El Barça golea y está en cuartos de final de la Champions

El capitán Lio Messi abrió el marcador para el club blaugrana. AFP

BARCELONA (Jordi Blanco) - El Barça jugará, por temporada número 12 consecutiva, los cuartos de final de la Champions League después de imponerse al Olympique de Lyon en el Camp Nou en un partido marcado por el ritmo de Messi, quien esperó hasta el momento oportuno para relanzar al equipo a una goleada espectacular.

El Olympique se arrodilló al 5-1 que le infringió el Barça en una recta final eléctrica del capitán, que marcó el 3-1 para evitar sufrimiento y asistió consecutivamente a Piqué y Dembélé para convertir la noche en un festival. Increible y cierto.

Goleó el Barça por 5-1 después de un ejercicio de concentración máxima que le llevó a plantear el partido con una seriedad absoluta, sabiendo jugar, sufrir y aplastar cuando tocaba. Avisado por las sorpresas que sufrieron Real Madrid y PSG en su estadio, tras llegar a ese segundo asalto con ventaja en el marcador e indudable consideración de favoritos, el equipo de Valverde apareció en el césped con mirada asesina y ambición desmedida.

Intentó responder al reto el OL jugando el balón con rapidez pero muy pronto empezó a acularse, sobrepasado por la excepcionalidad de Arthur en la combinación y agobiado cada vez más con la presión asfixiante de los azulgrana, que a los tres minutos ya avisaron con un disparo seco de Messi que con dificultades rechazó Lopes...

Fue el preludio de lo que se avecinaba y el principio del fin que se suponía se firmó a los 18 minutos, cuando Messi, otra vez a lo Panenka, transformó el penalti con que castigó el árbitro una caída de Luis Suárez con Denayer. Ahí se sintió estafado el OL por considerar que el delantero uruguayo se tiró de mala manera al suelo después de pisar al defensa francés, pero sin atender al VAR ni a discusiones el polaco Szymon Marciniak señaló el penalti, lo marcó Messi y se catapultó el Barça.

A partir de ahí quedó tocado el OL y comenzó a ganar tranquilidad un Barça guiado de manera extraordinaria por el toque de Arthur, el acompañamiento de Rakitic, la pausa de Busquets, la inteligencia de Coutinho, el liderazgo de Messi y la entrega innegociable de Suárez, al que no le hizo falta marcar para completar un primer tiempo excelente...

Lesión, gol... Y partido

Todo le fue tan mal al equipo francés que poco después del 1-0 sufrió la lesión de Lopes, abrumado por un golpe de Coutinho y que debería abandonar el partido habiendo encajado ya el 2-0, en una magnífica combinación que sentenció placer Coutinho, asistido por Suárez para encender el Camp Nou, cuya hinchada ya disfrutaba sin disimulo de lo que entendía una noche feliz.

Agradeció el Olympique la llegada del descanso, confiado aún en despertar en la una segunda mitad en la que se plantó con esperanza, adelantando sus líneas y decidido a jugárselo todo a una carta. Y, de entrada, le salió cara.

Parecía tranquilo el Barça, quizá inconsciente del despertar de un rival que supo apretar los dientes en defensa, se verticalizó y encontró premió, en un balón colgado al área de Ter Stegen que no supo rechazar la defensa azulgrana y le dio la oportunidad a Tousart de soltar un remate ajustado que provocó el 2-1. Y el miedo escénico en el estadio.

Ahí se convirtió el partido en una lucha sin cuartel, con el Olympique relanzado, buscando el cara a cara con el Barça y el equipo azulgrana intentando rebajar el ritmo, buscando la pausa sin encontrarla y abocado a una guerra de nervios que obligó a Valverde a dar entrada a Dembélé por Coutinho, perdido entre la contienda, primero y poco después a Vidal por Arthur, señal de que pretendía asegurar por lo físico más que por el juego la clasificación.

SENTENCIA

Pero se acabó todo en cuanto Messi se puso, ya sin disimulo, el traje de faena. Pareciendo que pretendía apretar los dientes y sufrir el Barça, Leo decidió dar el paso adelante y en dos minutos convirtió el sufrimiento en sentencia. Condujo primero con maestría, asustando y recortando, hasta encontrar el hueco y lanzar un disparo cruzado que llegó a rozar Gorgelin... Pero sin evitar el 3-1.

Aún no parecía rendido el Olympique, que dio un último paso al frente, pero se encontró con, otra vez, la aparición mágica del capitán azulgrana, que volvió a llevar el balón hasta el área francesa y esperando todo el mundo su disparo decidió asistir de manera soberbia a Piqué para que el central convirtiera el 4-1.

Se acabó. Se acabó, claro, con otra asistencia de Messi, esta vez para Dembélé que colocó el cinco en el marcador, en un desemboque de partido inimaginable cuando el OL, con el 2-1, llegó a soñar con igualar el marcador.

Si Cristiano aplastó al Atlético... Messi respondió al desafío con una noche, otra, magnífica.