Ni por Diablo ni por viejo, pudo Toluca con América

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América, con muy poco, le ganó al Toluca en el Nemesio Díez (1:27)

Las Águilas suman 10 puntos en 4 fechas del Apertura 2019. (1:27)

LOS ÁNGELES -- A Miguel Herrera se le caen más soldaditos. Y a Ricardo LaVolpe le resucitan sus muertos. Aun así, Toluca 0-1 América.

Piojosa suerte la del Piojo: Roger Martínez sigue tocando puertas de barrios pobres en Europa y aún no sabe si Guido Rodríguez estará listo para su Vía Crucis de cinco partidos en casi dos semanas, dos de ellos ante Tigres.

LaVolpe vio un espejismo, cortesía del #ÓdiameMás: sus hombres le ofrecieron el mejor juego de esta nueva gestión. Porque el efecto del alucinógeno emblema del americanismo dura sólo 90 minutos.

En la Jornada 5, Toluca visita a Monterrey: la cabeza sin jinete se mete a la casa del jinete sin cabeza. Otra vez, Diablos sin azufre.

Gol de Ibarra marca la diferencia. El ecuatoriano tiene los mismos goles este Apertura 2019 que en los tres anteriores torneos de Liga. Y goles con botín completo, goles con puntos. Parece honrar su nombre: Renato, "re-nacido".

Insisto, en Toluca, los diantres volvieron a ser Diablos. Vaya, hasta Pardo, jugadorcito de nivel pardo, tuvo su jornada brillante, como el mejor escarlata. Generó tantos preludios de gol, pero no consiguió ninguno.

Un Toluca distinto. Se sublimó ante el América. Con las candilejas encima, los actores mediocres aspiran a un Óscar. Será tarea herculina de LaVolpe conseguir que estos Diablos no vuelvan a ser ánimas en pena.

Ante semejante volumen de sublevación, América requirió de héroes. El portero Jiménez y Bruno Valdez arruinaron la jornada del ataque toluqueño. Levantaron un dique y apuntalaron el cero.

Y agreguemos que el árbitro Isaac Rojas no se atrevió a embadurnar de rojo al zaguero paraguayo, por una clarísima segunda amarilla que le perdonó.

Pero, el gol de Ibarra, del renacido Renato, cambió la historia. Caracoleo y disparo por entre las piernas poco recias en la marca de su paisano Chalá.

Antes y después del gol, Toluca fue mejor. Con una línea de cinco casi impecable, con esa elasticidad de acordeón o bandoneón, que tanto depura LaVolpe, impuso condiciones antes del gol, y en el recambio tras el gol en contra, LaVolpe tenía la manija del equipo.

Pero, a estas alturas, ni El Piojo ni su equipo se aterran ni se ponen nerviosos. El 1-0 era diploma de victoria, especialmente para estos dos entrenadores, tanto LaVolpe como Herrera, que han hecho del Lapuentismo, ese que tanto criticaban y odiaban, su mejor recurso.

El parte médico inicial sobre Guido Rodríguez, al ponerle punto final a este texto, era de una molestia que necesitaría de dos o tres días de rehabilitación, hasta que este lunes se revise más en detalle.

Por lo pronto, América se mantiene en el penthouse de los protagonistas del torneo, mientras que el Toluca sigue ahí, hermanado en la mediocridad con el Veracruz, el Pachuca y el Puebla, con sólo un punto de 12 posibles, perfilándose para ser uno de los peores inicios de LaVolpe.

Insisto, ante Monterrey será eso, el duelo de una cabeza sin jinete, ante un jinete sin cabeza, y LaVolpe ha perdido el saludo y las sonrisas del dueño del Toluca.