Fuego: De un sueño preparatoriano al estrellato del CMLL

ESPN

La etapa del bachillerato sin duda es una época que suele marcar el destino de las personas, en donde se define la personalidad de la gente, su carácter y el rumbo que quiere tomar para el resto de su vida, y eso le pasó a un joven oriundo de Zautla, Oaxaca, quien hoy en día se desempeña como una de las máximas figuras del Consejo Mundial de Lucha Libre y todos lo conocen como Fuego.

Durante la preparatoria, el joven Fuego –quien desconocía su futuro como gladiador- veía como sus amigos eran populares, incluso por razones del destino llegaron a salir en periódicos y los demás compañeros de la escuela los seguían, situación que lo motivó a buscar hacer algo similar pues también quería gozar de popularidad.

Fue entonces cuando a la edad de 18 años, decidió emprender la aventura de viajar a la Ciudad de México, y al llegar a La Merced, conoció al profesor Charrito de Oro, quien lo empezó a adiestrar e el arte del pancracio y descubrir su pasión por el deporte, que podría darle la popularidad y admiración de la gente, tal como lo soñaba en su etapa escolar.

Tras un periodo arduo de entrenamiento y formación, debutó como Flash, en una facción que no fructificó debido a que el personaje no contaba con los derechos de DC Comics y el grupo que pretendía ser la Liga de la Justicia del CMLL tuvo que desaparecer.

Así, el 19 de noviembre de 2009, murió el personaje de Flash y nació Fuego, quien de inmediato empezó a acaparar miradas por su estilo luchístico y por lo que aquel joven oaxaqueño le ha dado poco a poco al mismo para estar actualmente en el gusto del público.

“Fuego me hace sentir vivo, es parte de mí, y lo he explotado a mi forma de ser, he aportado ideas en la vestimenta, como la chamarra, la texana, el gallito y el baile, que también ha sido parte importante, ya que la gente a veces solo con escuchar la canción del ‘Coco no’, que uso al subir al ring, de inmediato voltea a verme”, destacó el gladiador.

Sin embargo, como en muchas profesiones deportivas y de espectáculos, reconoce que no sólo de aplausos se vive, por lo que fuera del encordado trabaja como protesista dental, y eso ayuda a mantener a su familia, formada por su esposa y dos hijos.

“La lucha libre a veces da y a veces no, seamos realistas, pues a veces dependemos de lesiones. Si yo pudiera vivir de este deporte sería feliz, pero uno no puede pretender desayunar, comer y cenar lucha libre, por lo que abajo del ring soy como cualquier persona, por lo que trabajo en un consultorio dental, pues tengo una responsabilidad con mi familia”, señaló Fuego.

Pero destaca que al ponerse la máscara previo a cada lucha, se transforma completamente y se olvida de los problemas cotidianos que vive cualquier persona y se concentra en ofrecer un buen desempeño para la gente que paga un boleto para ver a sus ídolos.

“Soy Fuego, vengo a dar alegría a la gente que esté triste, vengo a hacer y disfrutar mi trabajo, a veces, como muchos de mis compañeros, me siento como un súper héroe, pues sin máscara tengo una personalidad y con la máscara soy distinto”, sentenció.

Así, Fuego, quien sueña con que alguno de sus hijos siga sus pasos en los encordados, pero sin descuidar sus estudios, manda un mensaje a la juventud que aún no define su futuro.

“A mí se me cumplió el sueño que tuve un día en la prepa, no ha sido fácil, ser luchador implica riesgos y sacrificios, pero es satisfactorio hacer lo que uno soñó, por eso a todos mis amigos que tengan un sueño, una meta por realizar, les digo que hagan lo posible por conseguirlo, sin importar el precio que tengan que pagar. Luchen por sus sueños para poder ser felices”, puntualizó.