Jugar bien...

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Llegada de Setién al Barcelona es una apuesta al espectáculo (2:33)

David Faitelson analiza el panorama culé tras firmar el extécnico de Betis y Las Palmas. (2:33)

El Barcelona ha vuelto a poner la pelota en el sitio exacto: ha cambiado de entrenador a medio ciclo --cosa que no acostumbra--, como líder general y con los trofeos principales aún en franca disputa con el simple pretexto de tratar de jugar mejor al futbol. En una época llena de 'terroristas futbolísticos' --así los llamaba el maestro Menotti-- lo del Barça es asombrosamente refrescante y maravilloso. Nos recuerda que el verdadero valor del juego es el espectáculo, el entretenimiento y no sólo la consecuencia de ganar...

CIUDAD DE MÉXICO.- 'Jugar bien al futbol'....

No hubo ninguna promesa de ganar un título o del inminente e irrenunciable compromiso que siempre tiene un club como el Barcelona de mantenerse en un estado competitivo. Quique Setién lo sabe, entiende perfectamente que en su responsabilidad va incluido --y se da por entendido-- ganar trofeos --llámese Champions, Liga, Copa del Rey o todo-- pero que lo que realmente le condujo de un día para otro a dirigir uno de los grandes clubes del futbol internacional es el estilo de juego y la impostergable tarea de jugar bien antes que nada.

El Barcelona o el barcelonismo vuelve a romper los moldes tradicionales, robustos e infranqueables de aquellos que juran que el futbol es un juego donde ganar lo es todo, por encima de formas, métodos, ideologías y sentidos. El Barcelona ha vuelto a mostrarnos el horizonte sobre una postura clara e irrefutable para ellos: esto del futbol es un espectáculo, un entretenimiento, algo lúdico, trivial que, quizá, exagerando, pueda llegar hasta las escalas de una expresión artística cuando un futbolista como Messi se pone al frente de la orquesta y apunta la batuta hacía sus compañeros.

En el futbol de nuestros tiempos hay varias corrientes que insinúan una desvirtuación de los valores reales del juego. El domingo, mientras se definía la final de la Supercopa española entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid, el futbolista uruguayo Federico Valverde, que había cumplido con un gran partido, cometió una agresión sobre Álvaro Morata que se metía peligrosamente al área merengue. Valverde fue premiado como el jugador más valioso del encuentro al tiempo que recibía los elogios del periodismo por su jugada en la agonía del segundo tiempo extra. ¿Alabar a un futbolista por una agresión? No hay ninguna tarjeta roja que merezca un aplauso o una apología. Valverde, que estoy de acuerdo jugó un gran partido, cometió una agresión a un compañero de profesión que de ninguna manera es justificable.

El futbol no es tan complicado o complejo como lo quieren hacer ver algunos. El futbol es, como lo dicta justamente el Barcelona, como lo insinuaba el Madrid de Di Stéfano, como exponía el Brasil de Pelé, la Holanda de Cruyff o el Milán de Sacchi, una ocasión maravillosa para ofrecer espectáculo, jugar bien, convencer, entretener, divertir y divertirse y si es posible, como consecuencia de todo ello, ganar.

@Faitelson_ESPN