HOF sigue cerrado (más o menos) a los esteroides

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Lo mejor del día en BBEN: Derek Jeter, un inmortal casi unánime (0:55)

El capitán y eterno campocorto de los Yankees entró al Salón de la Fama con el 99.7% de los votos, 396 de 397 posibles. En más noticias de Grandes Ligas, Marcell Ozuna llegó a un acuerdo con los Braves por una temporada y 18 millones de dólares. (0:55)

Parecía que este sería el año en que el Salón de la Fama del béisbol se abriría de par en par a la llamada generación de los esteroides.

En la medida en que el colega Ryan Thibodaux iba revelando en su cuenta de Twitter @NoMrTibbs la marcha de las votaciones, Barry Bonds y Roger Clemens bordeaban la frontera del 75 por ciento necesario para ser exaltados.

Sin embargo, sólo aproximadamente la mitad de las boletas se hicieron públicas y cuando se anunció la votación final, tanto Clemens, como Bonds, se cayeron estrepitosamente hasta 61 y 60.7 por cientos, respectivamente.

Las cifras representan una ligerísima ganancia en relación con las votaciones del 2019, cuando el siete veces ganador del premio Cy Young consiguió 59.5 por ciento y el líder en jonrones de todos los tiempos tuvo 59.1.

El tiempo comienza a correr en contra de ellos, dos de los principales exponentes de la llamada era de los esteroides y de cuya entrada o no al Templo de los Inmortales depende la suerte de otros vinculados al tema de las sustancias prohibidas.

A ambos les quedan dos años elegibilidad en las boletas de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) y la progresión mostrada en las ocho ocasiones anteriores no parece muy optimista.

Clemens y Bonds debutaron en las boletas de la BBWAA en el 2013, cuando consiguieron 37.6 y 36.2, respectivamente.

Al siguiente año tuvieron un retroceso, cuando el lanzador bajó a 35.4 y el jardinero cayó a 34.7.

En el 2015 tuvieron un ligero repunte que los llevó prácticamente al mismo punto de su primer año de elegibilidad, cuando Clemens fue votado por el 37.5 por ciento y Bonds por el 36.8.

Esos significaron tres años prácticamente perdidos y no fue hasta el 2016 que consiguieron un buen empuje.

En esa ocasión, el serpentinero que jugó 24 temporadas repartidas entre los Boston Red Sox, los Toronto Blue Jays, los New York Yankees y los Houston Astros subió hasta el 45.2.

Por su parte, el jardinero de los Pittsburgh Pirates y los San Francisco Giants repuntó hasta el 44.3.

Las esperanzas de ambos se renovaron en el 2017, segundo año consecutivo con un gran salto, cuando Clemens terminó con 54.1 y Bonds con 53.8.

Pero en las tres votaciones siguientes, en 2018, 2019 y 2020, aunque ambos han tenido ganancias, estas han sido menores, a razón de dos o tres por ciento anual.

El lanzador derecho tuvo en esos años 57.3, 59.5 y 61 por cientos, mientras que el toletero zurdo cosechó 56.4, 59.1 y 60.7.

A ese ritmo, ni de casualidad conseguirán los casi 15 puntos porcentuales que necesitan para ser entronizados al Salón de la Fama.

Ya hay en Cooperstown algunas figuras que en algún momento se mencionaron como sospechosos de usar esteroides para mejorar su rendimiento deportivo, como Jeff Bagwell, Mike Piazza e Iván Rodríguez.

Pero Clemens y Bonds eran dos de las caras más visibles de toda una generación que los mira con esperanza de recibir algún día un perdón reivindicador que reconozca sus hazañas en el terreno.