2018/19 Spanish Copa del Rey, Cuarta Ronda
  • Karim Benzema (28')
  • Marco Asensio (45'+1')
  • Álvaro Odriozola (79')
  • Cristo (90'+2')
Ida
Ida

Real Madrid golea gracias al deseo de sus suplentes

Karim Benzema abrió el marcador en la goleada merengue sobre el Melilla. EFE

(Paola Núñez) -- Las "ganas" de los suplentes dieron a Solari su primera victoria al frente del Real Madrid. Un triunfo por 4-0 sobre la UD Melilla en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey que deja encaminada la eliminatoria.

Florecieron los menos habituales. Lucas Vázquez que supo cargar con el equipo a cuestas, cuando más lo necesitaba, aunque fuera por unos minutos y cediera el mando en cuanto el Madrid se acomodó en la cancha. Destacó Odriozola, serio en defensa y en ataque, o Dani Ceballos en la media.

Y también Vinicius. Por talento, pero también por inercia. El encuentro, frente a un equipo de la Segunda División B en la que habita regularmente, estaba destinado a servirle de tiempo de "cocción" independientemente del cambio en los controles.

De eso se trata la primera ronda de Copa del Rey para los 'gigantes'. Una oportunidad para dar un respiro a los de mayor calibre y rodaje a los suplentes.

Recién llegado, en medio de una tormenta y ante su primer oportunidad al frente del equipo grande, Solari siguió el libreto habitual.

Como a Vinicius, le vino como un guante. Cinco de los once jugadores que saltaron a la cancha han pasado por sus manos, en el pasado o en el presente. Los jóvenes le respondieron como esperaba. Con una actuación correcta. Sin abusar de la confianza ni abrumarse por la presión de estar obligados a encaminar la eliminatoria. También los suplentes habituales, que quieren algo más que una oportunidad esporádica. Para los Vázquez, Odriozola, Llorente o Ceballos, convencer era una obligación.

Fue gracias a Lucas Vázquez que el Real Madrid pudo abrir el partido antes de desinflarse en la segunda mitad y que Vinicius terminara de adornarlo con la promesa de un futuro mejor.

El Madrid tardó en asentarse; durante 15 minutos vivió al límite y soólo la falta de tino del atacante de Melilla Igor Martínez evitó que se vieran 2-0 abajo demasiado pronto. Pero en cuanto la comunicación empezó a fluir entre ellos, Real Madrid apareció como el grande que se supone que es. Y en eso, Vázquez fue fundamental. Trabajó a destajo clavándose por el interior hasta que al fin logró abrir el camino. Un balón recuperado por el 17 encontró su camino hasta Odriozola, que aguantó hasta tener a Benzema bien colocado en el área para enviar el centro. El francés solo tuvo que empujar el balón a puerta vacía.

Era lo único que necesitaba el Madrid para quitarse un peso de encima. Fue entonces cuando Vinicius empezó a cobrar relevancia. El atacante, sabiéndose con la confianza de Solari, se abría paso por donde quería y como quería creando un par de situaciones que Lucas tuvo a bien fallar. Para entonces el extremo se había guardado los colmillos y era el brasileño el que brillaba. Benzema, Asensio y compañía lo dejaban hacer y se limitaban a acompañarlo. El jugador de 18 años ha crecido desde el verano. Se le ve más serio. Tranquilo. Curado, de momento, de la propensión a la bicicleta innecesaria.

Lo intentó un par de veces con disparos que se fueron desviados por muy poco antes que en su enésima llegada, sirvió un pase de gran calidad al corazón del área para que Marco Asensio pusiera el 2-0.

Madrid siguió dominando y haciendo del arquero Dani Barrios casi un héroe aun cuando a medida que avanzó el reloj, el partido comenzó a hacerse un tanto monótono. Sucumbió Lucas al tedio y desapareció en la recta final. Vinicius, que se sabía obligado a justificar la insistencia de la directiva por que se acelere su integración al primer equipo, no paraba de buscar el tercero. Se lo acabó dando casi envuelto para regalo a Odriozola, que lo necesitaba casi tanto como él.

Ya sobre la hora, Cristo, en su estreno con el primer equipo y con apenas cinco minutos en la cancha, puso el 0-4 de un cabezazo después de un soberbio pase (otro) de Odriozola. Los suplentes habituales, que eran casi todos, celebraron con desenfreno. Casi un desahogo. Los hombres de 'galones', que en su mayoría lo vieron desde casa, tomaron nota. Será la Copa y un rival menor. Pero lo que Solari pidió, antes que nada, fueron "ganas". Y vaya que los jóvenes las tienen.