República Dominicana ha fallado en la producción de abridores élite

ESPN

REPÚBLICA DOMINICANA -- República Dominicana es reconocida a nivel mundial como una de las grandes potencias del béisbol. Desde 1956 a la fecha, más de 780 beisbolistas de raíces dominicanas han tenido la oportunidad de jugar en las Grandes Ligas.

Sin embargo, algo que llama poderosamente la atención es que entre tantos grandes nombres que ha producido el país caribeño, apenas unos cuántos se han convertido en lanzadores estelares de liga mayor.

Cuando se habla de los grandes nombres de dominicanos en Grandes Ligas, Albert Pujols, Manny Ramírez, David Ortiz, Sammy Sosa y Adrián Beltré son algunos de los jugadores en que se piensa, pero cuando hablamos de lanzadores abridores, Pedro Martínez y Juan Marichal son los dos nombres sobresalientes, mientras que otros como Bartolo Colón, Joaquín Andújar y Ramón Martínez, a pesar de haber tenido buenas carreras, no pueden ser considerados como miembros de esa élite.

Según las investigaciones realizadas, la razón por la que más lanzadores dominicanos de alto nivel no llegan a MLB se puede encontrar en tres pilares fundamentales.

El primero de ellos se relaciona con las características genéticas y físicas de los peloteros dominicanos. La mayoría son jugadores atléticos de posición con tendencias a convertirse en jardineros con mucho poder a la hora de batear. A raíz de ello es que, según fuentes, los equipos pagan los mejores bonos a estos jugadores y a los que ocupan el campocorto.

Esto también implica que el enfoque de los entrenadores sea el de trabajar más fuerte con este tipo de jugadores, obligando a muchos otros, incluidos a los lanzadores, a cambiar de posición con la esperanza de conseguir ser fichados por los equipos de MLB.

Adicionalmente, a los prospectos dominicanos que buscan convertirse en serpentineros, se les entrena para que lancen pelotas por encima de las 90 millas por hora desde temprana edad, lo que merma su resistencia y afecta sus cuerpos, haciéndolos más propensos a convertirse en lanzadores de relevo.

El segundo pilar es la forma en que se entrena a los peloteros dominicanos. Los entrenadores locales son excelentes desarrollando las herramientas físicas de los jugadores, sin embargo, el sistema es muy pobre cuando se trata de enseñar a jugar y ello se debe a la falta de estructura a nivel de federación, lo que a su vez influye en una pobre estructura de enseñanza de los fundamentos del juego.

En el caso de los lanzadores, muchos tienen un gran brazo que los podría llevar a las Grandes Ligas, pero carecen de un conocimiento sólido en que lo que algunos scouts llaman “pitchability” o la habilidad del pitcher de ser impredecible, conocer la forma correcta de combinar sus lanzamientos y con ello poder engañar y dominar al bateador.

Finalmente, la falta de acción de la Federación Dominicana de Béisbol (FEDOBE) ha sido una parte fundamental en el pobre desarrollo del béisbol dentro de República Dominicana. El país cuenta con muchas ligas y algunos torneos, pero no hay una estructura verdadera que eleve el nivel de juego.

La no existencia de programas de béisbol que vayan de la mano del sistema educativo dominicano en todos sus niveles, similar a la forma en que se preparan los jóvenes prospectos en Estados Unidos, donde los entrenadores desde las escuelas secundarias los forman con todas las enseñanzas necesarias para llegar al sorteo de novatos de las Grandes Ligas, es notoria.

Esos jugadores en Estados Unidos, México y Japón, para mencionar algunos países que mantienen programas efectivos de desarrollo de jugadores, aprovechan todas las herramientas de los jóvenes mientras estos ven tiempo de juego, algo que no disfrutan los prospectos dominicanos.

La conclusión a la que se puede arribar es que, en la formación histórica de peloteros dominicanos han primado el interés por alcanzar los bonos económicos más altos por fichaje, la falta de programas de enseñanza de béisbol que sean completos y la desorganización. Mientras la situación continúe, la República Dominicana se mantendrá siendo una gran productora de jugadores de posición, pero pobre a la hora de formar a lanzadores de élite.