2018 FIFA World Cup, Cuartos de final
  • Harry Maguire (30')
  • Dele Alli (59')

Inglaterra vuelve a una semifinal 28 años después

(Paola Núñez | ESPN Digital) -- Inglaterra está en la semifinal de la Copa del Mundo por primera vez en 28 años después de vencer por 0-2 a Suecia en el partido disputado este sábado en Samara.

La disciplina inglesa no daba lugar al espectáculo. Al chispazo de magia, por más talento que acumulara en ataque. Y menos con Suecia enfrente; uno de esos equipos que hacen poco y dejan hacer menos.

Hasta que Inglaterra quiso acordarse. Habían llegado al Mundial determinados a "traer el futbol a casa". A acabar con lo que parecía una interminable serie de decepciones, lamiéndose las heridas en una esquina pensando lo que pudo ser y no fue. Por una vez, llevó al Mundial a 'tres leones'. No tres elefantes.

Y rugieron. No eran tres. Eran once en la cancha. Al unísono liberaron el grito contenido durante décadas. Apareció Harry. El otro Harry, Mguire, sacándose un cabezazo de la chistera para abrir el camino al equipo de Gareth Southgate.

Después de una angustiosa media hora de querer y no poder, Inglaterra ponía el 0-1 que abría la puerta a la semifinal en un tiro de esquina.

Los de Southgate habían llevado un arma infalible al Mundial y de nuevo la pusieron en práctica. El balón parado.

Inglaterra no se ha querido permitir un derroche de creatividad; su juego está lejos de ser alegre o vistoso. Pero es efectivo como pocos. Y por quinta vez en el torneo, resolvía sus problemas a balón parado.

Inglaterra trabajaba de acuerdo al plan. No quería salirse de lo pactado. Harrry Kane trabajaba por y para Sterling. Raheem Sterling hacía lo propio con su compañero en ataque. Siempre conservando las rígidas formas.

Pero ese no querer salirse del guion establecido podía tener consecuencias. El partido se tornaba a veces trabado, a veces pastoso. Lento.

Inglaterra controlaba el balón, hilvanaba pases sosos y predecibles, como esperando a que la divina providencia abriera una brecha ante una mancha amarilla que ya fuera por acabar con el letargo, o por inercia, de tanto en tanto se extendía por el terreno amenazando con devorarlos.

Pero Suecia no tenía una idea clara de cómo combatir el orden establecido por el inamovible enramado inglés, ni quiso tenerla.

Tuvo para par de llegadas, forzadas y solo por no dejar. Suecia está construido para trabajar a destajo por sobrevivir, no para tomar la iniciativa.

No es que Inglaterra viva de tirarse en una hamaca. Trabaja tanto o más. No importa si aburre o divierte. Y trabajó - arduamente - en conservar esa mínima ventaja y buscarse el hueco para ampliarla.

Tardaron otra media hora en encontrarlo, de tan preocupados en cuidarse las espaldas y respetarse a sí mismos en su idea de juego sesudo y seguro, sobre todo. Casi ambiguo; pues solo de verlos no era claro si se sabían en ventaja o buscaban lentamente como volver.

Fue Dele Alli quien puso fin a esa ambigüedad con otro cabezazo a un cruzado de Jesse Lingard para poner el 0-2 que les dio el pase a su primer semifinal en un torneo grande en más de 20 años.

El resto lo hizo Jordan Pickford. El 'pequeño' Pickford - según Thibaut Courtois - que cuando Suecia quiso pegar, metió la mano para evitar el regreso de los nórdicos. El que redondeó el pase a la semifinal para Inglaterra por primera vez desde 1990. El que le recordó a su país que "los hombres son a veces dueños de sus destinos...".