2015 Copa América, Fase de grupos 2015

Humo eran y en humo se convierten las promesas de Final del 'Piojo'

VIÑA DEL MAR -- México parece sentenciado en la Copa América. Más allá del resultado, más allá del 0-0 ante Bolivia. Y más allá de la aritmética tolerante y cómplice.

La lista de carencias y defectos supera holgadamente las emociones del juego, con temperatura de un grado centígrado, pero que encontró, en la miseria de lo que se ofrecía en la cancha, un cómplice pernicioso que obligó a renegar a los estoicos, abnegados 14 mil 987 aficionados que presenciaron los más deplorables 90 minutos en la historia de la Copa América.

Bolivia hizo lo suyo: presionó, se pertrechó, resistió y con una población flotante en su área entre ocho y 10 jugadores, que sin desgastarse realmente maniataron al Tri, cómplice generoso con su torpeza de manejo de pelota, de situaciones y de opciones.

Y en las mejores oportunidades del Tri, Raúl Jiménez no tuvo personalidad de héroe y Javier Aquino eligió la cobardía del clavado antes que la vehemencia de la consagración.

Ahora, México deberá enfrentar al anfitrión y favorito de la Copa América, Chile, el próximo lunes. Necesita al menos dos empates o un triunfo para acceder al menos como mejor tercer lugar.

SIN BRÚJULA...

Errores. Precipitaciones. Asilamientos. Desorden. Desconectados. Y con ese diagnóstico múltiple del caso, México naufragó en el primer tiempo.

Asomos al área, producto de pelotazos precipitados, desesperados, ilusionados, pero sin encontrar un diálogo, un orden, una conducción, porque ningún jugador era capaz de marcar diferencia ante una selección boliviana bien acomodada en el fondo, con dos aduanas sólidas y apostando a explotar un error del fondo mexicano.

Acaso un disparo de Vuoso o un par de desbordes de 'Tecatito' Corona, y una intentona más llena de fortuna que de concepto por parte de Jerry Flores.

Bolivia firmó con méritos sus aproximaciones. Una murió en el poste, otra exigió una atajada de Corona, pero el mismo arquero en la jugada siguiente perpetra una salida horrorosa que pudo ser un suicidio consciente.

¿Adelante? Mucho esfuerzo, mucha adrenalina, pero escaso futbol. Vuoso y Herrera jugaban al choque, pero el balón estaba en conflicto con ellos, mientras que la media cancha se dedicaba a interrumpir y entretener la pelota mientras encontraba la forma más ridícula de perderla.

MÁS TEDIO...

El segundo tiempo no fue distinto. Repetición de errores, de desaciertos. México sin un conductor y el 'Tecatito' encima elige precipitadamente querer resolver solo un partido que se jugaba de nuevo en los terrenos de Bolivia,

Herrera ensaya dos cambios. Uno por urgencia y otro por emergencia. Ingresa a Jiménez por Herrera y a Aquino por Márquez.

Antes de los movimientos y después era evidente que Bolivia administraba el empate, pero sólo porque se negaba a ganar, porque no se atrevía a abrir un poco las líneas y se mantenía paciente y codicioso esperando un nuevo error de México.

Con el reloj en la mano, el 'Loco' Soria apuesta por la veteranía de un símbolo boliviano. Pablo Escobar ingresa por Jhasmany Campos.

Mientras tanto, la mejor posibilidad de México se la sirve el 'Tecatito' a Raúl Jiménez. Condiciones de gol inminente. Pero ahí está Jiménez para explicar en Copa América, de cuerpo presente, uno de los motivos del Cholo Simeone para marginarlo. La desperdicia con el arco desguarnecido.

En la suma de desgracias, Javier Aquino recibe, controla, supera, y con el escenario a favor, elige tirarse al sentir el jalón del adversario. Un penal tan claro o tan cuestionable como el que le marcaron a Chile ante Ecuador. Lo grave fue que Aquino eligió la pantomima a definir con personalidad.

En la agonía del juego, Miguel Herrera busca en la banca con desesperación e ingresa al Chapo Montes por Juan Carlos Medina. Los cientos de mexicanos aplauden con una decisión que parecía tardía.