'Hagamos el Béisbol Divertido de Nuevo'

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Cuando el presidente Donald Trump usaba en su campaña del 2016 el eslogan “Hagamos a América Grande de Nuevo”, Bryce Harper lo parafraseó y llamó a sus colegas a “Hacer el Béisbol Divertido de Nuevo”.

Harper se rebelaba de esta manera contra una serie de nuevas reglas que a su entender matan la pasión en el juego y alimentan a los enemigos del béisbol, que lo califican de deporte aburrido y lento.

El jardinero de los Nacionales de Washington encontró eco en el cubano Yasiel Puig, de Dodgers de Los Angeles, quien apoyó la campaña, mientras que otros, con o sin intención, juegan la pelota de tal manera que por sólo verlos a ellos, ya vale la pena pagar la entrada.

Aquí les presentamos el equipo más divertido de todas las Grandes Ligas. Ojo, no necesariamente tienen que ser los mejores en cada posición y la selección se basa en el espectáculo que le regalan a los aficionados.

No es un All Star. Llamémosle un All Fun Team.

Segunda base: Javier Báez

El puertorriqueño de los Cachorros de Chicago es, a no dudarlo, el pelotero más divertido de todo el béisbol. El uno. Sin rival.

Báez tiene buen puesto su apodo de “El Mago”, pues siempre encuentra la manera de sacar un truco de su sombrero, ya sea con el bate, con el guante o con un corrido de bases espectacular.

De Javy se decían muchas cosas buenas cuando era un prospecto y quizás su subida a las Mayores fue un poco anticipada, que le impidió brillar con toda su luz en sus primeras temporadas.

Pero para Báez hay un antes y un después, marcado por su participación en el Clásico Mundial del 2017.

El poder jugar en el WBC con la intensidad caribeña lo engrandeció y decidió seguir adelante y llevar ese estilo a las Grandes Ligas.

Jardinero 1: Yasiel Puig

Excéntrico como ninguno, Puig irrumpió en las Mayores en el 2013 con la intensidad de un huracán de categoría 5, que provocó entre los fanáticos de Chavez Ravine un fenómeno que no se veía desde la Fernandomanía.

Pero sus mismas excentricidades opacaron su talento y tocó fondo en el 2016, cuando fue enviado brevemente de regreso a las Menores como una suerte de castigo.

Regresó más maduro, enfocado en el juego y aunque todavía no ha explotado en todo su potencial, siempre encuentra la manera de dañar al rival, sino con un batazo oportuno, con un fildeo espectacular o un disparo de leyenda desde las profundidades de la pradera derecha, mientras que lame el bate como un lollipop o conecta un sencillo y suelta el madero con el alarde quien disparó un cuadrangular.

Jardinero 2: Bryce Harper

No podía faltar Harper. ¿El Donald Trump del béisbol? Es el hombre que llamó a devolverle la diversión al juego y lo hacen de manera intensa, como si en cada acción le fuera la vida.

Algunos dicen que es un pelotero inflado. Novato del Año en el 2012 y Jugador Más Valioso en el 2015, sus números han bajado desde entonces, pero no su entrega sobre el terreno, aunque no es el jugador que algunos proyectan para ganar 400 millones en la próxima agencia libre.

Catcher: Willson Contreras

El venezolano de los Cachorros juega la pelota con una intensidad única y celebra con aspavientos lo mismo un cuadrangular, que un disparo a segunda para capturar a un corredor en intento de robo.

Lo más divertido de Contreras es su irreverencia. Sin faltarle el respeto al juego, disfruta cada acción y se lo hace saber al mundo, en tanto no rehúye una controversia fuera del terreno, en las redes sociales o ante los medios.

1B: Eric Hosmer

El de los Padres de San Diego es uno de los hombres que juega la pelota con mayor intensidad en todo el béisbol. Es un corazón con un mascotín de primera base.

A cada acción le pone el 150% de esfuerzo. Pelea un elevado de foul entre el público hasta el último momento, como si fuera el último out de la Serie Mundial o enfrenta roletazos endemoniados con la seguridad con que un matador se planta frente al toro.

Es lo que los viejos llamaban jugar la pelota con pimienta.

Es el hombre capaz de anotar con un corrido arriesgado, al menos parpadeo de la defensa rival, aunque no sea el típico hombre veloz o el bateador que dará el hit a la hora buena, aunque esté sumido en un slump.

3B: Nolan Arenado

El tercera base de los Rockies de Colorado es un tipo de pocas palabras y deja que su bate y su guante hablen por él.

Apenas se ríe y siempre parece estar enfadado, pero es la sangre fluyendo a mil millas por horas por sus venas y arterias para tratar de lograr la perfección en cada acción.

Y eso lo hace divertido. Si Manny Machado se ganó del colega Ernesto Jerez el sobrenombre de “Ministro de la Defensa”, Arenado es el rey.

SS: Francisco Lindor

Pueden haber campocortos más espectaculares que Francisco Lindor. Andrelton Simmons, “Candelita” Iglesias, Adeiny Hechavarria… ¿pero divertido? Ni hablar.

A sus grandes batazos y grandes jugadas defensivas, el campocorto puertorriqueño de los Cleveland Indians acompaña con una perenne sonrisa de oreja a oreja.

Mr. Smile es la alegría personificada y el alma del clubhouse de la Tribu.

Verlo a él y a Báez alrededor del segundo saco de Puerto Rico en el WBC fue algo para no olvidar jamás.

Jardinero 3: Kevin Pillar

No es un ave. No es un avión. No es incluso Supermán. ¡Es Kevin Pillar!

No hay un pelotero en Grandes Ligas dispuesto a arriesgar su físico como Pillar, el jadinero central de los Azulejos de Toronto.

Si usted juega para otro equipo y está enfrentando a los Azulejos, procure no batear la pelota por el jardín central, pues como dice Jerez en sus narraciones, “por ahí no es”.

De hecho, si la va a mandar a los jardines, hágalo sobre las líneas de cal. Pillar dará la vida si es necesario para capturar la bola incluso en francos territorios de las praderas derecha o izquierda.

¡Y ni hablar de esas bolas que ya han sobrepasado la cerca y son 99% jonrones! Pillar se aferrará a ese uno por ciento imposible para aguarle la fiesta al bateador.

Pitcher abridor: Bartolo Colón

Ya hace mucho que Bartolo Colón dejó de ser aquel que soltaba fuego hacia el plato con el uniforme de Cleveland.

Su cuerpo ya no es el de un atleta en forma y más parece el de un jugador de softbol cervecero.

Pero el Big Sexy es un show en cada salida a la lomita, con esa mezcla de sorprendente agilidad, a pesar de sus años y su gordura, y de movimientos torpes, precisamente por sus años y gordura.

Quienes abogan por establecer universalmente el bateador designado en ambas ligas no saben lo que están hablando.

Ver a Bartolo disparar un cuadrangular y trotar las bases es uno de los momentos más grandes del béisbol.

Pitcher cerrador: Aroldis Chapman

Cuando se abre la puerta del bullpen del Yankee Stadium y sale el lanzallamas cubano Aroldis Chapman, el murmullo se convierte en escándalo.

El público llega al paroxismo cuando una detrás de otra, empeza a soltar rectas usualmente sobre las 100 millas, más duro que nadie.

Y esa parada desafiante, mirando al bateador, después de conseguir el ponche del out 27, no tiene desperdicio. Es de las cosas que han hecho al béisbol divertido de nuevo.