Apocalipsis de los técnicos de futbol

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Huerta: "Con este Toluca no puede nadie" (1:28)

Los expertos de Futbol Picante analizan si es culpa de "Chepo" de la Torre que los Diablos Rojos vayan mal. (1:28)

LOS ÁNGELES -- ¿Qué hace obsoleto a un entrenador de futbol? ¿Qué y quienes determinan la incapacidad de un técnico? ¿Cuándo empieza a ser el técnico que fracasa, un fracasado? ¿Triunfa un entrenador por su entorno y también a pesar de su entorno?

Este lunes, José Manuel de la Torre ha sido despedido por el Toluca. Sigue los pasos de Rafa Puente (Atlas), Luis Fernando Tena (Chivas) y Alfonso Sosa (Necaxa). Todos mexicanos. Míchel González no entra en la lista, porque él renunció y lo hizo antes de comenzar el torneo.

Hagamos una lista incompleta. Con estos cuatro casos y otros más de referencia en el futbol mexicano.

1.- SE LO CARGÓ EL DIABLO…

Chepo de la Torre suma tres títulos, uno con Chivas y dos con Toluca. Ganó una Copa Oro. Hizo una primera vuelta impecable en la eliminatoria hacia Brasil 2014. ¿Y después? Nada. ¿De repente dejó de saber cómo dirigir equipos? ¿Perdió vigencia su conocimiento?

Como sus congéneres, se nutre de futbol. Ve y lee futbol. Analiza y concluye. Busca métodos de motivación al jugador. Cierto, actualizarse a distancia, en tercer plano, es como si una pareja se enamorara del cartero por encima de la carta.

Fue un jugador responsable, aprendió de toda gama de técnicos. El América le vio futuro y lo becó, a petición de Manuel Lapuente. No titubea ante un galimatías táctico del adversario. Y sin embargo, ha fracasado con Chivas, Santos Laguna y Toluca.

2.- LA CHIVA LE SALE CHIVATO

Luis Fernando Tena le dio la sonrisa más reciente a Cruz Azul. De eso hace ya 23 años. Le dio a México el mayor logro internacional: oro olímpico en Londres 2012. Hizo campeón a Morelia. ¿De repente se volvió obsoleto? ¿De repente perdió sus habilidades de ajedrecista, especialmente para controlar al rival, una de sus grandes dotes?

Ha trabajado con 14 clubes de la Liga MX, a veces repitiendo, y por momentos, como en el caso del León, puso a algunos de sus equipos entre signos de admiración. ¿Resulta entonces que desde que se colgó el oro en Londres perdió el tacto, el conocimiento, la astucia, para dirigir a un grupo de jugadores?

En el cierre del Apertura 2019 y por momentos del Clausura 2020, parecía ser capaz de resucitar a Chivas. Sus jugadores, esos que defendió a muerte, fueron los primeros en traicionarlo. ¿Pero, perdió la capacidad de discurso y la fuerza en su muñeca de autoridad?

3.- TIENES TODO Y NO TIENES NADA

Rafa Puente del Río es un caso aparte. No ha ganado nada, acaso una excelente versión de futbol con Lobos --a los que asciende--, momentos agradables, pocos, con Querétaro y total oscuridad con Atlas.

De azarosa gestión como director deportivo en Chivas, sin embargo, Rafa Puente ha asumido amargamente que la labor del técnico de futbol es parecida a la del Sísifo mitológico, personaje griego que debía subir rodando una piedra hacia la cumbre, y a punto de llegar, se deslizaba hasta abajo. Así, cada técnico es un Sísifo.

Rafa Puente sabe de futbol. Sus explicaciones de lo que pasa en la cancha son espléndidas. Su carrera de actor, le dio una capacidad de escenario, impecable para manejar vestuarios. Es un tipo culto, con grandes recursos idiomáticos.

Y se actualiza de futbol, al grado que a veces, lejos de disfrutarlo, lo pasa bajo el microscopio una y otra vez. Ha realizado giras por clubes europeos, acompañado de su cuerpo técnico, y cuestiona, investiga. Le apasiona el cargo. Despliega su alma de jugador con el jugador en turno.

Y, con semejantes cualidades y valores, sin embargo, en estos proyectos como Lobos, Querétaro y Atlas, ha fracasado. Tal vez torpemente, pero en lo personal estaba convencido de que él debió estar al lado de Juan Carlos Osorio, como auxiliar, y después al lado de Tata Martino, para entregarle el Tri para 2026.

Tal vez estuve, estoy y estaré equivocado.

Y la lista no para ahí. Luis Alfonso Sosa ha sido exitoso en el ascenso y ha sufrido para controlar sus jaurías en Primera División, aunque a veces teniendo que confrontar a adversidades como el hijastro incómodo de Gil Marín, Alberto Marrero, quien lo echó del San Luis por lamentables chismes de vestidor de jugadores españoles.

Pero, revise con cuidado una lista poderosa de nombres en la que parece difícil, improbable, imposible que, de repente, sus integrantes dejen de saber de futbol o dejen de estar actualizados para una Liga MX a la que nunca llega alguno de los próceres visionarios de Europa, y los que presuntamente llegan como tales, fracasan, como el veleidoso Paco Jémez o el asustadizo Míchel González.

Veamos: ¿un multicampeón como Enrique Meza súbitamente es incapaz de conducir un proyecto o perdió la pasión por hacerlo? ¿Manuel Lapuente, otro multicampeón, ha caducado? ¿Mario Carrillo no es capaz de reeditar a aquel América espectacular que conformó alguna vez? Es más, ¿no merecen todos ellos la confianza de ser tomados en cuenta para un proyecto a largo plazo?

El mismo Ricardo La Volpe, con un título con Atlante y otro trucado con Toluca, dejó huella de una forma de jugar al futbol con estos equipos, con el Atlas, y resucitó al América hasta llevarlo a la Final ante Tigres que arruinaron esas típicas y extrañas torpezas de Rubens Sambueza contra El Nido. Sabemos de su trato especial, déspota, hacia el jugador, pero ¿ya caducó, ya es incapaz, ya es un fracasado tras fracasar tantas veces?

En esa inexplicable vorágine que embosca y juzga a cada entrenador hay dos frases que marcan perfiles distintos, pero no opuestos.

Marcelo Bielsa asegura que “si algún día tuviera que analizar a un entrenador, prescindiría del resultado, examinaría el método”.

Y el mismo Bielsa expone: “En un club de futbol, el entrenador es el más importante de la institución. ¿Por qué digo eso? Porque las autoridades de la institución moderan el poder que le otorgan al entrenador y tienen ese error. Pero el que tramita lo más importante que tiene un club de futbol, que es el desarrollo del equipo, es el entrenador”.

Hablamos de Marcelo Bielsa, el hacedor del milagro del Leeds, y el mismo que hasta por muchos de sus compatriotas fue considerado ya tan obsoleto en la cancha como vigente únicamente en los discursos. Y hoy, ver al Leeds, cada fin de semana, es un ritual para quien disfrute del futbol.