La Liga MX se pasteuriza y pone en verde el daltónico semáforo mexicano

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La Liga MX volverá el 17 de julio (1:58)

Jorge Ramos adelantó que el equipo de FC Juárez ya recibió el aviso para comenzar el torneo. (1:58)

LOS ÁNGELES -- En términos “Chespirianos” (por Roberto Gómez Bolaños, Chespirito), se le “chispoteó”, pero, alegró a millones de mexicanos... y puso trémulos a cientos de futbolistas y sus familias: el Apertura 2020 de la LigaMx arranca el 17 de julio.

Álvaro Navarro, vicepresidente de Bravos de Juárez, reveló lo que tal vez debía mantenerse en esa frágil caja de caudales que es la confidencia: “Es una fecha oficial, confirmada (por la FMF, es decir Yon de Luisa), el 17 de julio arranca el torneo”.

Yon de Luisa, en un cibernético y agobiante recorrido de kermés por varias plataformas informativas, había dejado en claro que primero consultarían al sector salud de México antes de meter a los 18 gallitos al palenque de la Liga Mx.

Mientras el semáforo del gobierno mexicano, para regionalizar las andanzas trágicas del COVID-19, siga sufriendo de daltonismo crónico, es imposible determinar aún la dimensión y la escurridiza ubicación del virus. El estado que hoy es verde, mañana es rojo, mientras el pueblo sigue poniéndose morado y vistiendo de negro.

Así, entre la incertidumbre y la impotencia ante la bestia parida por los bofes de un murciélago de Wuhan, el directivo de Juárez agrega que su plantel se reportará a trabajar el 8 de junio y no el 15 de junio, como lo habían planeado, y de acuerdo, asumo, con los protocolos falibles, pero bien intencionados, que se eligieron en Alemania, España, Italia e Inglaterra.

¿Está listo el futbolista en México para regresar? ¿Tiene la certeza de un entorno higienizado? ¿Se sentirá seguro de salir a la cancha en un país agobiado primero por la neumonía atípica y después por la versión Thanos del Coronavirus?

Enterado el jugador en México de la forma en que se pasteuriza y se re-pasteuriza el escenario en que deberá salir a la cancha a entrenar, y después al coliseo magnífico de los modernos y antropófagos césares, ¿se sentirá a salvo y sentirá a salvo a sus familias?

Parte por ignorancia, parte por temor, parte por folklor nomás, ¿pedirá el primer rival de Santos Laguna en el Apertura 2020, que salgan a jugar no con mascarillas, sino con escafandras, por si acaso alguno de ellas guarda un maldito huevecillo en lo más recóndito de sus amígdalas?

Más allá de la esterilización que han prometido los sedientos vampiros de cuello blanco, ¿pueden tener los jugadores la última palabra? Al final serán ellos los que estén intercambiando fluidos corporales en lucha cuerpo a cuerpo 90 minutos.

Bien lo dijo Ismael Valadez, portavoz de la AMFpro, hace unos días: “¿Le han preguntado al jugador en México si quiere volver?”.

Ciertamente, como recluta del salario del miedo, el futbolista no puede negarse. Se expone al fuego eterno del leprosario y de la marginación si desafía a estos directivos socios, cómplices y homólogos, de los Álvarez Cuevas, los Salinas Pliego, los Fidel Kuri, los Jesús Martínez y los Alejandro Irarragorri.

El derecho a disentir los ampara. Por ellos y por sus familias. Guillermo Ochoa fue implacable: “No se vale que nos expongan solamente por regresar a jugar futbol”.

Sin duda, la Industria del Futbol necesita de sus obreros de pantalón corto y chequeras largas. Sin ellos, la pelota se queda quieta. Pero, también desde la tribuna –esta vez la sala hogareña-, hay una voracidad por el regreso del juego por el juego mismo.

Va la pregunta: Usted, lector, ¿antepone su diversión por un gol del Chaquito Giménez, una atajada de Ochoa, otro ridículo de la Chofis López, y la pitorreadísima y enésima pifia arbitral, o la salud de todos ellos?

Porque, recuerde, ante los riesgos y vicisitudes en torno a este necrófilo banquete, no sólo se sientan los comensales (directivos), ni el platillo fuerte del festín (los jugadores), sino también los que lo financian.

Hasta aquí el reporte y el recorte. De tanto hablar de quirópteros (murciélagos letales y vampiros con elegancia Vuitton), se me antojó ver nuevamente una de mis cintas favoritas que amalgama ambas histerias: The Dark Knight Rises.