Las dos caras

BUENOS AIRES -- Es el hombre más importante la historia moderna del fútbol español. Fue el goleador de la última Eurocopa y es uno de los máximos artilleros históricos del Seleccionado. Pese a estos logros indiscutibles, recién se convirtió en ídolo y leyenda por lo realizado en esta Copa del Mundo. Es David Villa, el mejor futbolista de Sudáfrica 2010 hasta el momento.

Hay un dato que describe a la perfección la superlativa importancia que tuvo y tiene el Guaje en esta competencia para la Roja: convirtió cinco de los seis goles que llevaron al equipo a las semifinales de un Mundial por primera vez en la historia. Sí, España al fin jugará siete partidos mundialitas y el gran responsable de eso es el delantero del Barcelona.

Villa debutó en el Sporting Gijón, luego pasó por el Zaragoza y brilló en el Valencia. Al final de esta temporada fue fichado por el Barcelona, que pagó por él 40 millones de euros. Siempre se destacó en la Liga, pero su verdadero ámbito favorito es la Selección. Allí es donde se siente más cómodo y con esa camiseta descolló como en ningún otro sitio.

Debutó en el combinado nacional a los 24 años y nunca más perdió la titularidad. Sufrió la eliminación en Alemania 2006 y fue uno de los abanderados de la recuperación del fútbol español, que ganó en la Euro 2008 su primer título en cuarenta años.

En Sudáfrica terminó de subir al olimpo de los dioses. Superó a Emilio Butragueño entre los máximos goleadores españoles en Mundiales y marcó en los octavos y los cuartos de final. Su categoría apareció cuando más se necesitaba y toda España le rinde tributo a su olfato.

Llegó a la Copa del Mundo a la sombra de cracks como Xavi, Iniesta y Fernando Torres, pero se ganó el mote de figura. Demostró que no sólo está para finalizar la jugada, sino que también puede formar parte del fino circuito de juego de la Roja.

Es el paradigma del nuevo jugador español, que cambió su mentalidad para siempre. En otros tiempos, España no hubiera mostrado la actitud necesaria para vencer a un rival durísimo como Paraguay en una instancia semejante. Sin embargo, algo se modificó en el carácter del futbolista español, que ahora gana hasta cuando no juega bien.

Villa es el alma y el gol del semifinalista que enfrentará al que hoy es el super equipo del Mundial. Si Alemania vuelve a jugar como lo hizo ante Inglaterra y Argentina, será muy difícil para el conjunto de Del Bosque repetir la victoria de la final de la Euro. Aunque con el gran David todo es posible.

QUE NO SE PEGUE POR PEGAR
La contracara del Guaje hoy es Lionel Messi. No sólo por nivel futbolístico, sino por la fría realidad que generan los resultados. Argentina fue vapuleada por una Alemania pletórica de fútbol que no le dio opciones y el crack del Barça es señalado como uno de los culpables.

Sí, era la gran esperanza para dar la vuelta olímpica después de 24 años. Sí, es el mejor de todos y tenía la oportunidad de demostrarlo en la Selección. Sí, fue de mayor a menor y jugó peor cuando Argentina más lo necesitaba. Todo es cierto, pero también es cierto que a partir de este campeonato algo puede cambiar en la relación de Messi con la Albiceleste.

En Sudáfrica 2010 dejó de ser ese adolescente fastidioso que se enojaba cada vez que no le llegaba la pelota. Aquí se convirtió en el posible líder del futuro. En este torneo generó varios de los goles del equipo pese a su sequía personal. En este Mundial dio un paso que deberá ser aprovechado por el próximo conductor del Seleccionado, se llame o no Diego Maradona.

Habrá que aprender a rodearlo, a entender qué es lo que mejor le hace, lo que más le sirve. En la primera fase fue el mismo jugador que ganó el Balón de oro, el mismo que descolla en el Barcelona. Después se cayó y rindió menos de lo que todos esperábamos.

Las causas pueden ser la inexperiencia o la ansiedad por marcar un gol. Pero nunca se podrá decir que fracasó, como tampoco fracasó el Seleccionado en su conjunto.

En cuanto al nivel del equipo en general, esta Copa del Mundo deja varias certezas. La más importante es el crecimiento de Diego Maradona como entrenador. El ex astro demostró que puede conducir a un grupo con criterio y seguridad. Además, con errores y desacoples en la defensa y el mediocampo, le dio una idea muy valiosa a su equipo: la de salir a atacar siempre.

La eliminación es dolorosa pero también es un baño de realidad. Alemania es mejor equipo, con un funcionamiento superlativo y en un momento inmejorable. No hay más que decir. Fue un partido de fútbol en el que ganó el mejor, no hay más misterios.

O sí, quizás queda sólo uno: el eterno interrogante de por qué cada vez que llega un Mundial los argentinos creemos y sentimos que somos los mejores para después, tras el golpe, entender que sólo estamos para intentar y dar pelea. Esa será una lección para aprender de cara a Brasil 2014, aunque no puedo evitar sentir que ese aprendizaje será más difícil que volver a levantar la Copa.