Los Packers se enfrentan a una encrucijada esta primavera

MÉXICO -- Los Green Bay Packers se enfrentan a una encrucijada este mercado de primavera. Le queda un año de contrato a su mariscal de campo estelar Aaron Rodgers y como es usual con jugadores de esta importancia, se está buscando la renovación de su contrato. Los números de Rodgers son estratosféricos. Dos veces ganador del premio al Jugador Más Valioso de la liga, el índice de pasador más alto de la historia con 103.8 y el mejor índice de touchdowns e intercepciones con 4.1. Para tomar un poco de perspectiva, el segundo lugar es Tom Brady con un lejano 3.05.

Analizando estos números debería ser una decisión casi de trámite ampliar su contrato, sin embargo, Green Bay tiene problemas urgentes que debe atender. El punto débil de estos Packers en los últimos años ha sido la defensiva. Es urgente que inviertan dinero para fortalecerla, mediante el draft y posiblemente a través de la agencia libre.

El gerente general anterior Ted Thompson fue relevado del cargo por su incapacidad de mejorar la defensiva y probablemente lo que más le reclamaba la afición era su filosofía de no invertir en la agencia libre. Históricamente, jugadores como Reggie White y Charles Woodson fueron piezas clave que resultaron en títulos y son este tipo de jugadores los que Thompson ignoró año tras año. La persona que ahora está a cargo de llevarlos a la tierra prometida es Brian Gutekunst y está por verse cual será su filosofía en la agencia libre. Cuando fue se le realizó esta pregunta, Gutekunst respondió: "Si se nos presenta la oportunidad, no tendremos miedo en jalar el gatillo".

Pero ese no es su único problema. Jordy Nelson, Randall Cobb y Clay Matthews representan una gran cantidad del salario para Green Bay y retenerlos significaría tener considerablemente menos dinero para invertir en la defensiva y para Rodgers.

Debido a la situación del famoso tope salarial, los Packers no pueden darle a Rodgers el contrato que se merece y al mismo tiempo invertir en grande durante la agencia libre. El mariscal de campo tiene que llegar a un acuerdo con el equipo para que haya dinero restante para repartirlo en el resto de la plantilla posiblemente ganadora de un Super Bowl, como ya lo hizo Brady con los New England Patriots.

El problema es que Rodgers ya lo hizo en el 2011, cuando se convirtió en el jugador mejor pagado en su momento, pero también renunció a algunos millones de dólares para fortalecer el equipo, algo que nunca ocurrió. Si el pasador originario de Chico, California, deseara probar su suerte con otro equipo después de la próxima temporada, no habría nada ni nadie que pudiese evitarlo. Sería interesante imaginar lo que podrían llegar a ser los Jacksonville Jaguars, Buffalo Bills, New York Jets o hasta los Cleveland Browns con un mariscal de campo del calibre de Rodgers.

Es por esta razón que Green Bay tiene que romper el banco. El escenario más probable es una extensión firmada en algún punto este verano por aproximadamente cinco años, 30 millones por temporada y 60 millones garantizados. Con este cálculo, Green Bay podría firmar un jugador de renombre, posiblemente un esquinero, pero nada más. Otro escenario que pueden contemplar es ser agresivos en el draft, canjear selecciones de futuros sorteos por rondas altas del 2018 y buscar defensivos como el esquinero de Iowa, Josh Jackson.

El objetivo en "Titletown" todos los años es levantar el Trofeo Lombardi. Rodgers indudablemente quiere retirarse con más de un anillo de Super Bowl. Esta es una prueba masiva para Gutekunst y en su espalda carga el peso de toda una ciudad.