Playoffs WNBA le dan a A'ja Wilson de Las Vegas Aces la oportunidad de consolidarse como ícono

A'ja Wilson ha sido la novata del año y JMV de la WNBA. Ahora la superestrella de las Aces espera convertirse en campeona de la liga. Catalina Fragoso/NBAE/Getty Images

Nota del editor: Esta historia sobre la estrella de Las Vegas, A'ja Wilson, se publicó originalmente al inicio de los playoffs del 2021. Cuando Wilson y las Aces perdieron ante el Phoenix Mercury en el Juego 5 decisivo de las semifinales el viernes 8 de octubre y quedaron eliminadas, su sueño por ganar una sortija se pospuso otro año más.

CUANDO A'JA WILSON entró a la sala de juntas de Las Vegas Aces en la burbuja de la WNBA en Bradenton, Florida, pensó que asistía a una reunión con los árbitros antes de las Finales de la WNBA de 2020. Ella había concluido con sus obligaciones con los medios por el día, y sentía la adrenalina cargada de nervios previo a su primera aparición en las Finales.

Vistiendo pantalones cortos rojos, una camiseta de las Aces y un collar de perlas en su cuello, Wilson se sentó en un sofá en el frente del cuarto. Cuando Cathy Engelbert entró, Wilson asumió que una visita de la comisionada debe ser lo que sucede antes de todas las Finales.

Engelbert se acercó al frente del salón y comenzó a hablar sobre lo difícil que había sido la temporada de la burbuja. Wilson sintió la verdad de ello. No ver a su familia había sido especialmente difícil. Normalmente se ven al menos una vez al mes. Eso no había sido posible este año. Ella extrañaba a sus padres, su casa y sus perros, Ace y Deuce.

Entonces, Engelbert cambió de dirección. Empezó a leer una línea de estadísticas, y fue entonces que Wilson se dio cuenta lo que estaba sucediendo. Era su línea de estadísticas. Se cubrió sus ojos con su mano derecha mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Se cubrió la cara con su camiseta. Engelbert anunciaba que ella, A'ja Wilson, era la JMV de la WNBA del 2020.

Wilson se paró para aceptar el trofeo, y sus compañeras de equipo cantaron a viva voz, "MVP". "No puedo agradecerles lo suficiente, honestamente", dijo ella, costándole más y más que le salieran las palabras debido a la emoción. "Yo no sería esto sin ustedes".

Después de la sorpresiva ceremonia de premiación, A'ja llamó por FaceTime a sus padres, Eva y Roscoe. "Oye Papá, no puedes tuitear nada, pero recibí el premio a la JMV", dijo ella, presumiendo el trofeo.

Eva gritó en el fondo, una alargada, alegre sirena de orgullo. Ella había rezado por este momento para su hija; sabía lo que había hecho falta para que ella llegase hasta aquí.

No hace tanto tiempo, Wilson había sido una aguadora despreocupada. Ahora con 24 años, era la JMV de la WNBA más joven de raza negra desde Tina Charles en 2012 y la primera desde Sylvia Fowles en 2017. En una era de ajustes de cuentas raciales en los Estados Unidos, en una era en que la WNBA encabezó el esfuerzo por las causas de justicia social, en una era donde el 80% de la WNBA es de raza negra, la cara de la liga femenil profesional del deporte más prominente de la nación también es de raza negra.

Del estrellato en su prepa en Carolina del Sur, a un campeonato nacional a una estatua de bronce en el campus de South Carolina, a su compromiso con la justicia social y crear conciencia sobre los trastornos del aprendizaje, Wilson es un ícono en potencia. Ella ha pasado de ser una heroína de su ciudad natal a un modelo para las chicas negras en todo el país. Ella lanzó su propio negocio. Empezó su propia fundación. En las redes sociales, ha bailado.

Ahora solo falta un pedazo para Wilson mientras las Aces abren sus playoffs de la WNBA de 2021: Una sortija.


