La 'evolución' de España pasa por Saúl

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España conquista Wembley tras 37 años (0:54)

'La Roja' obtiene su primer triunfo desde 1981 tras ocho encuentros en la casa de la selección inglesa. (0:54)

MADRID -- Saúl (Elche, 1994) acumula más de 250 partidos en las botas. Hace cuatro años que es fundamental para el Atlético de Madrid de Diego Simeone; tanto que la temporada pasada fue el hombre que más minutos disputó (4,751) y para allá va en la que apenas empieza (390). Pero no fue hasta el sábado, en la victoria de España sobre Inglaterra (1-2) en Wembley, que se reconoció en él a un mediocampista con posibilidades de liderar la regeneración del gastado juego de España.

“Saúl es un jugador que me gusta mucho. Que une una gran calidad técnica con un físico descomunal y una personalidad increíble. Es un futbolista muy completo”, dijo Luis Enrique tras la victoria de España sobre Inglaterra (1-2). De tan necesitada que estaba España de ver a una selección funcional en la cancha, que lo histórico del triunfo – el primero en Wembley desde 1981 – casi pasó a segundo plano.

El equipo que dos meses atrás había vuelto prematuramente y en camilla de Rusia por una sobredosis de toques intrascendentales daba señales de vida. En esa versión rehabilitada, Saúl brilló no había podido hacerlo vistiendo la camiseta de la selección a falta de una oportunidad para mostrarse en un escenario ‘grande’ con la Roja. No fue a la Eurocopa 2016 y no jugó ni un minuto en el Mundial.

“Le di muchas vueltas en el verano (a la suplencia en Rusia), pero creo que ya no hay que hablar porque no importa. Viví una experiencia inolvidable. Aporté lo que tenía que aportar y no me lo tomé de mala manera”, dijo en una rueda de prensa celebrada un día después de que España aterrizara en Elche, su ciudad natal, y donde este martes se enfrentará a Croacia en la segunda jornada de la Liga de Naciones de la UEFA.

Habían pasado pocas horas desde que, en su partido número 11 con la selección, se había estrenado como goleador internacional. Fue un tanto como los que suele marcar, que no son muchos, pero sí cargados de simbolismo, cuando no cruciales. En su primera llegada al área, con un disparo con una potencia descomunal para iniciar la remontada de España que le devolvió la vida.

“Apenas había jugado diez partidos (antes de Inglaterra), no soy fundamental para la selección”, señaló. Pero lo fue el sábado – realizó más disparos que nadie (tres, todos a puerta) y sumó cuatro acciones defensivas. Saúl es el único de los 23 jugadores de Luis Enrique que funciona donde lo pongan. En su habitual puesto en el Atlético en el centro de la cancha, en el que mejor le acomoda en la creación, como lateral, interior, o hasta de central, posición que ocupó media temporada en su etapa de fogueo en el Rayo Vallecano (2013-14).

“Es verdad que tengo una posición en la que puedo rendir mejor y las otras puedo suplir a un compañero porque pase algo o cualquier cosa. Saúl está ahí para jugar de lo que haga falta”, dijo el jugador poco antes de embarcarse rumbo al Mundial.

Sabrá Fernando Hierro por qué no ha podido demostrarlo en Rusia. Pero en la incipiente era de Luis Enrique aprovechó la primera oportunidad que tuvo para hacerlo. Y se espera que el martes, ante su gente, puede tener otra pese la advertencia de Luis Enrique que titulares indiscutibles “conmigo, pocos”.

Será el primer encuentro de España en el Martínez Valero en diez años. El escenario, hogar del modesto Elche de la Segunda División, club en el que milita su hermano mayor Jonathan, ha dado suerte a la Roja. Ha ganado los cinco partidos que ha disputado y solo un gol encajado y de eso hace ya 15 años, cuando venció a Ucrania por 2-1 el 10 de septiembre de 2003.

La última vez que pasó por ahí, España no tenía una estrella en el escudo, ni tenía nada. Era el amanecer de la “era dorada”. Fue en marzo de 2008, cuando Luis Aragonés hacía los últimos ajustes previos a la Eurocopa que lo cambió todo. La victoria por 1-0 sobre Italia no despertó gran expectación.

Ese “estilo” al que todos, menos Luis Enrique y sus hombres, se aferran con uñas y dientes, no terminaba de ganar adeptos a pesar de encontrarse en plena fase ganadora. Fue el partido número 14 en una racha sin perder que acabaría en 35 (ya con Vicente del Bosque al mando) después 32 victorias y tres empates. Y un campeonato de Europa entremedias.

Saúl tenía 13 años. El menor de tres hermanos futbolistas acababa de llegar a la cantera del Atlético de Madrid dejando atrás la barbarie de La Fábrica de merengues.

Ni en Elche, ni en el resto del país, podían imaginar que diez años después, España regresaría al Martínez Valero en plena etapa de “regeneración” de ese estilo que se volvería marca propia y soñando, no con dejar de ser el eterno aspirante, si no con volver a conquistarlo todo.

Ni que el primer jugador nacido en la pequeña ciudad alicantina en disputar un partido oficial con la selección española se postularía como una pieza esencial para dar ese paso hacia adelante.