Expone ofensiva de Cowboys falta de creatividad y poco poder

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¿Es Jason Garrett el entrenador adecuado para los Cowboys? (1:18)

Carlos Nava cuestiona el desempeño del entrenador quien tras 7 temporadas aun no logra un juego eficaz e inteligente. (1:18)

Los Dallas Cowboys y sus aficionados tienen mucho de qué preocuparse después del primer partido de temporada regular y no sólo se trata de la derrota por 16-8 ante los Carolina Panthers.

La preocupación es sobre los problemas que parecen crónicos desde campañas anteriores y que esta vez parecen maximizarse por diversos factores. La falta de creatividad y verticalidad ofensiva es una realidad desde años atrás, desde que Jason Garrett se convirtió en el entrenador en jefe hace más de siete temporadas.

Si se suma la ya muy preocupante imprecisión del único quarterback que tienen, Dak Prescott, entonces, el resultado de la ecuación preocupa aún más.

La ofensiva de los Cowboys terminó con 60 yardas totales la primera mitad contra los Panthers y sin primeros y 10 en cinco situaciones de tercera oportunidad. Al final, sólo convirtieron dos de 11 terceras oportunidades a cambio de 85 yardas de pérdida por castigos, muchas de ellas en situaciones clave desde que el inicio del juego.

Tampoco ayudó la presión que la defensiva de los Panthers metió a Prescott, quien fue capturado en seis ocasiones. Los dos supuestos tackles ofensivos estrella, Tyron Smith y La’El Collins, cometieron castigos por sujetar. Se suponía que eran los dos veteranos que deberían sostener y apoyar a la línea ofensiva, que llegó con su estrella Zack Martin lastimado de una rodilla, aunque activo, con un guardia novato, Connor Williams, y el centro suplente Joe Looney.

Quizá se nota poco por la posición, pero es un hecho que uno de los problemas más graves fue la ausencia del centro Travis Frederick, quien, además, de que reconoce a las defensivas tal vez más rápido y mejor que Prescott, hubiera ayudado a que Williams tuviera una tarde menos complicada en Charlotte.

Prescott parecía fuera de ritmo, igual que el juego terrestre. Sus 19 pases completos en 29 intentos ni siquiera reflejan lo mal que jugó.

Es difícil saber si aún es temprano para comenzar a quitar culpas al “chivo expiatorio“, como el propio Dez Bryant se autonombró, pero ninguno de los receptores, encabezados por Allen Hurns, mostraron avance. Al contrario, sufrieron para desmarcarse en campo abierto y en trayectorias de mediano y largo alcance. Las 73 yardas de Cole Beasley no van a ser suficientes si los Cowboys creen que con pases rápidos al centro van a ganar demasiados partidos. Tienen que ser verticales de vez en cuando.

Hurns, quien debería ser el principal reemplazo de Bryant, atrapó un pase para 20 yardas, se desmarcó un par de ocasiones más, sin embargo, Prescott mandó mal los envíos.

El juego terrestre, que se supone debe sostener a Prescott y al resto del ataque, tampoco tuvo una tarde para celebrar con las 69 raquíticas yardas de Ezekiel Elliott, a quien la línea ofensiva dejó solo en la mayoría de sus 15 carreras.

Tampoco se podrá culpar al nuevo ala cerrada de los Cowboys, Geoff Swaim, quien hizo lo que pudo en sus pocas oportunidades, y el segundo en la posición, Blake Jarwin, estuvo solo en campo abierto, pero igual, Prescott no lanzó bien su pase.

La única área que pudo tuvo una actuación destacada y que evitó un marcador de escándalo fue la defensiva, aunque, por momentos, también exhibió los rutinarios problemas de falta de tackle y ajustes.

Sin embargo, las tres capturas que sumaron Malik Collins, Jaylon Smith y Tank Lawrence, sumadas al balón suelto que recuperaron en el primer cuarto, cuando parecía que los Panthers ya le anotaban a los Cowboys en la serie inaugural, ayudaron.

Se notó progreso, aunque discreto, en la defensiva.

Desde el lunes, como cada año, Garrett va a tener que aprender a vivir y responder a diversas decisiones.

Para colmo, el nuevo pateador, Brett Maher, el que cuesta casi $3 millones menos que Dan Bailey, falló un gol de campo de 47 yardas, que, de acuerdo al campamento de pretemporada que tuvo, parecía de rutina.

El tiempo es corto en la temporada NFL y los ajustes tienen que llegar rápido.

Dallas recibe el próximo domingo por la noche a sus rivales divisionales, los New York Giants y los arreglos pendientes son muchos, comenzando desde el plan de juego, envío de jugadas e intensidad que reflejan los entrenadores hacia sus jugadores en el campo.