Chivas en Liguilla, pero con histeria: ¿Pumas, Cruz Azul o América?

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LOS ÁNGELES -- Chivas regresa a la Liguilla. Sufrió, porque quiso. Sufrió ante el equipo más sufrido del cierre del Torneo Guard1anes 2020. Necaxa se hartó del estoicismo y eligió la tumba.

1-0. Pudieron ser más. Debieron ser más. Pero, sólo el ‘Canelo’ Ángulo, en complicidad con Ángel Zaldívar, rompió el drama silencioso y silenciado del marcador. Con eso basta para la Liguilla, pero no alcanza para que su afición dé ese pasito de la fe a la confianza.

El futuro de Chivas tiene trampa: Pumas, América o Cruz Azul. Pero, el futuro de Chivas tiene un resquicio de esperanza: a cada partido mejora, pero está lejos de la mejoría total. Pero esos nombres son sinónimo de pandemia en el Rebaño.

Fue un vendaval en el primer tiempo. Se arrimó al gol. Barridas estoicas y lances desesperados de los necaxistas, postes, yerros, pero tal vez el Guadalajara merodeó como nunca antes en este torneo, la posibilidad del gol.

Insisto: Necaxa llegaba con la piel curtidita del sufrimiento. Pero decidió naufragar a punto de tocar tierra. Hubo algunos jugadores de Rayos que con poco futbol salieron con mucha rabia. Se enamoraron de su papel de Sísifos.

Pero, hubo otros como “Pasiflorini” o Passerini, a quienes sólo les faltó el bronceador cada día que salieron a la cancha en el torneo. Incluso, desperdició el sábado por la noche el gol del empate. Ahora, extenderá su espléndida y millonaria beca de regreso al balneario con Cruz Azul.

Por su parte, el Guadalajara hizo válido el refrán: ni hace falta el que se fue, ni sobra el que se queda. La purga, evacuar la porquería, le sentó bien a Chivas. Tal vez sólo el Gallito Vázquez podría ser útil, pero Dieter Villalpando, Alexis Peña, y ‘La Chofis’ López, deben seguir su rumbo por las cloacas hacia el olvido.

Sin dejar de lado la renuncia del adversario, pero Víctor Manuel Vucetich dio otra vez muestra de su repertorio. Sin el volumen de ataque de un Matías Almeyda o un Saturnino Cardozo, pero se decidió a que, en ocasiones hasta cinco jugadores, en latigazos, pulularan el área de Rayos.


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Y el primer tiempo fue de un Guadalajara inesperadamente agradable. El Rey Midas sacó lo mejor del libreto, y los jugadores parecen dispuestos a redimirse. Ya tuvieron mucho tiempo para el desgano, la apatía y el desdén.

Más allá del aporte generoso de Ángulo, cosechando en la red, la medalla de honor del día, Uriel Antuna es de nuevo el jugador que se avizoraba en el Galaxy. Con juegos como ante Necaxa, ya se ganó, al menos, el derecho a olisquear el vodka con tamarindo.

Pero, Vucetich aún debe una explicación: ¿por qué demonios reprimió en la banca tanto tiempo a Fernando Beltrán si es el jugador equidistante de este Rebaño? Tan simple como cuestionarlo: ¿‘La Chofis’ sí merecía inagotables oportunidades y Beltrán no? Queda claro que la mentira de los efectos del COVID-19 se le desnudó al técnico.

Pero, estar en la Liguilla, para Chivas, no merece ni reconocimientos ni alardes ni festejos ni relajamientos, aunque ‘La Chofis’ invite todo pagado al Calatrava. Liguilla es obligación para el Guadalajara por su cacareada grandeza y por la dimensión de la inversión. Porque, aunque a veces así han rendido, los jugadores no cobran frijoles, sino salarios con más ceros que las sonrisas que han dado a su afición.

Chivas tendrá derecho al festejo si se mantiene tres semanas más con vida. Si al menos se presenta en la Final. Celebrar una Liguilla, a pesar de los años de ayuno y vigilia, es fomentar el conformismo, entre jugadores que están cotizados como ganadores, no como consoladores de martirios acumulados.

¿Le alcanza para ver de frente a Pumas, Cruz Azul y América? Ante el primero no tuvo miedo para encerrarse en la jaula con él, y le sacó un punto, pero los otros dos, queda claro, también le despiertan histeria.

Cruz Azul le ganó con la máquina a medio vapor, sin desgastarse, con el ‘Cabecita’ Rodríguez haciendo rodar la cabeza del Rebaño con dos guillotinazos, que pudieron ser más, a pesar de que en esa ocasión el Guadalajara presentó su mejor cuadro posible.

Ante el América dio de una de sus más penosas exhibiciones. Chivas fue el epítome de la pusilanimidad. Sólo hubo eunucos rojiblancos. Parecería que, en las últimas presentaciones ante El Nido, hay un terror absoluto en el Guadalajara. Le espanta el amarillo. Y lo más triste ha sido que ese día, el marcador lo escribió el mayor lastre de las Águilas, Giovani dos Santos.

Pero, entre aquel Guadalajara y éste de la Liguilla, hay un cambio importante, se fue desazolvando. Se deshizo de la inmundicia que tanto dañaba al vestidor. Y, al menos así lo han demostrado, hoy hay en el grupo un compromiso de lucha y apego por el valor más importante del futbolista: querer competir para ganar. ¿Alcanza? Al menos para abandonar la cancha dignamente.

Saboree pues el rebaño de aficionados, la concurrencia del Rebaño a la Liguilla, porque al final, zozobrar entre la histeria y la calma por medirse ante Pumas, Cruz Azul o América, queda en manos del nuevo régimen, castrense, pero necesario, en el que viven los jugadores de Chivas.