A'JA RIYADH WILSON nació el 8 de agosto de 1996 en el Prisma Health Baptist Hospital en Columbia, Carolina del Sur. Su primer nombre viene de la canción de Steely Dan "Aja", una de las favoritas de Roscoe cuando jugaba básquet en el extranjero. "Siempre decía que si tenía una hija, la quería nombrar A'ja", dijo Eva. Riyadh es la capital de Arabia Saudita, y es donde la hermana de Eva estuvo emplazada durante la Operación Tormenta del Desierto.


DESDE EL PRIMER GRADO hasta que se graduó de la preparatoria en la escuela privada que seleccionaron sus padres, Heathwood Hall Episcopal School, al sur del centro de Columbia, Wilson era una de pocos estudiantes de raza negra en la escuela.

Requirió inventiva por parte de Roscoe para atraer a A'ja a la duela de básquet. Él había jugado a nivel profesional en el extranjero durante una década, y el hermano mayor de ella, Renaldo, también jugó en la prepa y en el extranjero. Pero de niña, A'ja no tenía interés. Hizo todo lo demás: ballet, baile de tap, natación, tenis, futbol, vóleibol e incluso karate.

A los 11 años de edad, Roscoe la convenció a ir a una práctica de básquetbol a las 9 de la mañana un sábado después de darle un nuevo par de zapatos de baloncesto el jueves. Sin ella saberlo, Roscoe y Jerome Dickerson habían juntado un equipo. Dickerson tenía una hija de la edad de A'ja. El problema era que A'ja no era buena. Para nada.

Nada de eso evitó que Roscoe presumiera de su hija a Dawn Staley, a quien acababan de contratar como entrenadora en la Universidad de South Carolina. Staley seguía encontrándose a Roscoe por el pueblo. Y cada vez que la veía, le mencionaba a A'ja. "Él hablaba de lo buena que era su hija, y lo alta que era", dijo Staley. "Así que pensamos, 'Está bien, tráela al campamento'".

Roscoe sí trajo a A'ja al campamento ese verano. Agrupaban a las jugadoras más o menos por nivel de destreza, como lo contó Staley.
"Teníamos el gimnasio bueno, el gimnasio OK, y el gimnasio malo", dijo Staley. "A'ja clasificó para el gimnasio malo. Las jugadoras a quienes no les interesa en realidad el básquet, pero son miembros de la alta sociedad. Y ahí fue donde encontramos a A'ja prácticamente rompiendo los tableros.
"Pero no de hacer clavadas", Staley añadió.

Pero había algo ahí. Ella seguía mejorando. Dickerson una vez trajo a un tipo de edad universitaria para enfrentar a Wilson. Él era más rápido de lo que Wilson estaba acostumbrada. Dickerson lo puso en defensa. Y era tenaz. La frustración de no poder pasarle hizo llorar a Wilson. Después de la práctica, Dickerson le dijo a Wilson que el mismo tipo volvería la próxima semana. "La mayoría de chicas y chicos se alejarían y dirían, 'No, es demasiado veloz. Es mayor. ¿Por qué me pones este tipo mayor a mí?'" dijo Dickerson. "Ella me dijo, 'Coach, enséñeme a superarlo'".

Wilson arrasó con él la siguiente semana.

"Él decía, 'Oye, ¿cómo ella aprendió así de rápido?'" dijo Dickerson, riéndose mientras contaba la historia.

Comenzó a regarse la voz sobre A'ja Wilson, quien logró el equipo varsity en octavo grado y promedió 35 puntos, 15 rebotes y cinco bloqueos por partido en su cuarto año. Y las cartas llovieron. Roscoe todavía tiene varios cubos repletos de cartas de reclutamiento en su garaje. Todos los programas la querían.

Pero solamente uno se convertiría en el lugar donde su legado se forjaría en bronce. El mismo lugar donde rompía tableros a los 11 años: La Universidad del South Carolina.


CUANDO WILSON LLAMÓ a Staley para decirle que vendría a South Carolina, se escucharon gritos al otro lado del teléfono. Faltaban solo minutos antes de que anunciaría su decisión por televisión en vivo, y se encerró en una oficina para rezarle a Dios que la guiara para tomar la decisión.

