Casemiro y Modric relanzan al Real Madrid

MADRID (Paola Núñez | ESPN Digital) -- Casemiro y Modric salvaron al Real Madrid. El conjunto merengue venció por 2-0 a Sevilla para tomar por asalto la tercera plaza de la tabla gracias a dos tantos de los mediocampistas en la recta final del encuentro.

Solo Vinicius Júnior, y en ocasiones, Benzema y Modric, son capaces de transmitir algo distinto. Al primero le falta camino por recorrer para ser la pieza decisiva. Poco, pero le falta.

Santiago Solari, y con él, el resto del equipo están empecinados en hacer de la estrella del mañana una realidad en el presente. Por desgaste. Por tedio. Porque no hay otra 'esperanza' a la que aferrarse.

En ese plan de hacer funcionar al brasileño como "referente en ataque" se les fue medio partido. La otra mitad en refugiarse ante el temor (justificado) a cometer un error que provocara otra derrota catastrófica.

El Real Madrid se ha vuelto un equipo inseguro que si tiene que elegir entre arriesgarlo todo yendo hacia delante a buscar el gol que le de los tres puntos o cuidar el de un empate 0-0, prefiere lo segundo.

Y así se hubiera quedado si Casemiro no se enfunda en el traje de héroe tardío que tanto gusta a la grada del Bernabéu para. Pero tuvieron que pasar 80 angustiosos minutos antes de que el brasileño devolviera algo de tranquilidad al equipo merengue con un soberbio disparo desde fuera del área.

Para Sevilla fue como verse súbitamente en medio de una tormenta. Fue entonces cuando entendió que si los tres puntos acababan quedándose en Madrid fue porque no quiso aprovechar algún momento de debilidad del rival.

Bien es cierto que el Madrid ha mejorado notablemente en defensa y dejó muy poco espacio al Sevilla. Pero también que fueron los hispalenses los que tuvieron la más clara de todo el partido en un disparo de Escudero, que llegó solo y con balón dominado, y que inexplicablemente lanzó fuera.

Con el 1-0 asegurado, Madrid recobró la confianza y se lanzó al ataque, casi como en sus mejores tiempos, en busca del segundo, hasta que lo consiguió ya con el tiempo cumplido en una carrera a la contra de Luka Modric.

Hasta entonces, Real Madrid dio tumbos por la cancha. Tenía el balón pero no acaba de dominar. Espera la oportunidad para contraataque pero no presiona. Crea, pero deja todo en manos de un talento en bruto con pocas horas de vuelo en la elite.

El cuadro local llegaba una y otra vez por las bandas. El resto lo hacía Modric limpiando camino y Benzema, que dejaba la mesa puesta para Vinicius. Las oportunidades más claras del equipo local llegaron cuando el brasileño acertaba en la decisión, que tampoco era muy frecuente. Una y otra vez, el brasileño desperdició oportunidades cantadas.

Ya fuera porque el disparo le salía demasiado flojo, porque no levantaba la vista y la mandaba dolorosamente desviada, y en un par de ocasiones, por falta de confianza. Detalles que se solucionan con el tiempo.

El problema es que el Madrid no podía esperar más. Un descalabro ante Sevilla significaba dar la Liga por perdida definitivamente. Alguien tenía que resolver, no importaba como.

Fueron los mediocampistas más importantes en la cancha, Casemiro y Modric, a falta de pólvora en ataque.