Cuándo debes cambiar tu calzado para correr

ESPN Run

El calzado es un elemento fundamental para todo runner, ya que permiten entrenar con comodidad, evitar lesiones y mejorar nuestros tiempos. Pero, ¿cómo podemos saber si necesitan un recambio? La realidad es que no hay una regla matemática sobre cada cuánto tiempo debemos cambiar el calzado pero sí hay algunas reglas que pueden llevarte a comprobar que es hora de comprar otras zapatillas para correr.

Una de estas reglas tiene que ver con la cantidad de kilómetros acumulados que lleva el calzado. La idea general es cambiar las zapatillas cada unos 700 a 900 kilómetros en promedio, pero esto puede variar dependiendo de la técnica propia del corredor, el peso corporal y la superficie sobre la que se entrenar. Los corredores más livianos quizás pueden tener una zapatilla en buen estado durante más tiempo, mientras que un runner con exceso de peso gastará más rápido la amortiguación de su calzado. Hoy por hoy cualquier GPS deportivo en su plataforma lleva de forma semi-automática el registro de kilómetros corridos con cada para de zapatillas. Lo mismo que cualquier app para registrar tus entrenamientos, ya que usan el módulo GPS de tu celular, y ambos casos simplifica mucho las cosas permitiéndonos saber fácilmente y de manera muy precisa cuanto kilómetros acumulan nuestros calzados.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de las sensaciones. Sentir dolores en las rodillas y otras articulaciones de los miembros inferiores, padecer fatiga muscular, sufrir calambres en las piernas son claros síntomas de que se está perdiendo la capacidad de amortiguación del calzado. Cuando se siente una molestia en ambas piernas por igual suele ser un problema que no está asociado a una lesión sino a un problema como el calzado, la postura o falta de elongación.

Una buena práctica para optimizar la vida útil de tu calzado para running es no utilizarlo para otras actividades que no sean correr. Muchos runners usan sus zapatillas de correr para jugar al fútbol, ir al gimnasio, caminar o hacer clases de spinning. Esto hace que el calzado dure menos y pierda sus propiedades de amortiguación antes de lo pensado.

¿Cada cuanto cambias tu calzado de running?