"Dios sintió que sería bueno para mí ir a South Carolina", ella le dijo a Roscoe.

Roscoe llamó a Connecticut, Tennessee y North Carolina para dejarle saber a las escuelas que A'ja había decidido jugar en otro lugar. Pero A'ja misma llamó a Staley y South Carolina. Y después del anuncio, fue allá para celebrar.

Fue el inicio de una relación que se convertiría en una de las más importantes en la vida de Wilson.

"Mi vida entera cambió, y no pensé que tendría esa experiencia porque estaba en casa", dijo Wilson. "Coach Staley hizo que eso fuese posible".

Wilson confió en Staley de maneras que pocas jugadoras lo habían hecho. Si estaba teniendo problemas con chicos, Wilson iba al despacho de Staley. Si tenía una pregunta sobre cómo manejar una situación con una compañera de equipo, Wilson estaba en la oficina de Staley. "Ella era la primera en venir aquí y sentarse a hablar", dijo Staley. "Hablábamos, nos reíamos, llorábamos".

Era importante para Wilson que Staley es una mujer de raza negra.

"Cuando te entrena alguien que se ve igual que tú, te ayuda aún más porque no me estás invalidando", dijo Wilson. "Vas a ser auténtica conmigo y puedo conectarme contigo a otro nivel porque eres una mujer negra y yo seré una mujer negra".

Aprender de Staley ofrecía la oportunidad no solo de crecer como jugadora de básquet, sino de recibir dirección de una ex atleta profesional y una entrenadora quien le reflejaba a Wilson el tipo de persona que ella sería. Staley era un espejo para Wilson. "Recuerdo haberle dicho a mis padres, 'Coach Staley ha vivido todo lo que yo quiero vivir'", dijo Wilson.

Wilson y Staley también compartieron varias aventuras, incluyendo un viaje a Gucci en el aeropuerto de Moscú en el verano de 2015 cuando Wilson jugaba para Staley en la Copa del Mundo FIBA Sub-19. Mientras estaba de compras con Staley, Wilson llamó a sus padres, despertándolos de madrugada para ver si tenía dinero en su cuenta. Cuando Eva le preguntó por qué, A'ja mencionó que estaba en la tienda de Gucci.

"Pues más vale que te salgas", Eva le gritó en broma por el teléfono. "No tienes tanto dinero como Dawn Staley".

Mientras estaba en South Carolina, Wilson fue tres veces Mejor Jugadora del Año de la Conferencia Sureste (SEC, por sus siglas en inglés), la Mejor Jugadora Nacional del Año de consenso, cuatro veces all-SEC, y ganó un campeonato nacional. En su graduación, el presidente de la universidad, Harris Pastides, anunció que se construiría una estatua en su honor.


CUANDO LAS ACES recibieron la primera selección del sorteo de 2018 de la WNBA, el entrenador y entonces gerente general Bill Laimbeer sabía exactamente a quién iba a seleccionar. "Era obvio", Laimbeer dijo.

Para Wilson, eso significó empacar y mudarse de su casa por primera vez. Aunque fue a la escuela a tiro de piedra de sus padres, no estaba en casa todo el tiempo. Pero esta mudanza fue diferente. Y llegó con luces brillantes.

"Al principio cuando se mudó a Las Vegas, la vivienda del equipo estaba en el Strip", dijo Eva. "A ella no le gustaba para nada".

"Ella lo odiaba", dijo Roscoe.

El Strip era ruidoso y brillante, lleno de hoteles extensos llenos a tope de turistas borrachos. Wilson no podia esperar mudarse. Después de su segundo año, se mudó a una casa en un vecindario tranquilo con vecinos amables y espacio para sus perros.

Adaptarse a la vida como una atleta profesional fue duro. Mantener el equilibrio entre las expectativas de los fans y las suyas. Aprender cómo liderar a sus compañeras de equipo como una jugadora joven.

