Lesiones de los runners: esguince de tobillo

ESPN Run

Muchas de las lesiones sufridas por los runners tienen que ver con sobrecargas de músculos y tendones, y si bien son situaciones que causan dolores y pueden dejarnos fuera de las pistas un buen tiempo, lo bueno es que no aparecen de forma repentina. Estas dolencias van avisando, dándolos alarmas que de atenderlas a tiempo, no deberíamos llegar a sufrir problemas como tendinitis, fascitis plantar, pubalgia, fracturas por estrés, etc. Sin embargo, hay otras lesiones frecuentes que se producen por traumatismos repentinos e inesperados, y entre ellas la más común es el esguince de tobillo, que aparece con más frecuencia en los corredores de trail running.

Se trata de una lesión causada por una brusca torcedura al pisar, y que reviste diferentes niveles de gravedad, en la cual mientras en algunos casos apenas genera molestias, en otros puede ser tan dolorosa que dificulte el caminar y obligarnos a dejar de correr. En otras palabras, esta torcedura puede generar el daños en los ligamentos de nuestro tobillo, y habitualmente ocurren cuando nos encontramos frente a un cambio inesperado de la superficie por la que nos desplazamos.

Ante este panorama, es muy importante tratar adecuadamente al esguince de tobillo, ya que de no hacerlo se puede generar una inestabilidad y debilitamiento crónico de la zona, lo que nos hace más propensos a sufrir nuevas torceduras mientras corremos. El tratamiento convencional suele incluir el llamado "R.I.C.E", un acronismo para las palabras en inglés: “rest”, “ice”, “compression” y “elevation”, traducido al español: descanso, hielo, compresión y elevación.

De las cuatro indicaciones, la que sin dudas más afecta a los corredores y es más difícil de llevar a cabo es el descanso. En este sentido, el período de reposo dependerá del grado de la lesión, por lo que te recomendamos recurrir de inmediato a un especialista para que evalúe la gravedad y en base a eso indique los pasos a seguir.

También es importante trabajar en la búsqueda de la recuperación del rango de movimiento, la fuerza y la coordinación neuromuscular, lo que facilitará evitar nuevamente problemas en el tobillo.

¿Sufriste alguna vez de un esguince?