Roma no se construyó en un día... Miami tampoco

Los Miami Marlins hicieron esta semana dos movidas inteligentes dentro de su proceso de reconstrucción, al reclamar de waivers al primera base venezolano Jesus Aguilar y conseguir de los Baltimore Orioles, vía canje, al dominicano Jonathan Villar.

No son las grandes contrataciones que los impacientes fanáticos de los Marlins añoran, pero son dos piezas que encajan muy bien en una franquicia financieramente atada de pies y manos.

Aguilar es un bateador de poder descomunal que en el 2018 conectó 35 jonrones y remolcó 108 carreras, además de asistir a su primer Juego de Estrellas, cuando vestía el uniforme de los Milwaukee Brewers.

El venezolano de 29 años tuvo un retroceso notable en el 2019, que compartió entre los Cerveceros y los Tampa Bay Rays, al despachar solamente 12 bambinazos y empujar 50 carreras en la campaña de la pelota más viva que se recuerde en la historia.

Miami espera recuperar al Aguilar del 2018 con la ayuda de James Rowson, el nuevo entrenador de bateo que viene de hacer que los Minnesota Twins implantaran en el 2019 la marca histórica de 307 cuadrangulares.

Por su parte, Villar, de 28 años, es un versátil jugador de cuadro capaz de desempeñarse en la intermedia y la antesala, que viene de su mejor temporada, en la que disparó 24 vuelacercas y estafó 40 almohadillas.

Ojo. No es lo mismo batear en el Candem Yard de Baltimore, donde la pelota vuela con mayor facilidad, que en el Marlins Park, un paraíso para los lanzadores.

Pero el quisqueyano puede aportar mucho ofensivamente, con algún poder y mucha velocidad en las bases.

Además, la llegada de ambos le da al manager Don Mattingly flexibilidad, para mover a la pradera derecha a Garret Cooper y regresar a Brian Anderson a la antesala, su posición natural.

O colocar a Cooper en el izquierdo, a Anderson en el derecho y a Villar en tercera base, apostándole todo al puertorriqueño Isan Diaz como el intermedista del futuro inmediato.

De cualquier manera, las adiciones deberían significar mejoras ofensivas para un equipo que fue último de todas las Grandes Ligas en jonrones (146), total de bases (2,065), extrabases (429) y slugging (.375).

Miami además ha expresado interés en el agente libre Nicholas Castellanos, un cubanoamericano del sur de la Florida, aunque su precio podría resultar inalcanzable ahora mismo para la franquicia, que espera poder hacer contrataciones de más peso después del 2020, cuando se negocie un nuevo contrato de televisión que le reporte más dinero al equipo.

Los Marlins entran ahora en el último año de su actual pacto con la cadena Fox Sports, que le da al equipo entre 15 y 20 millones de dólares por temporada y es considerado el peor acuerdo entre los 30 equipos de las Mayores.

Entretanto, el sistema de granjas de la organización, uno de los mejores de todo el béisbol, sigue madurando figuras que podrían subir a Grandes Ligas tan pronto como este año, como los dominicanos Jesus Sanchez, Lewin Diaz y Sixto Sanchez, el bahamense Jazz Chisholm, Monte Harrison o J.J. Bleday, primera selección del último draft.

La oficina que encabeza Derek Jeter insiste en la palabra paciencia, pues, a fin de cuentas, Roma no se construyó en un día. Y Miami tampoco.