Vinicius confirma en el Wanda Metropolitano que es un titular indiscutible

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El conjunto blanco vence al Atlético por 3-1 en un partido marcado por las polémicas y el VAR. (1:19)

MADRID - Vinicius se doctoró en el Wanda Metropolitano. Lo bordó. Eléctrico en la banda, mandó a la lona al colombiano Arias, que no le vio en toda la tarde. Velocista con precisión, fortaleza física, Vinicius es brasileño pero afortunadamente es más Cunningham que Robinho, en el análisis de estilo.

Hoy deleitó con un recurso nuevo, un pase de exterior, similar al repertorio que propició en 1980 que el Camp Nou se pusiera en pie a aplaudir a Laurie Cunningham, inglés de origen jamaicano, al que una lesión le privó de ser una gran estrella en el Real Madrid.

Vinicius es explosivo, es un atleta. Una delicia para la vista, conduciendo el balón pegado al pie, comienza a ser protagonista de verdad. Y a medida que vaya creciendo, seguro se postulará para sacar córners, faltas y asumir otras responsabilidades.

Vinicius fue un rayo en la banda. Le falta gol, pero seguro que mejorará ese arte con el tiempo. Es un crío de 18 años. Frente al Atlético de Madrid, desde el minuto uno se vio que tarde o temprano iba a ser cazado con un penalti. Era cuestión de tiempo. Giménez o Godín tenían que salir al cruce. Porque su banda era un parque de atracciones. Uno u otro temían hacer penalti. Le tocó a Giménez la ruleta rusa. Y Sergio Ramos hizo el 1-2.

Vinicius está de dulce. No le sobra un regate. No es 'chupón'. No le gustan las bicicletas. Suelta de primeras y el fútbol lo agradece. Es preciso. Sólo tuvo un pero. El gol de Griezmann viene precedido de una pérdida ante Correa, pero la acción estaba al límite. Y pudo ser falta.

Santiago Solari dio a Vinicius 57 minutos. Le cambió por Gareth Bale. Era un cambio con riesgo. Vinicius está de moda. Quitar al mejor del equipo da siempre vértigo a un entrenador. Se la jugó Solari. Bale, el jugador más caro en la historia del Real Madrid, reclama su status. Solari camina valiente en las decisiones. Bale tuvo su espacio y le devolvió la confianza. Firmó el 1-3 y Solari puede explicar con suficiencia el cambio. Solari lo acertó todo en un derbi donde el Atlético de Madrid nunca estuvo cómodo.