¿Un curazoleño al frente de los Mets?

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Noche de debut y despedida es el título de un viejo bolero.

En el caso de Carlos Beltrán, fue una despedida sin debut, tras renunciar a dirigir a los New York Mets por su papel en el escándalo de SeñalesGate.

Cuando Beltrán llegó al campo de entrenamientos de los Houston Astros en el 2017 para la que sería su vigésima y última temporada, los peloteros más jóvenes lo trataban de usted, en señal del respeto que se ganó a lo largo de una carrera que apuntaba a terminar en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Fue ese mismo respeto el que llevó a los Mets a contratarlo como mánager para tratar de enderezar una nave que lleva años sin rumbo.

A menos de un mes para que abran los campos de entrenamientos, "el otro equipo de New York" acaba de dar un paso atrás en sus planes de recuperación y ahora la gerencia tendrá que salir a buscar un nuevo timonel.

En el papel, los Mets siempre lucen poderosos, pero por múltiples causas, los resultados en el terreno han dejado mucho que desear.

Ahora parecían listos para dar ese esperado salto en la muy competitiva división Este de la Liga Nacional, bajo el liderazgo del debutante mánager boricua y luego de blindar su cuerpo de lanzadores, tanto de abridores como de relevistas, con la llegada de los agentes libres Michael Wacha, Rick Porcello y Dellin Betances.

A esta altura del año, ya Beltrán y su staff de asistentes y coaches debían haber avanzado bastante en la planificación del trabajo para la pretemporada y la campaña del 2020.

Ahora todo lo que se había adelantado podría venirse abajo y habría que empezar de cero y contra el reloj.

¿Quién podría reemplazar a Beltrán? ¿Buscarán los Mets a una figura experimentada disponible allá afuera o tratarán de encontrar su nuevo dirigente entre las personas que ya están dentro de la organización?

Inmediatamente han sido mencionados en las redes sociales nombres como Buck Showalter y Dusty Baker, dos viejos conocidos que en sus respectivas carreras no ganaron nada, a pesar de lo cual muchos equipos insisten en reciclarlos y darles una nueva oportunidad de fracasar.

Si yo fuera Brodie Van Wagenen, el gerente general de los Mets, le entregaría las riendas al curazoleño Hensley Meulens, quien desde el 2010 formó parte del cuerpo de dirección de los San Francisco Giants y pasó los dos últimos años como coach de banca de Bruce Bochy.

Al lado de semejante maestro, Meulens debe haber bebido del conocimiento del mánager más exitoso de la última década en las Grandes Ligas y la ocasión parece perfecta para darle la oportunidad de mostrar lo aprendido.

De hecho, se suponía que Meulens sería el sucesor natural de Bochy en los Giants, luego de que el veterano mentor anunciara su retiro después de la pasada contienda.

Pero San Francisco optó por contratar a Gabe Kapler, un hombre que fracasó estrepitosamente en los dos años que estuvo al mando de los Philadelphia Phillies.

El curazoleño fue contratado entonces como coach de banca de Beltrán, de quien fue entrenador de bateo cuando el boricua jugó para los Giants en el 2011.

En ese cargo, Meulens debe haber sido parte esencial de todo el trabajo de planificación de la venidera temporada y ya tiene adelantada parte del camino que, en caso de traer a alguien de afuera, tendría que arrancar de cero.

Además, tiene a su favor además una capacidad comunicativa que difícilmente se encuentre en otra persona en todas las Grandes Ligas, pues tiene la habilidad de hablar cinco idiomas, lo cual facilitará la relación con todos sus jugadores.

Ya comandó a Holanda y llegó hasta las semifinales en el Clásico Mundial de Béisbol del 2017 y sería un acontecimiento histórico si le dan el mando de los Mets, pues se convertiría en el primer nacido en Curazao en dirigir en Grandes Ligas.