Cómo la candidatura norteamericana ganó la sede el Mundial 2026

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El presidente de la Federación Mexicana de Futbol declaró que se harán las cosas bien en el Mundial 2026. (1:50)

Finalmente, la candidatura tripartita de Estados Unidos, México y Canadá para que la Copa del Mundo de 2026 regrese a Norteamérica superó holgadamente a la propuesta de Marruecos, 134-65, en la votación del miércoles en el Congreso de la FIFA.

Sin embargo, tan recientemente como hace unos pocos meses, persistía la sensación de que las candidaturas estaban mucho mas igualadas, e incluso algunos llegaron a pensar que Marruecos podría tener una ventaja. ¿Cómo fue, entonces, que las federaciones norteamericanas pudieron alzarse con semejante triunfo?

Se trata del resultado de una combinación de viajes incesantes, al igual que la promoción de México y Canadá como verdaderos socios de Estados Unidos. Por supuesto, había un obvio enfoque en los inmensos ingresos que generaría un Mundial en esos tres países.

Después que se anunció el resultado, Carlos Cordeiro, presidente de la federación estadounidense, dejaba caer algunas lágrimas mientras junto con otros dirigentes recibían las felicitaciones de dirigentes de la FIFA.

“Fue algo muy emotivo para todos, no solo para mí”, dijo Cordeiro una vez culminado el Congreso. “El poder de la unión, la unión de estas tres naciones que se juntaron para ofrecer algo que ningún otro país puede ofrecer, ni siquiera el mío. Esa fue la diferencia”.

El punto de inflexión para la candidatura, según sus líderes, fue hace unos dos meses cuando los presidentes de las tres federaciones – Cordeiro, el mexicano Decio de María y el canadiense Steve Reed – emprendieron una estrategia para cabildear por los votos claves en la elección.

Ya que la mayoría del hemisferio Occidental favorecía la candidatura tripartita, y la mayoría de África la de Marruecos, cada bando tenía unos 40-45 votos asegurados. La candidatura norteamericana consideraba que Asia y, en menor grado, Europa, eran los campos de batalla más importantes y decidieron llevar su mensaje directamente a esas federaciones.

Cordeiro, que reemplazó a Sunil Gulati como presidente de la federación estadounidense en febrero, dijo que estuvo menos de 10 días en su casa en los tres últimos meses. Visitó Asia casi una docena de veces.

En las últimas semanas de la campaña, la candidatura estableció su cuartel de operaciones en Londres, y sus líderes se pasaron los últimos días juntos, viajando a todos lados para convencer a los votantes.

Durante algunos momentos, los dirigentes llegaron a visitar tres países en un mismo día, con un presupuesto de campaña relativamente pequeño y viajando en vuelos comerciales.

El mensaje para todos los votantes era claro: una Copa del Mundo en Norteamérica es mejor para todo el fútbol. Se calcula que generará ingresos por unos 14,000 millones de dólares, pero también es importante tomar en cuenta el impacto que tendrá en mantener a los patrocinadores estadounidenses vinculados con la FIFA.

Se pensaba que el factor geopolítico tendría un papel preponderante, tomando en cuenta algunas de las políticas y comentarios del presidente Donald Trump hacia otros países, pero a fin de cuentas pesó menos de lo que se creía.

Rusia y Venezuela, por ejemplo, votaron por la candidatura norteamericana. Corea del Norte, cuyo líder tuvo una reunión histórica con Trump esta semana, favoreció a Marruecos, al igual que Brasil, el único país sudamericano que votó por la candidatura africana.

“Estados Unidos y México ya han albergado la Copa del Mundo, ¿verdad? Era el turno de Marruecos”, argumentó el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Coronel Nunes, al explicar su voto.