Fútbol en América: Nueva York, donde el fútbol sobrevive en la selva de concreto

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#Directamente: 'New York, donde el fútbol nunca duerme' (4:03)

El fútbol experimenta un crecimiento notable en La Gran Manzana de manos de la comunidad latina. (4:03)

NEW YORK -- La ciudad de Nueva York siempre busca ser cuna de triunfadores, sus calles son inspiración para los valientes que se atreven a explorar una ruta difícil pero satisfactoria. El paso por las inconfundibles calles de Manhattan y Brooklyn, la marcada diferencia económica que se registra desde el Bronx hasta Queens y Staten Island, convierte a esta gigantesca urbe en refugio de aventureros a un alto precio.

Con más de 8 millones y medio de habitantes según datos del Censo, la metrópolis termina siendo la más poblada en Estados Unidos, y cada uno de sus cinco condados trae historias de fútbol, disciplina y perseverancia.

Una de ellas empezó con la primera franquicia de la Major League Soccer (MLS, por sus siglas en inglés) en noviembre de 1994, el Empire Soccer Club, que luego cambiaría su nombre a los MetroStars trayendo al uruguayo Tab Ramos como su primer fichaje.

“El área metropolitana de Nueva York, es una zona con gente que tiene un carácter fuerte, cuando fui a la selección por primera vez, éramos tres jugadores de Nueva Jersey, el haber crecido en esta área me ha ayudado personalmente muchísimo”, reflexiona Ramos, quien hoy aspira a convertirse en el primer latino en dirigir la selección de mayores de las barras y las estrellas. “Pude llegar a la selección, pude ahora llegar a dirigir la Sub-20 en tres mundiales consecutivos; así es que es una zona que tiene 100 años de historia en cuanto a fútbol y un sector en el cual se le puede sacar mucho fruto a nivel nacional”.

Los MetroStars cambian de nombre al popular New York Red Bulls en 2006, y desde ese momento el paso de grandes jugadores y entrenadores le hacen juego a los destellos de Times Square; por esos camerinos sudó la camiseta Juan Carlos Osorio, el director técnico del Tri mexicano, quien fue mesero y albañil en la gran manzana para pagarse sus estudios en ciencias del ejercicio.

“No es tan fácil vivir en Nueva York, es muy costoso mantenerse, siempre ha sido difícil sobrevivir, pero con todo esfuerzo hay una recompensa”, comenta José Escandón, un delantero hijo de inmigrantes ecuatorianos, recientemente fichado por los Red Bulls. “Pienso que los hispanos tienen esa satisfacción de decir yo represento a Nueva York, y para mí que estoy jugando con el equipo local es una odisea”.

El eco de aquellos que con sudor y sangre forjó esta urbe retumba en los oídos de su gente a diario, y bien lo dicho el dicho: “el que logra sobrevivir aquí lo logra en cualquier parte”. La babel de nuestra época brinda oportunidades a los que vienen a demostrar de lo que están hechos, y en el fútbol citadino no hay excepción.

“Muchos me tildan de loca cuando yo les digo que soy árbitro en Nueva York, pero en realidad hay mucho campo porque son muy escasas las mujeres que lo hacen y hay muchísimo trabajo”, explica Niurka Vidal, árbitro central que dejó su natal Venezuela para venir a pitar en las canchas de fútbol femenil profesional en la ciudad de los rascacielos. “Es una profesión bien difícil, yo le he sacado la tarjeta roja a la adversidad, y algo muy bonito que pasa aquí en Nueva York es que la gente, aunque no te conozca, aunque sean de otros países busca ayudarte”.

El camino para llegar a obtener los certificados del arbitraje profesional en la gran manzana no es fácil; un árbitro de partidos de fútbol aficionado obtiene ingresos semanales de unos $300 dólares, cuando el alquiler mensual promedio en sectores considerados de clase baja oscila entre $1,600 y $2,300 por un apartamento de una recámara.

"No es tan fácil vivir en Nueva York, es muy costoso mantenerse... pero con todo esfuerzo hay una recompensa" José Escandón, delantero de NY Red Bulls

Aún así, lo que empuja a los neoyorquinos es su inexplicable sed de protagonismo que los obliga a tomar las rutas más complicadas, a veces con los ojos cerrados. Cuando los New York Red Bulls lograron su primer título de la MLS en el 2013, el camino fue más claro y alentador para aquellos que contra viento y marea buscaron que el fútbol en vecindarios latinos jamás muriera a pesar de las intemperies del clima y sobre todo del costoso mantenimiento de academias.

“Nosotros hemos bautizado al Flushing Meadows Park como el templo del fútbol en Nueva York, sabemos de antemano que esta es una ciudad complicada por el sistema de vida, por el dinero que a veces no todos tienen, esa angustia económica que todos padecemos, pero el balón sigue rodando”, explica Oscar Ramos, quien hace más de una década fundó la Academia Barza atendiendo la necesidad de fútbol de los hijos de inmigrantes en diversos sectores de Queens.

“A esos jóvenes buscamos ayudarles, para que el fútbol se les presente como una oportunidad diferente, aquí la suerte te puede cambiar de la noche a la mañana, un día estás tomando el metro, y al siguiente la próxima parada puede ser un contrato con la MLS”, asevera Ramos.

El fútbol neoyorquino emerge incluso por fuera de su territorio; el estadio de los Red Bulls de 25,000 almas, fue construido en Nueva Jersey, motivo por el cual muchos se atreven a decir que el costoso metro cuadrado en los 5 condados de la capital del mundo es tal, que la afición tuvo que acostumbrarse a visitar el estado vecino para apoyar a su equipo.

La apuesta está sobre la mesa, las acciones de Nueva York ante el mundo futbolístico se cotizan más allá de Wall Street, es su gente el verdadero valor agregado que el deporte rey tiene a su favor en la ciudad de la que todos quieren ser parte.