La dictadura perfecta

La historia de Cruz Azul va ligada al apellido Álvarez. En una tarde calurosa de 1976, Guillermo Álvarez Macías le mostraba al entonces presidente de la República Méxicana, José López Portillo, un ambicioso proyecto agropecuario en la región de Ciudad Jasso, cuando un infarto fulminante le abatió enfrente de todos. Con su deceso se iban 23 años de exitosa gestión deportiva y comercial de Cruz Azul, ganando 12 campeonatos (5 de liga, 2 Copa México, 1 Campeón de campeones, 1 de segunda división y 3 de Concacaf).

La empresa y el equipo asumiría riesgos, bien los sabían hasta los propios hijos de Álvarez Macías: Alfredo, Guillermo y Carmen.

Las Asambleas en Ciudad Jasso, después denominada Ciudad Cooperativa Cruz Azul, eran electrizantes. Se recuerda que uno de los más longevos, Rosendo Rojas Coria, pidió que el director general de la empresa y el equipo no durara más de 10 años para evitar cotos de poder y una posible dictadura.

A la muerte de Guillermo Álvarez Macías, tomó el control presidencial, Joel Luis Becerril, pero siempre presionado por la familia Álvarez, deseosa de retomar el poder. Billy Álvarez, el segundo de la dinastía, se preparó desde joven para el cargo, lo mismo que hoy en día hace con su primogénito, Guillermo Robin Álvarez.

Se recuerda todavía la tarde en que uno de los miembros del consejo, Margarito Reynoso, se jugó la posición al enfrentar al presidente Joel Luis Becerril y exigirle que se retirara del cargo para permitir que otros aspiraran al puesto cuando llevaba 12 años de gestión sumando dos títulos de liga. Margarito Reynoso fue el operador de la llegada de Guillermo Billy Álvarez a la presidencia del Club y a la dirección de Cruz Azul en 1988. Dicen que este movimiento de alfil le trajo muchos beneficios.

En 135 años de historia de la Cementera Cruz Azul, 52 de ellos han sido regidos por la familia Álvarez. Mario Vargas Llosa, el escritor peruano, definió al PRI como la dictadura perfecta en 1990 argumentando, “tiene las características de las dictaduras, empezando por la permanencia”, dijo aquella vez frente a Octavio Paz.

Billy Álvarez tiene mucho de permanencia y se reinventa en medio de sus fracasos. Ha llevado la cooperativa con mano firme y las riendas de un entristecido y vapuleado Cruz Azul por 29 años. El problema, es que cada año que pasa, hace más grande la leyenda en su contra. “Indudablemente es incómodo, porque no ven a todas las finales que hemos llegado, pero por mi mente no está el dejar la presidencia”, ha dicho desde hace tres años en reiteradas ocasiones.

Comparado con otros equipos trascendentales en México, Cruz Azul, bajo la dictadura de Billy Álvarez, se ha rezagado en éxitos. En los 29 años que lleva al frente, en otros clubes ha existido un ejercicio de cambios fructíferos.