"Me sentí que no era lo suficientemente buena", dijo Wilson. "Me sentí que no cumplía con el estándar de cada aficionado de A'ja Wilson. Y tenía que mirarme a mí misma y decir, 'A'ja, es imposible que alcances el estándar de Susie May y Johnny Appleseed'. Estaba tan ocupada tratando de complacer a todos que me perdí a mí misma".

"Hay tantas otras cosas que vienen con la responsabilidad de ser una jugadora franquicia, y ella tuvo que aprender eso", dijo Laimbeer. "Es complicado. Es difícil. Vi a [mi ex compañero de los Detroit Pistons], Isiah Thomas, hacerlo, y tengo suerte que no tuve que hacerlo. Es bagaje, y es una responsabilidad, y te desgasta".

El 23 de agosto, el Mohegan Sun Arena estaba vacío excepto por las Aces. El equipo revisó la estrategia para el Connecticut Sun. Mientras la temporada iba terminando, las siembras de los playoffs estaban en juego. También era un partido importante en la carrera por ser la JMV -- Wilson contra la alera de Connecticut, Jonquel Jones, estaba bajo la mira como una pelea de pesos completos.

En un 5-contra-5 para finalizar la práctica, Wilson falló cada disparo que intentó. En vez del chas familiar de la red, el sonido de la pelota botando del aro llenaba el arena cada vez que arrojaba el balón.

Wilson aplaudió con sus manos una vez cuando la chicharra indicó el final de la práctica. "¡Maldita sea!"

Esa mala racha siguió en el partido de la noche siguiente. Wilson no tocó el balón en las primeras tres posesiones, y cuando al fin lo hizo, falló. Y falló. Cada fallo añadía más frustración. Ella penetró al carril para un tiro en suspensión. Fallo. Atrapó un pase al codo para un tiro con salto abierto y falló eso también. Las Aces movieron el balón con dribleo haciéndolo llegar a Wilson tres veces consecutivas en el medio del último cuarto, pero en vano. Fue bloqueada dos veces por DeWanna Bonner. Luego de sentarse al extremo de la banca, Wilson dio un quejido y se limpió su cara con una toalla.

"Pienso en cada posesión así: necesito ejecutarla de la manera que debe ser para producir para mi equipo", dijo Wilson. "Entonces cuando no hago eso, soy fuerte conmigo misma porque eso es inaceptable".

Wilson disparó de 15-1 desde el campo y anotó cuatro puntos en la derrota de las Aces, 76-62.

"Que el Cielo te ayude el próximo partido", dijo Roscoe. "Ella intentará romperlas en pedazos".

El Cielo no ayudó al Atlanta Dream. Wilson sumó 21 puntos, 12 rebotes, 7 asistencias y 3 bloqueos en la victoria de las Aces, 78-71.

El camino al primer campeonato de Wilson probablemente volverá a atravesar el Mohegan Sun Arena y Connecticut, pero primero tocará el quinto sembrado Phoenix, un equipo contra el cual las Aces lograron marca de 2-1 esta temporada. El Sun barrió la serie de temporada regular contra las Aces y son las máximas sembradas en los playoffs. Puede que las segundas sembradas Aces hayan abierto la temporada 2021 como favoritas, pero el Sun ha agarrado ritmo. A Wilson no le molesta ser subestimada. "No soy la favorita y eso está bien", dijo Wilson. "Por favor manténganlo así. No les cuenten mi secreto".

Lo que no es un secreto es la influencia en crecimiento de Wilson en la liga y más allá.


SI HAY UNA representación visual sinónimo del estilo de Wilson en la duela, es la solitaria pierna cubierta. Es algo que ella develó durante su temporada de novata porque su pierna izquierda es "mi pierna dominante y necesita estar abrigada y calientita", dijo ella. El efecto secundario de tal decisión es que queda resaltada. Es un evento.

La escolta de segundo año de las Sparks, Te'a Cooper, lleva la solitaria pierna cubierta. También la novata de Connecticut, DiJonai Carrington. Y también la novata del New York Liberty, Michaela Onyenwere.

La manga de pierna es apenas un ejemplo de la forma en que Wilson ha desarrollado su propio estilo personal, dentro y fuera de la cancha. Ella ha estado editando sus atuendos desde que era estudiante en Heathwood.

