Los futbolistas que México adoptó

MÉXICO -- En diferentes etapas de la Selección Mexicana, algunos jugadores naturalizados han tenido la oportunidad de vestir esta camiseta y los técnicos en turno han sido muy criticados por haber reparado en posiciones que, a decir de la gente, pueden fácilmente ser cubiertas por jugadores mexicanos.

Damián Álvarez es el último jugador no nacido en México que es convocado al Tricolor para su juego ante Colombia y podría convertirse en el octavo jugador pampero en vestir la camiseta verde, en caso de participar en este cotejo.

El primer naturalizado que tomó parte con el representativo nacional mexicano fue el peruano Julio Lores, quien participó con el Tricolor de 1935 a 1938; asimismo, también pasaron por el conjunto verde: José López Herranz (Español), Jorge Romo (Cuba), Carlos Blanco (España) y Pedro Arnauda (Cuba).

De igual manera, los nacidos en Brasil: Antonio Naelson Sinha y Leandro Augusto, defendieron la camiseta verde, incluso jugando juntos, pero el primero por el que Javier Aguirre creó controversia fue el argentino Gabriel Caballero, que entonces militaba en el Pachuca y a quien llamó por primera vez al conjunto nacional en marzo de 2002, para un partido contra la Selección de Albania.

Caballero fue convocado al Tricolor en nueve ocasiones y asistió como parte del representativo mexicano al Mundial de Corea/Japón 2002.

El primer argentino en ser llamado a la Selección Mexicana fue Antonio Battaglia, quien debutó como tricolor el 23 de marzo de 1952, ante Paraguay.

Asimismo, los otros jugadores nacidos en Argentina que en su momento defendieron la camiseta del seleccionado azteca, fueron: Alfredo Acosta, Carlos Lara, Gabriel Caballero, Guillermo Franco, Vicente Matías Vuoso y Lucas Ayala.

Guille Franco tuvo la fortuna de participar en más juegos como tricolor, al defender su nominación a capa y espada el Vasco Javier Aguirre, quien lo llevó al Mundial de Sudáfrica, donde no fue una solución para el conjunto y en cambio dejó en la banca al Chicharito Javier Hernández.

Franco es el jugador con más encuentros con la Selección Mexicana, al sumar un total de 25, y en tanto, el que menos tiempo estuvo en el equipo azteca fue Lucas Ayala, quien por primera vez fue convocado por Sven Goran Erickson el 16 de enero de 2009, para una mini concentración del equipo mexicano antes de medirse en amistoso que terminaron perdiendo ante Suecia, en Oakland, California, y donde también participaron otros dos naturalizados: Leandro Augusto y Vicente Matías Vuoso.

En esa ocasión, Lucas Ayala alineó desde el inicio y permaneció 59 minutos en el campo de juego, antes de ser relevado por un naturalizado más: el brasileño Antonio Naelson Sinha. El mediocampista argentino no volvió a ser llamado a la Selección Mexicana.

POLÉMICA QUE NO TERMINA
La polémica con los no nacidos en México que han sido llamados a esta Selección Nacional, ha sido permanente y seguramente nunca terminará; sobre todo porque al final ha quedado demostrado que estos jugadores no han sido determinantes para la escuadra tricolor.

En el caso de Damián Álvarez, se esperaría mucho más de él que lo que en su tiempo se esperó de sus coterráneos, ya que aparentemente llega en gran momento al equipo mexicano.

Cabe señalar que en distintos pasajes del Tricolor, también se ha mencionado a otros naturalizados con posibilidades de formar parte del equipo nacional, en particular al tratarse de gente muy identificada con el futbol mexicano.

En su momento han sido promovidos para integrar el combinado azteca: el chileno Rodrigo El Pony Ruiz y el argentino Alfredo Moreno, al igual que los también argentinos por nacimiento: Christian El Chaco Giménez y Daniel Ludueña, recientemente naturalizados.

EL CASO DE NERY
Por otro lado, el nombre de Nery Castillo, hijo de uruguayo y nacido en San Luis Potosí, pero al que no se le termina de aceptar como mexicano, tal vez ha sido uno de los temas más polémicos en la selección azteca, ya que no se le consideraba un jugador que marcara diferencia; sin embargo, no se olvida el gran nivel de juego que mostró contra Brasil, al que le metió uno de los goles más hermosos de la Copa América 2007.