa ayuda, llegó a la meta la primera mujer inscrita -aunque sea de incógnita- en el evento.

Kathrine inició una nueva carrera: lograr que cualquier mujer en el mundo pudiera participar en esta justa deportiva. Tras organizar más de 400 carreras en 27 países, en 1984 el Comité Olímpico Internacional aceptó incluir la competencia de maratón femenino y con ello se logró que lo único que separe a las mujeres maratonistas de la meta sea su propio paso y no las barreras que en algún momento otros les impusieron.

El 8 de marzo es un día para conmemorar los derechos de las mujeres, y reflexionar sobre los pasos que se han dado a nivel deportivo para mostrar que, un mundo donde se tengan las mismas oportunidades y se respeten sus derechos, es posible.

Con información de Ángela Guerrero @angelaguerreroa