Podemos esperar...

La final del futbol mexicano se coloca en puntos suspensivos... habrá que esperar 18 días para jugarla, pero vale la pena darle tiempo al tiempo porque existe la promesa de que, basados en el talento de dos de las plantillas más ricas y profundas en la historia del futbol mexicano, podríamos tener una batalla espectacular y de pronóstico reservado. América y Rayados han superado una temporada irregular, pero aquí están respondiendo casi de forma natural a las expectativas que siempre generaron sus futbolistas y entrenadores. Podemos esperar. Vale la pena esperar...

SAN DIEGO, California -- Podemos esperar el tiempo que sea necesario porque hay tanto talento congregado en ambos clubes, que nos podría aguardar una batalla espectacular y de pronóstico reservado. Podemos esperar, vale la pena esperar el América-Rayados.

Más que una “final soñada”, la del América-Monterrey es una final fraguada en los nuevos tiempos que vive el futbol mexicano: dinero, inversión, un plantel amplio y profundo y dos entrenadores de capacidad demostrada.

Sus futbolistas, el talento que tienen en el campo y en la banca, nos presagian una batalla espectacular. La cuestión es que tendremos que esperar casi 20 días para atestiguarla. El América sufrirá por la inactividad y el Monterrey por el largo viaje y las consecuencias --buenas o malas-- que arroje el Mundial de Clubes. La final está alterada por un tema de calendario. Tan anormal e incómodo es suspender la inercia de un campeonato y remitirte a entrenamiento durante dos semanas como el suspender tu actual torneo para concentrarse en otro que se juega del otro lado del mundo. La final ha sido trastocada.

Ambos proceden, por cierto, de una temporada irregular. El América no pareció alcanzar su mejor nivel futbolístico en medio de lesiones y bajas de juego de algunos de sus futbolistas. Y el Monterrey tuvo que cambiar de entrenador en la parte final del campeonato y clasificarse agónicamente como octavo de la liguilla. Al final, la riqueza, la profundidad y el peso especifico de su plantel más la inteligencia y el atrevimiento de sus entrenadores --Miguel Herrera y Antonio Mohamed-- les ha llevado hasta la instancia final del certamen. No es, de ninguna forma, una sorpresa que estén a un paso del título. Son dos cuadros armados, pensados y concebidos para alcanzar la gloria.

El América ha llegado mostrando porque es el equipo más exigido y triunfador en esta etapa del torneo. Nadie tiene duda de que saldrá ligeramente favorito. La eliminatoria se cierra en el Estadio Azteca y el descanso podría ser benéfico. Y el Monterrey está obligado a no desperdiciar el Mundial de Clubes y luego a comportarse como un “equipo grande”, de altas pretensiones, con quizá la nómina más cara en la historia del futbol mexicano que no falla en los momentos cruciales.

Tenemos una final de poder a poder. Dos equipos fuertemente armados, basados en una gran inversión y ambos, a su manera, a sus formas, cargados por una presión. Tan importante es lo que genera el América a su alrededor como un catalizador mediático social como lo que significa Rayados en el mundo donde pasionalmente suele encerrarse.

Podemos esperar. No hay problema, porque la promesa es que veremos un choque espectacular. Hay suficiente talento como para confiar en que así será.

@Faitelson_ESPN