Nuevo libro: Tom Brady dudó en seguir con Patriots por estar cansado de Bill Belichick

El quarterback Tom Brady se sintió atrapado en el receso de temporada y no estaba seguro de jugar más en la NFL para el único coach que ha tenido en su carrera, Bill Belichick, de acuerdo a un nuevo libro sobre la vida del entrenador en jefe.

“Si estás casado 18 años con una persona gruñona que siempre te critica y nunca te reconoce, después de un rato te quieres divorciar”, dijo una fuente con conocimiento de la relación Brady-Belichick a Ian Connor de ESPN, autor de “Belichick: La Creación del Coach Más Grande de Todos los Tiempos”, luego de la temporada 2017.

“Tom sabe que Bill es el mejor coach en la liga, pero ya se hartó. Si Tom pudiera, creo que se divorciaría de él”, agregó la fuente.

Basado en entrevistas con 350 personas (Belichick no cooperó), el libro, a publicarse el 25 de septiembre, reporta que Brady estaba tan molesto con su coach, que no estaba seguro a finales de marzo de regresar con los Patriots.

“Pero, al final, aunque quisiera, Brady no podía alejarse del futbol americano y no podía pedir un cambio”, escribió O’Connor. “Cuando Belichick mandó a Jimmy Garoppolo a los San Francisco 49ers y aprovechó el deseo que Brady siempre ha expresado por jugar al menos hasta mediados de los 40 años, fue el momento en el que Brady virtualmente se aseguró de jugar la próxima temporada y más. De haberse retirado o pedido su cambio, se hubiera arriesgado a hacer que una base de aficionados en New England que lo adora se molesta con él”.

Seth Wickershaw de ESPN y varios medios de Boston habían reportado sobre una tensión en aumento entre Brady y Belichick durante la última temporada, mucha de ella provocada por reducir el acceso al equipo que le había dado a Alex Guerrero, socio y preparador físico del quarterback. Así, Belichick dejó de darle a Brady el estatus de jugador más favorecido en los deportes que el pasador disfrutó en el pasado.

El gerente general de los New York Yankees, Brian Cashman, recordó en el libro que Belichick le dijo años antes sobre un desacuerdo que Brady tuvo con un preparador físico de los Patriots por el equipamiento.

“Belichick dijo, ‘Si Tom lo quiere, Tom lo obtiene’”, relató Cashman. “Si tienes un jugador de ese nivel, le das lo que necesita, aunque el preparador físico diga otra cosa”.

Brady fue el único quarterback de la liga que no asistió a los trabajos organizados de equipo en la primavera, también estaba molesto porque Malcolm Butler se quedó en la banca en la derrota en el Super Bowl LII ante los Philadelphia Eagles. Cuestionado por el comentarista Jim Gray a finales de abril sobre si se sentía apreciado por Belichick y el dueño Robert Kraft, Brady respondió, “¡Me apego a la Quinta Enmienda! Vaya, esa es una pregunta difícil”.

La relación entre los ganadores de cinco campeonatos se redujo a una de miradas que no sorprendió a la gente cercana al quarterback. De acuerdo al libro, la familia de Brady sintió por mucho tiempo que Belichick haría que su jugador franquicia decidiera retirarse antes de estar listo para hacerlo. Nancy, hermana de Brady, es citada indicando que su hermano creía que “Belichick definitivamente le hará lo que algún día los Indianapolis Colts le hicieron a Peyton (Manning)”.

Brady comenzó a preocuparse por su trabajo inmediatamente después de que Belichick habló de su edad y estatus contractual y el deseo del coach de hacer un movimiento “temprano y no tardío en la posición de quarterback”, cuando los Patriots reclutaron a Garoppolo en 2014.

Un asistente de los Patriots dijo que el sentimiento general entre los miembros del staff en ese entonces no era que el sistema de Belichick pudiera convertir a los 32 quarterbacks titulares de la liga en pasadores de Super Bowl.

“Pero si nos das a cualquiera de los 15 mejores, podríamos lograrlo”, dijo el asistente. “No creo que los coaches vieran a Tom de una forma tan especial como alrededor de la NFL se le aprecia. El Sr. Kraft cree que Tom es lo mejor que le pudo pasar, pero los coaches, no”.

Otro material notable en el libro incluye:

Deflategate
En los primeros días del caso, Belichick estaba entre los directivos de los Patriots que tuvo “serias dudas” sobre la afirmación de Brady de no haber estado involucrado en el potencial desinflado de balones usados en la victoria sobre los Colts en el Juego de Campeonato de la AFC de la temporada 2015.

Una persona cercana a Brady dijo que toda su familia estaba “molesta” con Belichick por decirle a los reporteros que le preguntaran al quarterback sobre cómo prefería los balones y “muy molesta” con Kraft por anunciar en 2015 que no disputaría la suspensión de cuatro juegos a Brady. De la percepción de que Belichick inicialmente dejó el caso en manos de Brady, un amigo cercano al pasador dijo, “Creo que Bill manejó la situación terriblemente, especialmente cuando involucró a un tipo que había hecho de todo para ayudar a su carrera como coach y lo dejaste a la deriva”.