"Hay un límite a lo que puedes hacerle a un uniforme, pero ella encontraría una manera de darle vida", dijo Eva.

En South Carolina, ella a menudo remetía los tirantes de su camiseta en los tirantes de su corpiño deportivo, práctica que ha seguido haciendo como profesional. Muchas jugadoras alteran sus uniformes enrollando sus pantalones cortos o remetiendo las mangas y adornan con cintas para la cabeza, mangas para el brazo, pantalones cortos de compresión y cosas por el estilo.

¿Pero una solitaria pierna cubierta? Eso deslumbra.

Para su vestimenta prepartido, a menudo llama a su hermano para pedirle consejos. "Ella me dice, 'Oye hermano, ¿cómo se ve esto? ¿Qué piensas? ¿Qué debo ponerme? ¿Qué zapatos debo ponerme con esto?'" dijo Renaldo.

Estos atuendos a menudo terminan en las redes sociales, un espacio donde Wilson está active con una franqueza que no se halla entre muchas de las otras estrellas de la WNBA. Fue su video de la celebración de la medalla de oro olímpica la que se hizo viral. Ella empezó una pelea de mentira en Twitter con su compañera de equipo Dearica Hamby que troleó a los medios y aficionados por igual. También publicó un video en TikTok bailando con Staley. Fue en un Gucci.


A'JA WILSON ES una mujer negra en una liga compuesta mayormente de mujeres negras. Aún así recientemente, muchas de las caras elevadas como estrellas de la liga pertenecían a mujeres blancas.

En un reportaje publicado en el Sports Business Journal, investigadores de la Universidad de Massachusetts en Amherst analizaron las menciones en los medios de las jugadoras blancas y las jugadoras negras durante la temporada 2020 de la WNBA. Las jugadoras blancas recibieron más del doble de las menciones que las jugadoras negras pese a que el 70% de las selecciones all-WNBA eran negras y los seis premios individuales fueron otorgados a jugadoras negras. Wilson, la JMV de la temporada, fue la jugadora negra más mencionada, pero fue mencionada la mitad de las veces que Sabrina Ionescu, quien jugó tres partidos.

La realidad es que las largas carreras de las leyendas Sue Bird y Diana Taurasi y la aparición de estrellas blancas más jóvenes en Elena Delle Donne, Breanna Stewart e Ionescu han creado un grupo de superestrellas blancas. En 2021, cuatro de las cinco camisetas más vendidas eran de jugadoras blancas. Wilson, en el No. 4, fue la única jugadora negra en el top cinco. Imaginen cómo podría verse la lista con cobertura justa en toda la liga.

"Para mí, A'ja está viendo a las mujeres negras subir a la cima una vez más en cuanto al poder de las estrellas de nuestra liga", dijo la escolta del Lynx y concejala de justicia, Layshia Clarendon. "Me encanta que A'ja es una mujer negra fuerte que no tiene miedo a decir lo que piensa".

Sin duda, otras estrellas negras han irrumpido. Lisa Leslie, Sheryl Swoopes, Candace Parker, Maya Moore y Skylar Diggins-Smith abrieron el camino.

Pero el momento de Wilson es ahora; apenas está comenzando. El único campeonato que le ha eludido podría ser suyo en el próximo mes. Está a seis victorias de ganar una sortija de la WNBA.

"Ella es capaz de lograr todo lo que se proponga", dijo Parker del Sky, dos veces JMV. "Ella está demostrándole a las mujeres y niñas negras de hoy que pueden lograr todo lo que se propongan".

Con el surgimiento de la WNBA como una voz importante en la justicia racial, importa que su estrella más ascendente es de raza negra. Le importa a los aficionados. Le importa a las jugadoras. Le importa a la estrella misma.

"Amo cada onza de mi cuerpo. Amo todo sobre mí, porque todo es tan poderoso", dijo Wilson. "Mientras crecía, yo era una joven niña negra que no tenía ni idea de lo que sería, pero me encanta en quién me estoy convirtiendo. Amo quien soy".