Azul, la Cruz de El Nido y de El Piojo

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Cruz Azul o América, ¿cuál equipo parte favorito para el 'Clásico Joven'? (7:07)

Sergio Dipp y Jorge Pietrasanta analizan las posibilidades de cada equipo para el duelo de la Jornada 12. (7:07)

LOS ÁNGELES -- Siendo cada vez más Clásico y cada vez menos Joven (48 años de rivalidad y 57 años de antecedentes), para este domingo, Miguel Herrera y el América llegan con heridas abiertas, supurando. Cruz Azul ha desarrollado un galante y mezquino placer, ad libitum, en humillar a El Nido.

Tras años de sumisión y vasallaje, el Cruz Azul se ha sublevado. Y lo ha hecho con el glamour pérfido de la ostentación: cuatro victorias en fila en todos los escenarios, además con dos tundas alevosas: 4-1 (Copa por México) y 5-2 (Apertura 2019).

Hay un peculiar protagonista, Jonathan Rodríguez, esa poderosa “Cabecita” malévola con afanes omnipresentes de venganza. Su representante quiso llevarlo al América antes de acomodarlo en Santos. En El Nido lo ningunearon. Hoy, él los ningunea en el marcador.

Protagonistas del torneo, este enfrentamiento entre Cruz Azul y América lo nutren circunstancias deliciosas. Más allá de esa dictadura reciente de La Máquina, Miguel Herrera se quejó de que le pusieron en fila un pelotón de fusilamiento: Chivas, Cruz Azul, Pumas y León. En tiempos, además, en los que el #FueraPiojo desfila en redes sociales de cualquier manera, porque gana o porque pierde o porque empata… y hasta porque no juega.

El Piojo ha librado la primera de esas cuatro emboscadas: humilló a unas Chivas que parecían más comparsas, más cómplices, más meretrices que dignos rivales. Herrera asegura que esas cuatro celadas le fueron montadas no por accidente o al azar, sino por malicia más que por torpeza, entre los que organizan la logística de la Liga MX. Él sabe que exagera: Enrique Bonilla y Yon de Luisa aún reciben bonificaciones de su mismo patrón.

Antes, la ansiedad, la obsesión en estos enfrentamientos, se vestía con camisa de fuerza celeste. Era Cruz Azul el que pretendía sacarse ese yugo asfixiante por el paso arrogante de América, devastando La Noria cuando se le pegaba la gana, especialmente al dominar dos finales recientes, a las que La Máquina llegaba como favorito.

Hoy, Cruz Azul es más como equipo y como plantel. Miguel Herrera tiene una cobija de indigente: si se tapa la cabeza, se destapa los pies. Vaya, imagínese si la gran esperanza de las Águilas es una golondrina sin veranos como lo es Giovani dos Santos. Fue el artífice al destazar a esas Chivas prófugas de una birriería, pero, con ese gol puede irse ya a su habitual año sabático.

Colocado entonces como favorito, Cruz Azul recibirá la versión más desesperada del América. Miguel Herrera y sus apocalípticos saldrán con una pesada carga a cuestas, urgidos de la victoria. Tienen el morral lleno.

1.- Por la estabilidad emocional de su entrenador, quien por más que jure y perjure que no se inquieta cuando el #FueraPiojo brota a borbotones en redes sociales, sabe que le incomoda en el más importante de sus paraísos, el del ego.

2.- Porque el América no puede permitir que le aparezcan insolentes tiranos, como lo es hoy Cruz Azul, y menos en la Liga MX, donde él se siente con autoridad absoluta para ser el tirano y para ello proveyó su apellido paterno, ése del #ÓdiameMás.

3.- Porque Cruz Azul no será una víctima desvalida y entregada, como lo fue Chivas. Y una eventual victoria, definitivamente, le vestirá más. Porque, cuidado, en este momento la zalea de La Noria emperifolla más, se cotiza más, engalana más, que el maloliente pellejo rojiblanco del Rebaño.

4.- Porque América debe estar atento a que enseguida aparece Pumas desafiante. En esa locuacidad febril de las redes sociales, Pumas pasó de ser la sorpresa a ser el espejismo. Y los universitarios aguardan con más ansiedad medirse a las Águilas que su cita sabatina con el apagado sacachispas, alguna vez Rayos del Necaxa. Y en la UNAM agradecerían que Cruz Azul se los mande, al menos, ligeramente atarantados.

5.- Y a título personal, desde la época de José Saturnino Cardozo, ningún atacante había hecho de un acto público e impúdico de hedonismo, desplumar avechuchos, como ahora lo ha hecho 'Cabecita' Rodríguez. Éste es un drama de dos actos imperativos para El Nido: inutilizar al uruguayo, primero, y después quitarle esa sonrisa torva, socarrona, con la que hoy habla del América, José de Jesús Corona.

Por cierto que 'Cabecita' Rodríguez nació en Florida, Uruguay. El promedio de asistencia a los juegos de Cruz Azul en 2019 y durante el Clausura 2020, supera los 33 mil habitantes del poblado, en cuya Basílica de La Virgen de los 33, aseguran que hay un altar montado en homenaje al hijo ilustre, con la camiseta celeste. Tal vez sólo sea una leyenda suburbana.

Fascinante el escenario, entonces. Cruz Azul sólo tiene que mantener su triángulo equilátero: seguir haciendo el futbol que sabe, con el compromiso absoluto que debe, para poder alargar la supremacía, y fortalecer ese imperio cementero en el que tiene preso al América.

Azul, pues, es el color de la Cruz del América, de El Piojo Herrera y en general del americanismo. Un clavo más en ese calvario y será otra cruz, la Cruz Roja, la que deberá atender al eventual guiñapo amarillo que recientemente suele dejar La Máquina en la cancha.