Brady le dijo a su círculo de amigos que su débil respuesta a la pregunta sobre si él era un tramposo (“No lo creo”) no fue una traición de su subconsciente ante el Deflategate sino pensamientos sobre el Spygate y la idea de que al menos algunas de las sospechas sobre presuntas malas tácticas de los Patriotas podrían ser verdad.

Spygate
Durante el juego de la Semana 1 ante los New York Jets en 2007, luego de que se le confiscó una cámara de video a un empleado de los Patriots por grabar ilegalmente a coaches de Nueva York desde la banca, tres oficiales recordaron un acalorado debate en una oficina del Giants Stadium sobre el control de la cámara y el video. El agente Bob Bukowski del FBI y directivos de la Policía Estatal de New Jersey y oficiales de seguridad en Meadowlands Jim Crann y Pat Aramini, quien había trabajado encubierto para infiltrarse en la mafia Genovesa, escucharon al jefe de seguridad de los Patriots, Mark Briggs, y a dos directivos de los Jets discutir sobre el concepto de “malas prácticas”.

Crann dijo que Briggs acusó a la seguridad de Meadowlands de robarse la cámara.

“Sabían lo que había en el video y lo querían de regreso. Lo intentaban por alguna razón, pero no había forma (de devolvérselas)”, señaló Bukowski.

Urban Meyer y Aaron Hernandez
Como entrenador de la Universidad de Florida, Urban Meyer advirtió al menos a un equipo de la NFL que no debía reclutar al talentoso, pero problemático ala cerrada Aaron Hernandez.

“Miren, es un gran jugador, pero es un pu** mentiroso para burlar al sistema y le enseña a los demás a hacerlo. Con temas de mariguana, nunca lo atrapamos, pero sabemos que la consume… No lo toquen”, dijo Meyer a ese equipo.

Un directivo de ese equipo dijo que quedó sorprendido cuando el amigo de Meyer, Belichick, reclutó a Hernandez en la cuarta ronda .

“Nunca lo entendí”, dijo ese directivo.

Bill Parcells
Parcells y Belichick habían reparado mucho del daño causado en su relación por la repentina renuncia de Belichick como coach de los Jets luego de 1999, pero Parcells es citado en el libro cuestionando que el plan de su ex coordinador defensivo en la victoria sobre los Buffalo Bills en el Super Bowl XXV terminara en el Salón de la Fama.

“No sé de quién fue esa idea. Si algo debiera estar en el Salón de la Fama, debe ser el plan de juego del coordinador ofensivo Ron Erhardt. Tuvimos el balón por 40 minutos y algunos segundos. Eso requiere trabajo, consistencia en el campo. La defensiva sólo estuvo 19 minutos en el campo. Para mí, tuvimos un buen plan de juego ante los Bills. Se pensó bien (…), pero no minimizo nada. No sé cómo sucedió eso, (pero) no estoy criticando a nadie”, dijo Parcells.

Nick Saban
Aunque los amigos formaron una dupla devastadora en 1994, cuando la defensiva de los Cleveland Browns fue líder de la NFL al permitir sólo 2014 puntos, Belichick y Saban tuvieron sus momentos de tensión. Saban no atendía las restricciones de Belichick a sus asistentes con los reporteros y por la conservadora filosofía de Belichick a la defensiva.

“Nick estaba muy enojado con Bill”, recuerda el ala defensivo Pro Bowl Rob Burnett. “Nick quería hacer muchas cosas y Bill lo limitaba. Me reunía con Nick todo el tiempo y Bill no dejaba modificar las defensivas, se quedaba en lo básico. Nick recuerda que le decía, ‘¿Recuerdas en el campamento de entrenamiento cómo no podían bloquear nuestras cargas?’. Y Bill sólo decía, ‘Lo sé, lo sé’. Lo ponía en el plan de juego y Bill simplemente no lo usaba los domingos’.

“Al final, no fue la mejor de las relaciones”,agrega Burnett.

Los Giants
George Young, quien fue el gerente general de los Giants por mucho tiempo, dejó en claro que Belichick, coordinador defensivo en ese entonces, nunca sucedería a Parcells como coach del equipo.

“Yo estaba ahí cuando (George) lo dijo”, recordó Chris Mara, entonces director de personal deportivo. “(George) dijo, ‘(Bill) nunca se convertirá en el coach de los Giants. Es un ex jugador de lacrosse. Es un desastre la mayor parte del tiempo’. A George le importaban mucho otras cosas, como la apariencia, algo por lo que tenía en muy buena opinión a Ray Perkins, quien era un líder nato. No creo que haya visto eso en Belichick”.

El padre de Belichick
Steve Belichick estaba adelantado a su época en relaciones raciales. Como miembro de la Marina en la Segunda Guerra Mundial, el padre de Belichick fue el único hombre de raza blanca que no se salió del club de oficiales en Okinawa cuando uno de los primeros marinos afroamericanos, Samuel Barnes, entró al lugar.

En lugar de irse, Steve se hizo amigo de Barnes, quien enfrentó al racismo con regularidad durante su servicio. La hija de Barnes, Olga, comparó esa relación de amistad racial con la que tuvieron los ex corredores de los Chicago Bears, Gale Sayers y Brian Piccolo en la película “Brian’s Song” de 1971.